La nueva política energética del país nipón ha sido comunicada por el primer ministro japonés, Yoshihiko Noda, a seis meses del desastre de Fukushima y al día siguiente del accidente en la planta nuclear Centraco, en Marcoule, Francia.

Noda enunció que antes del verano del próximo año se pondrá en marcha una nueva política energética, Japón debe fijarse como objetivo “reducir al mínimo posible la electricidad de origen atómico”. De los 54 reactores existentes, más de 30 han dejado de funcionar en los últimos meses.

La catástrofe de la central nuclear de Fukushima hizo cambiar el rumbo

Antes de Fukushima Japón preveía aumentar a más del 50% la electricidad de origen nuclear. En agosto el porcentaje bajó a 26,4%. El objetivo de aumentar la producción nuclear era reducir la emisión de gases de efecto invernadero y de consolidar la independencia energética. “Debemos crear una sociedad basada en las nuevas energías”, expresó Noda, y continuó “gracias a nuestra capacidad técnica, junto a la reforma de algunas leyes y a una política de apoyo para la adopción de nuevas energías, debemos hacer del Japón un modelo a escala mundial”.

Fukushima: radioactividad en el mar tres veces mayor a la anunciada

Nuevos análisis de la Agencia Japonesa de Energía Atómica (JAEA, por sus siglas en inglés), dieron como resultado más material radioactivo que el estimado por Tepco, sociedad que gestiona las centrales nucleares japonesas dañadas por el terremoto y el tsunami el pasado 11 de marzo.

Según la Tepco, entre el 21 de marzo y el 30 de abril pasados, en el Pacífico habría 4.000 terabecquereles (TBq) de cesio, mientras según los investigadores de la JAEA serían 15 mil. La diferencia podría depender del hecho que JAEA midió el material radioactivo transportado por el aire al mar, sumándolo al del agua contaminada proveniente de la central nuclear.

Medidas adoptadas por el gobierno de Japón

El gobierno japonés prohibió el consumo de alimentos que contengan más de 500 becquereles de material radioactivo por kilogramo. Los jabalíes de las prefecturas de Fukushima y Miyagi presentan niveles de radioactividad de cesio superiores a los límites legales. Estos animales son la base de una especialidad de la cocina japonesa: el sukiyaki.

La Unión Europea prolongará por otros tres meses, hasta el 31 de diciembre, los controles de refuerzo sobre las importaciones de productos alimenticios provenientes de Japón, adoptados después del accidente en la central nuclear de Fukushima.

Ayuda internacional

El grupo francés Areva ha mostrado su disposición para tratar los desechos nucleares aún presentes en Fukushima y proponer al gobierno japonés “soluciones definitivas” para la planta nuclear. En tanto, la Tepco quiere construir un muro de acero en el mar para evitar la fuga de material radioactivo. El muro, según el canal japonés Nhk, cuya construcción iniciaría a fines de este año, tendría 800 metros de largo.

Tokio anunció grandes inversiones de dinero para limpiar el área residencial de Fukushima. El ministro Noda anunció el lanzamiento de una ley especial para favorecer “el renacimiento de la región”. A seis meses del terremoto, el ministro inspeccionó la planta con el objetivo de alentar a los centenares de trabajadores. Por otro lado, Yoshio Hachiro, ministro de Comercio, renunció después de haber definido a la zona de Fukushima como “ciudad de la muerte”, ofendiendo a las 87 mil personas que fueron obligadas a abandonar sus propios hogares.