Han tenido que pasar más de cuarenta años -sin comentarios- para que esta novela se publique por fin en España. No hay tiempo para lamentarse, sólo para comprobar si mantiene su vigencia.

La pesadilla de la vida perfecta

Tina Balser ha triunfado en la vida. O al menos así debería ser dada su situación, una perfecta ama de casa que vive en Manhattan junto a su marido Jonathan, exitoso abogado, y sus dos hijas. Pero en cambio, vive sumida en el miedo y la histeria, al borde del colapso nervioso.

Tina intenta paliar esa insatisfacción autoanalizándose con la ayuda de un diario, a través del que conocemos su historia, su pasado universitario, matrimonio y convencional presente, y asistiremos a su evolución, a la catarsis frente a la vida que la exaspera.

Sue Kaufman, referencia de las letras estadounidenses

Sue Kaufman (1926-1977), nació, vivió y murió en Nueva York. Colaboradora de publicaciones como The Atlantic Monthly, The Paris Review y The Sunday Evening PostSu primera novela, "Summer Days", data de 1959, pero "Diario de una ama de casa desquiciada", de 1967, fue su mayor éxito, adaptada al cine en 1970. Continuó escribiendo hasta su fallecimiento.

"Diario" está considerada como una de las novelas fundacionales de la nueva conciencia femenina surgida a mediados del siglo pasado en Estados Unidos. Su relevancia literaria queda reflejada con el Premio Sue Kaufman de Ficción que desde 1980 convoca la Academia de las Artes y las Letras norteamericana.

Angustia de género y de época, angustia universal

En 1967, cuando se publicó el libro, el ideal, mayoritario, para la mujer -no sólo- norteamericana, era definirse como esposa y madre. Multitud de series, películas, libros, recogen ese período de amas de casas perfectas, el pilar del marido trabajador y la base de la sociedad de la american way of life.

Pero detrás de esos valores, la casa ideal, que refleje el buen gusto y el lujo, una vida social que flirtee con las élites, una apariencia -como familia, pareja, individualmente- modélica ante los ojos de los demás, una prole monísima, en realidad no hay más que angustia. Y fue la mujer, como Tina Balser en el libro, quién dinamitó ese vetusto y artificial patrón.

La protagonista de la obra de Kaufman es una anti-heroína -no hay bondad o acciones moralmente elevadas en ella- pero también una pionera, el ejemplo de la revolución, el giro real del rol de la mujer que estaba sucediendo. Y lo mejor es que lo es casi sin quererlo, universalizando su caso. No es feminismo de base, es la necesidad vital de querer ser uno mismo.

La locura y la rebelión

Y es que, gracias a las entradas del diario de una Tina enferma, paroxística y neurótica, vemos que su vida ha sido un deambular asumiendo cosas sin saber si son las que de verdad quería. Fue a la universidad, la vivió, y quiso ser pintora. Pero sin poder explicar el motivo -brillante ese momento en el libro-, su vida es otra cosa totalmente distinta.

Es más, y aquí entra en acción la época, la institución matrimonial y el psicoanálisis se encargan de inocularle que lo que anhela es ser una madre, esposa y ama de casa perfecta. Ahí está la felicidad. Y cuando Tina empieza a mostrar síntomas de frustración, de pura insatisfacción, la palabra que acude a la boca de todos, incluida ella, es la locura.

Y de este modo, mientras ella se refugia en sus notas, vemos que en realidad, más que por convicción, Tina se enfrenta a su modo de vida por extenuación. Porque la idea de seguir con el plan establecido, lo que se espera de ella, le resulta sencillamente insoportable. Y por el camino, nos hace reír, se aboca al abismo, y nos hace ver que las convenciones comúnmente aceptadas no se sostienen.

Un personaje memorable y reconocible

Toda la novela gravita en torno a Tina Balser, un personaje brillantemente construido. A veces parece sacada de la cabeza de Woody Allen, frágil y neurótica, pero sobre todo recuerda a una serie como Mad Men. Como bien se ha apuntado, Tina Balser no está muy lejos de Betty Draper, otra mujer al borde de un ataque de nervios, en busca de saber quién es.

Y ese parecido es uno de los argumentos que pueden restar atractivo a la novela, ya que carece de efecto sorpresa. Aunque también tiene su lado positivo. Mucho mejor la conexión con una estimulante serie como Mad Men, y al mismo tiempo ver que una obra de 1967 dispara con bala contra superficiales subproductos actuales, como Mujeres Desesperadas o Sexo en Nueva York.

Otro pequeño aspecto a reprochar es la falta de profundidad de los personajes secundarios, especialmente los hombres importantes del libro. Jonathan es una caricatura difícil de creer, que pasa de idealista abnegado a -perdón- cabronazo esnob, acabando de forma muy chocante. Y George no es más que un arquetipo del malvado que Tina necesita para salir de su cascarón.

Pero es un detalle nimio si tenemos en cuenta que la novela es el diario de Tina. Es un one-woman show, y por tanto subjetivo y diáfano en lo que respecta a ella, quién con todas sus aflicciones, agudeza, cinismo, fobias y dudas se nos revela como un personaje absolutamente memorable y reconocible.

Afilada y entrenida novela

Esa proximidad de la sufrida protagonista y la cotidaniedad -pese a la clase social- de las situaciones hacen de "Diario de un ama de casa desquiciada" todo un logro, que se mantiene fresca pese al paso del tiempo. Una entretenida, aunque más oscura de lo esperado -encontrarán muchos pasajes demoledores-, y afilada reflexión sobre la vida doméstica y la condición femenina.