Las cifras que rodean a la diabetes son abrumadoras: 346 millones de personas afectadas en el mundo, 4 millones de personas muertas al año y 1 muerte cada 8 segundos. La diabetes es una enfermedad crónica que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), podría convertirse en el año 2030 en la séptima causa de fallecimiento en el mundo por lo que trabajar en su prevención se ha convertido en una tarea prioritaria para los servicios de salud.

Con el fin de concienciar a la población sobre los riesgos de esta enfermedad, desde el año 1991 se celebra el Día Mundial de la Diabetes el 14 de noviembre, fecha del aniversario de Frederick Banting, quien junto con Charles Best, descubrió la insulina allá por el año 1921. La Federación Internacional de Diabetes (FID) y la OMS, preocupadas por el aumento en la incidencia de la afección en todo el mundo, son las organizaciones auspiciadoras de esta iniciativa.

Prevención de la diabetes

El objetivo de esta actividad es fomentar la educación y prevención de la diabetes entre la población para frenar su elevada propagación. Este ha sido el tema de la campaña que se desarrolla durante el periodo 2009-2013, y que este año se ha plasmado en el eslogan “Actuemos contra la diabetes ¡Ya!”.

Actividades educativas, formativas y sanitarias tendrán lugar en diferentes ciudades con la colaboración de asociaciones de pacientes y profesionales de la salud e industria farmacéutica para explicar a la población la realidad de una enfermedad para muchos desconocida. El evento más visual será, como el año pasado, la iluminación en azul de algún edificio representativo que, en el caso de Madrid, será la Puerta de Alcalá. El año pasado se iluminaron más de 900 monumentos y edificios en 84 países para concienciar sobre la diabetes.

Diabetes en España

De acuerdo con el último estudio sobre la diabetes en España, publicado en Diabetología, órgano de expresión de la Sociedad Europea de Diabetes, el 13,8% de los españoles mayores de 18 años tiene diabetes tipo 2 (no insulino dependiente), que suman 5,3 millones de personas. Lo más preocupante es que el 43% de estos enfermos desconocía que padecía esta enfermedad. De ahí la necesidad de informar a la población sobre los síntomas que desarrolla esta patología y, lo más importante, cómo prevenir su aparición.

Una dieta equilibrada, ejercicio físico regular y evitar la obesidad son las recomendaciones básicas para su prevención. Esto unido a un diagnóstico precoz, el cambio de estilo de vida y un correcto autocontrol de las personas con diabetes favorecerá que disminuyan las cifras de propagación de la enfermedad.

Estrés y depresión

Tan importante como prevenir la aparición de la enfermedad es saber tratarla pues se trata de una enfermedad crónica que no desaparecerá una vez diagnosticada. Esta situación genera entre los enfermos situaciones de estrés y ansiedad que derivan en la mayoría de los casos en depresión. Diferentes estudios señalan que las personas con diabetes corren el doble de riesgo de sufrir depresión que las personas no diabéticas.

“El estrés emocional, presente en este padecimiento, se relaciona con la elevación del azúcar en la sangre y mayores riesgos de complicaciones para la diabetes. Del mismo modo, una mejoría en la depresión supone un mejor control de la enfermedad y mejor calidad de vida”, afirma Gema Moreno, psicóloga de la Asociación de Diabéticos de Madrid (Ademadrid). Es fundamental identificar los síntomas de depresión en los diabéticos y tratarlos psicológicamente para evitar que interfieran en el autocuidado, porque la depresión está asociada a un mal control de la diabetes.

Además, los miedos y temores, la ausencia de motivación y de sentido por el autocuidado, la falta de adhesión al tratamiento, ansiedad, negación y duelo por la pérdida de la salud son otros problemas psicológicos que afectan a los enfermos de diabetes con frecuencia. En las mujeres con diabetes es mayor la incidencia de problemas de estrés, anorexia y depresión.

Diabéticos tipo 3

Los problemas psicológicos no afectan solo al enfermo: también la familia y la pareja sufren patologías que han llegado a denominar a este grupo como diabéticos tipo 3. Las personas que conviven con el enfermo tienen que aprender y asumir los cambios conductuales y emocionales que se producen tanto en ellos como en los enfermos.

Es necesaria una terapia psicológica para controlar la estabilidad emocional debido al desgaste que supone la convivencia con un enfermo diabético. En estos casos son los problemas de sobreprotección, falta de autoridad parental, excesiva obsesión en los controles, estrés y ansiedad los problemas principales que aquejan a los familiares.