La celebración del Día de muertos tiene un origen prehispánico, recordando que para la ideología azteca la muerte no era algo a lo que temía, porque representaba que el espíritu de las personas continuaba su camino y resultaba una especie de liberación del sufrimiento. Por otra parte, el destino de las almas dependía de la forma en que murió la persona, característica que contrasta con la ideología cristiana donde el destino del alma depende de los actos cometidos en vida.

Los tzompantli o lugares de cráneos eran comunes para el pueblo azteca y eran estructuras en formas de torres formadas por vigas, en donde se coleccionaban cráneos humanos que pertenecían a cautivos de guerra sacrificados, por lo que podemos decir que la muerte en el pueblo azteca era algo tan común e importante como el concepto de la vida.

Los aztecas no temían ante Mictlantecuhtli, el dios de la muerte y tal vez por esta razón la presencia de la muerte siempre ha estado presente en el pueblo mexicano y es el motivo que nos diferencia de otros pueblos que sólo pueden percibir su aspecto trágico. En México, la muerte puede ser tratada con un tono jocoso, de fiesta y colorido, como en el Día de Muertos.

Concurso de ofrendas en la Casa de Cultura

El estado de Puebla, localizado en la región central de México, es un ejemplo del colorido y ambiente tan particular que se vive durante la celebración del Día de Muertos, sobre todo durante los días más importantes que son el 30 de octubre y los días 1 y 2 de noviembre, donde se organiza un concurso de ofrendas por parte de la Casa de Cultura en donde participan cualquier persona, escuela u organización que lo desee, en dos categorías: tradicional y libre.

En la Casa de Cultura del estado de Puebla, encontraremos desde los altares más tradicionales que datan del año 1750 como los de Huaquechula (a 50 km de la ciudad de Puebla), caracterizados por su suntuosidad, en compañía de ofrendas elaboradas por jóvenes de diferentes escuelas poblanas, que ya han adaptado de acuerdo a los temas y personajes que les interesan, por lo tanto, es posible observar desde una ofrenda dedicada a las mujeres que mueren por la anorexia hasta alguna ofrenda dedicada al cantante Michael Jackson.

La ofrenda dentro de este contexto no sólo ya es una tradición ancestral, sino un imaginario colectivo en donde incluso se puede hacer una denuncia política, fomentando la libertad de expresión entre los diferentes grupos de personas que participan y que visitan la ofrenda, claro está, que un requisito para participar en el concurso es respetar los objetos tradicionales que lleva un altar de muertos.

Danzas y altar azteca en el zócalo

A la modernidad de temas y personajes en las ofrendas, se agrega una presentación en el zócalo de Puebla de un grupo de jóvenes que con su danza y ofrenda azteca, recrean el ambiente de las celebraciones prehispánicas. Familias enteras: desde el hijo pequeño de cuatro años hasta el abuelo, participan de acuerdo a su estado físico y edades en una danza que se alarga durante horas.

Estos danzantes que se encuentran ataviados con pesados adornos y penachos -algunos de ellos con los pies descalzos o vendados, debido al esfuerzo físico que implica la danza-, son quienes representan la intención solemne y sincera de rescatar el origen de una celebración prehispánica donde se rendía culto a la deidad de la muerte con danzas, ofrendas de cacao, bebidas, alimentos, copal y autosacrificios.

Otros lugares de interés en Puebla

Cabe mencionar las enraizadas costumbres de regiones como San Salvador Huixcolotla en Puebla, lugar famoso por el papel picado, utilizado para adornar las ofrendas y que fue declarado en 1978 como Patrimonio cultural del estado de Puebla, debido al procedimiento tradicional con que es hecho el papel, basado en un sistema de golpeteo manual con cinceles.

San Gabriel Chilac, es otra localidad en Puebla, en donde el Día de muertos, se pueden observar altares y costumbres muy particulares, que también dieron lugar a que se declararan sus festejos como Patrimonio cultural del estado en 1997.

Es así como al sentido de dualidad de la muerte, se agrega a esta celebración del Día de muertos en Puebla, el reconocimiento a nuestras tradiciones y raíces ancestrales.