Ante el creciente aumento de las corrientes migratorias de las últimas décadas, las Naciones Unidas comenzaron a tomar medidas al respecto de manera que se concediera mayor protección a los migrantes y aumentara la conciencia de las poblaciones sobre estos grupos sociales especialmente vulnerables.

Origen del Día Internacional del Migrante

El 4 de diciembre de 1990, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familias, mediante la Resolución 45/158.

Exactamente diez años después, el 4 de diciembre del año 2000, Naciones Unidas declaró el día 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante, mediante la Resolución 55/93, debido a que los flujos migratorios habían aumentado considerablemente en esa década y resultaba necesario fijar un día para resaltar la importancia que, de hecho, tal fenómeno social reviste.

Principales participantes y objetivo fundamental del Día Internacional del Migrante

En el Día Internacional del Migrante participan de manera activamente significativa los Estados miembros de las Naciones Unidas, diversas Organizaciones No Gubernamentales y Organizaciones Intergubernamentales.

El objetivo común de todos estos participantes es la difusión de los derechos humanos y libertades fundamentales de los que gozan las personas migrantes, de modo que los mismos no sean tan sólo papel mojado, sino que se apliquen en la práctica de una manera eficaz. Igualmente, se trata de comentar experiencias vividas por migrantes, a fin de que, a través de sus relatos se proceda a una mayor protección de estas personas, quienes en no pocas ocasiones acaban siendo, desgraciadamente, víctimas de redes traficantes de seres humanos o de explotación sexual o laboral.

Mensajes esenciales a difundir

El objetivo anteriormente expuesto ha de llevarse a término a través de la difusión de tres mensajes esenciales que han de transmitirse y ser asumidos por la población.

En primer lugar, que la migración internacional es un fenómeno positivo tanto para el país de origen como de destino de las personas migrantes, si bien es necesario que se encuentre respaldado por unas políticas socialmente adecuadas.

En segundo lugar, que para que el fenómeno migratorio sea positivo, resulta esencial el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas migrantes.

En tercer y último lugar, que la cooperación internacional ha de reforzarse en lo relativo a las migraciones internacionales, a todos los niveles, es decir, a nivel bilateral, regional y global.

Estos mensajes esenciales fueron ratificados por 132 Estados miembros de Naciones Unidas, al participar en el Diálogo de alto nivel sobre migración internacional y desarrollo que celebró la Asamblea General los días 14 y 15 de septiembre del año 2006 y que se mantienen como los principios básicos de la migración internacional.

Así pues, dado que los fenómenos migratorios son y siempre han sido positivos para la sociedad en su conjunto, los Estados y los ciudadanos que componen los mismos han de asegurar que así siga siendo y la garantía de ello pasa ineludiblemente por el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas migrantes.