Si bien los cambios estacionales nos afectan de manera diferente a hombres y mujeres, muchas personas refieren que durante los días grises o nublados son más propensas al bajón emocional, a ver el lado negativo de las cosas o a tener menos energía física.

Relación clima-estado de ánimo, ¿mito o verdad?

Numerosos estudios científicos han tratado de investigar y explicar los efectos del clima en el ánimo de las personas.

Algunas conclusiones fueron:

  • Ante los estímulos lumínicos intensos, sean artificiales o por luz solar, el cerebro aumenta notablemente la producción de serotonina, hormona relacionada directamente con el bienestar y el buen humor.
  • Además, recibiendo al menos 30 minutos de sol a diario es más fácil controlar las adicciones o superar los hábitos negativos.
  • Las mujeres se presentan más vulnerables a la depresión durante el otoño, mientras que los hombres se deprimen más durante el verano.
  • En aquellas personas que ya estaban deprimidas, la poca exposición al sol mostró un deterioro de las funciones cognitivas, como la memoria y la concentración.
  • En general, los índices de consultas por depresión son más elevados en países nórdicos o lluviosos (como Inglaterra) y menos en los lugares tropicales (como Centroamérica).

Depresión estacional

Existe una patología psiquiátrica denominada “Trastorno afectivo estacional”, mediante la cual algunas personas son más sensibles ante estos cambios climáticos y manifiestan depresión durante el invierno. En esos casos, la terapia con luz es muy beneficiosa y cuando no da resultado, la administración de fármacos ayuda a superar el cuadro. Sin embargo, no todas las personas sufren de esta afección y las estadísticas representan simplemente una media que no debe generalizarse.

Por qué no queremos salir los días de lluvia

Es cierto que durante los días lluviosos, muchas personas optan por quedarse en sus casas y reducir sus compromisos al mínimo. Prefieren que un amigo los visite antes de movilizarse ellos a la casa del otro. Uno de los motivos por los que esto sucede puede ser la incomodidad que genera la lluvia sobre las personas, donde socialmente no resulta bien visto llegar a un sitio empapado y desprolijo, con el paraguas chorreando, estar mojados el resto del día, sentir las zapatillas rechinar por el agua que ha entrado en ellas o caminar por la ciudad esquivando charcos y puntas de paraguas que amenazan con lastimar los ojos. Y si no se cuenta con un auto para desplazarse, peor aún.

Cómo pasarla bien un día de lluvia

  • Si sabemos que va a llover, podemos estar preparados. Aunque el paraguas o el piloto pueden resultar incómodos, recordar que es peor no tenerlos.
  • Salir con tiempo. Suele haber menos taxis disponibles, más autos en la calle y más tráfico en general.
  • Encontrar lo lindo de la lluvia: los aromas, los colores que surgen en la ciudad, los sonidos de las gotas sobre el techo. La lluvia transforma y viste el paisaje de una manera única.
  • Existen lugares que un día de lluvia se tornan súper especiales, como una cafetería con un gran ventanal, un paseo de compras o shopping, o el living de un amigo con el que compartir mate y tortas fritas.

Si decidiste quedarte en casa, podés:

  • Aprovechar para ordenar cajones, papeles, ropa o CDs.
  • Dormir y descansar (es lindo dormir una siesta si afuera está lloviendo).
  • Escuchar música.
  • Mirar una buena película.
  • Jugar dados, cartas u otros juegos de mesa.
  • Tomarte un día de spa.
  • Pedir un delivery de algo rico.
Recordar que después de una buena tormenta, se limpia el cielo y sale el sol. Encontrar un hobby divertido que pueda llevarse a cabo esos días, no tomar decisiones importantes y pensar que simplemente es un día más.