La desnutrición es un estado de deficiencia de nutrientes que produce un cambio medible en la función corporal y que puede corregirse con un adecuado tratamiento nutricional. Nos encontramos con 2 tipos:

  • Desnutrición primaria: disminución de la ingesta nutricional por no comer.
  • Desnutrición secundaria: aumento de las pérdidas o de las necesidades de nutrientes.

Causas de la desnutrición

La causa más frecuente es una disminución de la ingesta porque no quiera, no pueda o no deba comer. Influyen factores socioeconómicos y patologías.

La segunda causa más frecuente es el aumento de las necesidades por factores fisiológicos, aumento de la actividad física o factores patológicos.

También puede deberse a un aumento de las pérdidas por malabsorción, náuseas, vómitos o diarreas.

Cambios metabólicos que se producen en la desnutrición

Se produce una adaptación al ayuno en la cual las grasas se usan como principal fuente de energía. El cerebro utiliza los cuerpos cetónicos para obtener energía. Se produce el ciclo de Cori, es decir, que se gasta más energía para poder generar la misma cantidad de calor.

El organismo también sufre una adaptación a la desnutrición crónica mediante el retraso del crecimiento en la infancia, alteración de la respuesta inmune, disminución del peso corporal y de la capacidad para realizar ejercicio físico.

El metabolismo se adapta a la agresión generada por la desnutrición.

Casos importantes de desnutrición

La desnutrición es más grave o es más probable que aparezca en pacientes hospitalizados, personas que tienen una dieta hipocalórica durante 10 o más días, cuando se producen pérdidas de peso superiores al 10% del peso habitual en poco tiempo o pérdidas prolongadas de nutrientes.

Las situaciones hipercatabólicas provocadas por determinadas enfermedades, generan un aumento del gasto energético que puede llevar a una desnutrición, al igual que determinadas interacciones fármaco-nutriente.

Prácticas inadecuadas que influyen en el estado nutricional del paciente hospitalizado

No pesar ni tallar al ingreso o no apuntar la curva de peso ni lo que el paciente come realmente es lo más frecuente.

Otras prácticas inadecuadas son el uso prolongado de sueros glucosados o salinos que no poseen ningún nutriente, la suspensión de comidas por pruebas diagnósticas, el retraso en la utilización de la nutrición artificial o no reconocer el aumento de las necesidades de nutrientes por la patología.

Consecuencias fisiopatológicas de la desnutrición

El cabello se vuelve seco y sin brillo, aparecen edemas por pérdida de proteínas, surcos transversales en las uñas por déficits de vitaminas, lanugo (vello fino y pigmentado).

Disminuye la masa muscular corporal, la fuerza muscular y la resistencia.

Entre las alteraciones cardiovasculares se encuentra una disminución del músculo cardíaco, de la presión arterial sistólica y alteración del ritmo cardíaco.

En el aparato digestivo, disminuyen las secreciones y se produce una atrofia de las vellosidades intestinales.

La actividad enzimática y la síntesis proteica disminuyen.

Alteraciones endocrinológicas más importantes: disminución de la insulina provocando diabetes, disminución de las hormonas tiroideas provocando un hipotiroidismo, pérdida de la regla, retraso puberal, disminución de los estrógenos y de la testosterona, anorexia.

Otras alteraciones que se pueden producir son: disnea, bronconeumonía, disminución de la ventilación voluntaria, alteración de la elasticidad pulmonar, hiperinsuflación pulmonar, disminución de la corteza renal, poliuria o litiasis biliar.