Los datos de más de 180 trabajos de investigación sugieren que los aceites de pescado podrían minimizar los efectos que la comida chatarra puede tener en el cerebro, según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Liverpool, difundido el 14 de mayo.

La investigación releva datos de todo el mundo

El equipo del Instituto de Envejecimiento y Enfermedades Crónicas de la Universidad relevó datos globales de muchos países para ver si había datos suficientes que sugirieran que los omega-3 presentes en los aceites de pescado desempeñen un papel en la pérdida de peso.

Las investigaciones realizadas durante los últimos 10 años han indicado que las dietas altas en grasas pueden afectar la neurogénesis, proceso que genera nuevas células nerviosas, por el contrario las dietas ricas en omega-3 podrían prevenir estos efectos negativos mediante la estimulación de la zona del cerebro que controla la alimentación, el aprendizaje y memoria.

Los datos de unos 185 artículos de investigación revelaron, sin embargo, que los aceites de pescado no tienen un impacto directo sobre este proceso en estas áreas del cerebro, pero es probable que tengan un papel importante en bloquear los azúcares refinados y la capacidad de las grasas saturadas de inhibir el control que el cerebro ejerce sobre el consumo de los alimentos.

Nutrientes de la dieta pueden alterar el metabolismo del cerebro

La Dra. Lucy Pickavance, del Instituto de Enfermedades Envejecimiento Crónico de la Universidad de Liverpool, destaca: "El peso corporal se ve influido por muchos factores y algunos de los más importantes de estos son los nutrientes que consumimos: ciertos macronutrientes que se ingieren en exceso, los azúcares refinados y las grasas saturadas. Las grasas que se encuentran en la comida chatarra pueden conducir al aumento de peso, alterar el metabolismo e incluso afectar el procesamiento mental.” Y añadió: "Estos cambios se pueden observar en la estructura del cerebro, incluyendo su capacidad de generar nuevas células nerviosas, lo que potencialmente relaciona la obesidad y con las enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, según los resultados de la investigación, se ha concluido que los aceites omega-3 de los pescados, pueden revertir o incluso prevenir estos efectos. Queríamos investigar los antecedentes sobre este tema para determinar si existen pruebas que sugieran que los omega-3 pueden ayudar a perder peso mediante la estimulación de determinados procesos cerebrales."

Efectos de las dietas altas en grasas saturadas en el cerebro

Los trabajos de investigación muestran que las dietas altas en grasa generan un proceso que impide la circulación de las hormonas, que son secretadas por los tejidos del cuerpo después de comer y que normalmente protegen a las neuronas y estimulan su crecimiento; esto es por el aumento de la circulación de moléculas inflamatorias y un tipo de grasa llamados triglicéridos.

Las moléculas que estimulan el crecimiento de los nervios también se reducen, pero parece, que en estudios con modelos animales, los omega-3 restauran la función normal, al interferir con la producción de estas moléculas inflamatorias, suprimir triglicéridos y revertir hacia la normalidad estos factores de crecimiento nervioso.

La Dra. Pickavance agregó: "Los aceites de pescado no parecen tener un impacto directo en la pérdida de peso, pero pueden actuar como bloqueo de los efectos perjudiciales de algunos de los procesos desencadenados en el cerebro por las dietas altas en grasa. Aquellos aceites parecen imitar la efectos de las dietas restrictivas en calorías; más grasa como la del pescado o suplementos de aceite de pescado en nuestra dieta sin duda podría ser un paso positivo para aquellos que quieran mejorar su salud en general."

Fuente: revista British Journal of Nutrition, Scisncedaily & Liverpool University