La diabetes tipo 1, también conocida como diabetes juvenil o insulino-dependiente, puede presentarse a cualquier edad, sin embargo es más frecuente que se diagnostique en niños, adolescentes o adultos jóvenes.

Causas de la diabetes tipo 1

Se desconoce cuál es la causa exacta por la que se contrae la enfermedad, sin embargo se sospecha que el desencadenante pueda ser de tipo viral o ambiental; una circunstancia que afecta a personas con una mayor susceptibilidad a las reacciones inmunitarias. En este caso, los glóbulos blancos interpretan a las células beta pancreáticas que producen la insulina como elementos extraños a los que combaten y destruyen. Al cabo de unos 5 ó 10 años estas células son incapaces de producir insulina para siempre.

Asociaciones para la diabetes

Argentina: FAD.

Chile: Asociación de diabéticos de Chile.

Colombia: Asociación colombiana de diabetes.

España: Sociedad española de diabetes.

México: Federación mexicana de diabetes.

Perú: Asociación de diabetes del Perú.

Venezuela: Fenadiabetes.

Sintomas de la diabetes tipo 1

Es probable que muchas personas afectadas por la diabetes tipo 1 no experimenten síntomas antes de que les sea diagnosticada la enfermedad. Otros pueden notar algunos síntomas como la fatiga, tener más sed o hambre, orinar más a menudo, tener una visión borrosa, pérdida de peso involuntaria o pérdida de sensibilidad u hormigueo en los pies. Por lo general, estos síntomas no se asocian desde el principio con la afección que los origina. Otros signos, por el contrario, sí que obedecen más específicamente a la diabetes tipo 1, y suelen presentarse asociados a episodios de hiperglucemia. Dichos síntomas son:

  • Boca y piel seca.
  • Respiración profunda y rápida.
  • Cara enrojecida.
  • Aliento con olor a fruta.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor de estómago.
Entre las personas diagnosticadas que están tomando insulina, pueden darse situaciones de glucemia baja (hipoglucemia). Los síntomas más característicos son:

  • Debilidad.
  • Sudoración.
  • Dolor de cabeza.
  • Temblores.
  • Hambre.
  • Nerviosismo.
  • Palpitaciones.

Diagnóstico de la diabetes tipo 1

La diabetes tipo 1 basa su diagnóstico, al igual que otros tipos de diabetes, en el nivel de glucemia en ayunas, en la aleatoria (sin ayunar), en el examen de hemoglobina A1c y en la prueba de tolerancia a la glucosa.

El examen de cetonas en este tipo de diabetes se lleva a cabo tomando muestras de orina cuando la glucemia supera los 240 mg/dL, durante el embarazo, cuando se presentan síntomas como náuseas o vómitos o en enfermedades como la neumonía, un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.

Otros exámenes preventivos, aunque necesarios, consisten en:

  • Inspeccionar piel y huesos en los pies y las piernas.
  • Estar atento a la sensibilidad en los pies.
  • Revisar habitualmente la presión arterial.
  • Revisar la hemoglobina glucosilada.
  • Revisar los niveles de colesterol y triglicéridos.
  • Examinar los riñones.
  • Visitar al oftalmólogo.
  • Visitar al odontólogo.

Tratamiento de la diabetes tipo 1

Cuando el cuerpo no es capaz de utilizar la glucosa como fuente de energía, ya que no tiene insulina o su producción es insuficiente, aparece la cetoacidosis diabética. Junto a los niveles altos de glucemia, son los dos síntomas que el tratamiento tiene como objetivo prevenir y controlar. No es extraño que en algunos casos estos síntomas se traten con el paciente hospitalizado, ya que su aparición suele ser súbita y revestir una gravedad considerable. En cuanto a la prevención se trata de evitar complicaciones como la ceguera, el daño neurológico, la cardiopatía, insuficiencia renal o la amputación de extremidades.

La diabetes tipo 1 puede tener complicaciones graves como:

  • Cataratas.
  • Vasculopatía periférica.
  • Glaucoma.
  • Hipertensión arterial.
  • Úlceras y llagas en los pies, con riesgo de amputación.
  • Nefropatía diabética.
  • Edema macular.
  • Daño neurológico.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Pérdida de visión o ceguera.
  • Problemas de erección.
  • Infecciones de piel en el tracto genital femenino o en las vías urinarias.
En el tratamiento es fundamental la implicación del paciente para manejar adecuadamente la enfermedad. En este sentido el afectado debe saber reconocer y tratar los niveles altos y bajos de glucemia, llevar una dieta estricta, saber administrarse la insulina en situaciones normales o cuando se hace ejercicio o controlar las cetonas en orina.

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