
- Día Mundial de la Diabetes - Fundación Diabetes
La diabetes, cuyo Día Mundial se celebra cada 14 de noviembre, afecta a 366 millones de personas en el mundo, y es responsable de 4,6 millones de muertes al año. La Organización Mundial de la Salud (OMS) prevé que en veinte años se dupliquen los casos a escala global y que, además, por entonces, se convierta en la séptima causa de fallecimiento a nivel planetario.
Aumento mundial de la diabetes
Los casos de diabetes están aumentando en todo el mundo, en particular, en los países en desarrollo, donde se producen más del 80% de las muertes relacionadas con esta enfermedad. Casi la mitad de los decesos por diabetes corresponden a personas de menos de 70 años, y un 55% a mujeres.
En los países desarrollados, la mayoría de los diabéticos superan los 65 años, mientras que en las naciones en desarrollo el grupo más afectado es el de 35 a 64 años. En España, la diabetes tipo 2 afecta al 13,8 % de las personas, es decir, a casi 5 millones de españoles, aunque el 6% no lo sabe.
Los factores de riesgo de la diabetes
Existen dos grandes formas de diabetes: la de tipo 1 y la de tipo 2.
La diabetes de tipo 1, en la que el organismo no produce insulina, se inicia en la infancia o en la juventud. Se desconocen aún sus causas y, por tanto, no se puede prevenir, pero aumenta el riesgo de desarrollarla si se tienen precedentes familiares. La presencia de algunos factores genéticos, el aumento de la edad materna al momento del parto, o la exposición a ciertas infecciones virales, también contribuyen en su aparición.
La de tipo 2, en la que el organismo no utiliza eficazmente la insulina, aparece en la edad adulta. Este tipo representa el 90% de los casos mundiales y se debe en gran medida a un peso corporal excesivo, a la inactividad física y al aumento de la edad. Los casos de diabetes de tipo 2 en niños, que antes eran raros, han aumentado, sin embargo, en todo el orbe y, en algunos países, representan casi la mitad de los nuevos casos diagnosticados en niños y adolescentes.
También hay un tercer tipo, que es la diabetes gestacional. Esta se caracteriza por hiperglucemia (aumento del azúcar en la sangre) que se detecta por vez primera durante un embarazo. Esto suele ocurrirles a mujeres embarazadas que tienen sobrepeso, han sido diagnosticadas con intolerancia a la glucosa (IGT), o que tienen antecedentes familiares de diabetes.
Las diabetes tipo 1 y tipo 2 son crónicas, trastornos de por vida que requieren una vigilancia y controles constantes.
Las señales de alarma de la diabetes
La aparición de la diabetes tipo 1 es generalmente repentina y dramática. Se suele detectar mediante algunos signos como necesidad frecuente de orinar, sed excesiva, aumento del hambre, pérdida de peso, cansancio, falta de interés y concentración, vómitos y dolor de estómago, sensación de hormigueo o adormecimiento en las manos o los pies, visión borrosa, infecciones frecuentes y una lenta curación de las heridas.
Sin embargo, los síntomas pueden ser leves o estar ausentes en las personas con diabetes tipo 2, por lo que este tipo del mal es silencioso, de inicio gradual y difícil de detectar.
Las complicaciones de la diabetes
La diabetes se ha convertido en una de las causas principales de enfermedad y muerte prematura en la mayoría de los países, sobre todo, debido al aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares (entre un 50% y un 80% son diabéticos).
La falta de concienciación sobre la diabetes puede conllevar a que una persona con este trastorno tenga un alto riesgo de presentar complicaciones macrovasculares, como ictus, alteraciones de la circulación de los miembros inferiores (y posterior amputación), infarto de miocardio, insuficiencia renal o ceguera.
Prevención de la diabetes
Se ha demostrado que una dieta saludable e hipercalórica (que contenga entre tres y cinco raciones diarias de frutas y hortalizas, así como una cantidad reducida de azúcar y grasas saturadas), una actividad física regular (al menos treinta minutos de actividad física de intensidad moderada casi todos los días), el mantenimiento de un peso corporal normal (perder más de un 5% si existe sobrepeso), y evitar el consumo de tabaco pueden prevenir la diabetes de tipo 2 o retrasar su aparición.
Asimismo, la dieta mediterránea se promueve como eficaz para ayudar a prevenir la diabetes tipo 2 y el riesgo cardiovascular asociado.
