La expresión de la cantidad por medio de los determinantes puede aparecer en cualquier función sintáctica oracional; en el sujeto: Tres niños entraron, en el C. Directo: Vimos a varios chicos, en el C.Indirecto: se lo entregamos a tres amigos, C. Circunstancial: llegaron con tres amigos, abrió la puerta con una ganzúa. En consecuencia, la aparición de un determinante de cantidad definida (det. numeral) o de cantidad indefinida (det. indefinido) no implica en ningún caso la aparición de un C.Circunstancial de Cantidad.

De determinantes indefinidos a pronombres indefinidos

Hay entre los determinantes indefinidos algunos casos que pueden convertirse en pronombres indefinidos al perder el sustantivo y en adverbios al inmovilizarse en la forma masculina y singular y constituir ellos por sí mismos la única palabra del sintagma que funciona como C. Circunstancial de Cantidad. Estos casos son los siguientes: mucho, poco, demasiado, bastante, todo, más y menos.

Se dice que son determinantes cuando acompañan al nombre o sustantivo y toman de él su género y su número: había muchas personas, vi pocos modelos, estuvieron demasiadas veces, compraron bastantes libros, limpiaron toda la casa, trajeron más botellas, dejaron menos cartas. Sólo cuando acompañan al nombre se puede decir que son determinantes. Si el nombre desapareciera y permaneciera el indefinido, ahora se considera que el indefinido es pronombre, pues él mismo se encarga de señalar al nombre al que se refiere y él mismo es el núcleo del sintagma pronominal: pedimos muchas botellas de agua y nos dejaron pocas. En el primer caso, 'muchas' acompaña al nombre 'botellas' y se trata, por tanto, de un determinante indefinido. En el segundo caso, 'pocas' aparece sin nombre, es el pronombre indefinido. En el primer caso tenemos un sintagma nominal, mientras que en el segundo tenemos un sintagma pronominal.

Cuando el nombre desaparece, el pronombre mantiene su capacidad de variación morfológica. Es decir, si se refiriera a un nombre masculino plural, diríamos muchos, pocos, demasiados; por el contrario, si se refiriera a un nombre femenino singular, se diría mucha, poca, demasiada: '¿No crees que has echado demasiada sal? Sí, creo que he echado demasiada.'.

En el caso de 'bastante', solo puede cambiar de número pero no de género: bastantes libros, bastantes casas; y en los casos de 'más' y 'menos', pese a ser determinantes, no cambian ni de género ni de número: más carne, más vino, más libros, más casas.

De pronombres indefinidos a adverbios de cantidad

En el punto anterior se explicó el proceso que lleva a un determinante indefinido a perder la compañía de su sustantivo en el sintagma, hecho que lo convierte en pronombre indefinido y mantiene intacta su capacidad de variación morfológica anterior: "¿Has leído muchas novelas? Sí, he leído muchas. ¿Has leído muchos cuentos? No, he leído pocos.".

Ahora estas palabras no sólo van a perder la compañía de un nombre en el sintagma sino que también van a perder la capacidad de variación morfológica en género y número: He comido mucho, yo leo poco, hemos dormido bastante, no trabajes más... En estos casos, esa palabra por sí sola constituye un sintagma independiente y cumple una función sintáctica; ahora estamos ante un adverbio de cantidad que funciona como C. Circunstancial de Cantidad.

Nunca un adverbio podrá mostrar la apariencia de un determinante en femenino ni en plural. Formas como 'mucha, pocas, pocos" nunca podrán ser tratados como adverbios, porque para que estas palabras se habiliten como adverbios deben inmovilizarse en masculino singular, no combinarse con nombre alguno y constituir por sí solos un sintagma que complemente el verbo para expresar su cuantificación: "Comí mucho. ¿Cuánto comí?"

Conclusiones y pautas orientativas con los indefinidos

La expresión de la cantidad indefinida, imprecisa, por oposición a los determinantes numerales o definidos, le corresponde a los determinantes indefinidos. Son determinantes siempre que aparecen acompañados de su nombre correspondiente: demasiados langostinos. Son pronombres cuando pierden el nombre pero no su variabilidad morfológica: ¿He comido demasiados langostinos? Sí, has comido demasiados. Y se convierten en adverbios cuando pierden la compañía de cualquier otra palabra y se inmovilizan en la forma del masculino singular original: He comido demasiado.