El término “dificultades del aprendizaje” fue utilizado por primera vez en el año 1963 al crearse la Asociación para Niños con Dificultades de Aprendizaje (ACDL) en Estados Unidos. Fue un alivio para muchos padres saber que sus hijos con bajo rendimiento académico no eran distintos del resto del alumnado, excepto por una serie de dificultades específicas para aprender en determinadas áreas.

Constituyó, además, el primer paso para el comienzo de una serie de medidas de apoyo para que estos alumnos pudieran acceder a un tratamiento adecuado, integrado en el sistema educativo, sin tener que recurrir a la educación especial.

¿Qué son las dificultades de aprendizaje?

Hace referencia a una serie de alteraciones que impiden un aprendizaje adecuado en alguna de las áreas curriculares, con lo cual el rendimiento es inferior al del resto de alumnos de su misma edad, aunque su cociente intelectual es normal.

Existe una discrepancia significativa entre el potencial intelectual del alumno y sus resultados académicos. Las áreas afectadas por este tipo de dificultades son la lectura, la escritura y el cálculo, comúnmente conocidos como dislexia, disgrafía y discalculia.

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos (DSM IV) refleja la siguiente clasificación:

  • Trastorno de la lectura.
  • Trastorno de la expresión escrita.
  • Trastorno del cálculo.
  • Trastorno del aprendizaje no especificado.

Fracaso escolar y trastornos del aprendizaje

Después de los trastornos emocionales, los del aprendizaje podrían ser la segunda causa del fracaso escolar; sin embargo, no es fácil establecer los antecedentes directos, ya que con frecuencia las dificultades del aprendizaje se encuentran asociadas a otros factores y trastornos.

Es bastante común entre estos alumnos encontrar también problemas emocionales, como baja autoestima, conductas de aislamiento, síntomas depresivos; otros factores como hiperactividad, dificultades en la concentración, trastornos del lenguaje y trastornos de la coordinación motriz.

Recientemente se han llevado a cabo varios estudios que relacionan el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) con los trastornos del aprendizaje, ya que los síntomas del TDAH representan un obstáculo importante para el desarrollo normal del proceso de educación.

Detección y evaluación

El primer signo que evidencia la posible existencia de uno de estos trastornos es observar un perfil desigual en el rendimiento del niño o adolescente. También es importante prestar atención a su capacidad de lectura, escritura y cálculo, si es adecuada o no al nivel que le corresponde por su grupo de edad.

A continuación, es aconsejable acudir a un especialista que haga una evaluación a través de tests estandarizados para identificar la clase de trastorno del que se trata, el grado en el que se presenta y determinar el mejor tratamiento individualizado.

Es necesario que el profesional descarte anteriormente cualquier otro factor que pueda ser la causa directa de las dificultades que tiene el niño para aprender. Pruebas neurológicas para descartar lesiones cerebrales, tests de visión y audición y otras pruebas psicológicas que determinen si hay otros trastornos implicados. Antecedentes familiares u obstétricos, así como posibles factores como la privación social o algún tipo de disfunción en el hogar también podrían estar detrás del problema.

Para la evaluación, resultan útiles los tests de inteligencia con tal de determinar las capacidades generales del alumno, así como sus puntos fuertes y débiles. Hay otras pruebas más específicas, como el TALE, PROLEC, ITPA, relacionados con el lenguaje y la lectoescritura.

Tratamiento de los trastornos del aprendizaje

En función del diagnóstico que realice el especialista, probablemente, será necesario hacer ciertas adaptaciones del programa educativo a las capacidades del alumno.

La flexibilidad y la paciencia son herramientas clave para este tipo de alumnos, ya que hay que respetar su ritmo de aprendizaje, que es diferente para cada uno.

La detección precoz y la intervención continuada son indispensables para que los niños no pierdan la motivación y el interés por el estudio. Cuando no existe tratamiento alguno es frecuente que los niños con problemas de aprendizaje abandonen su carrera estudiantil. Por lo tanto, es imprescindible estar alertas y dar apoyo a esta clase de trastornos, tan extendidos y, muchas veces silenciosos, que tienen consecuencias muy negativas a largo plazo.