De los temas y problemas sociales que actualmente afectan en mayor medida a la población femenina y que siguen pendientes para ser colocados como prioridad en las agendas de gobierno de diferentes países, especialmente en América Latina son: la pobreza, la equidad social, el trabajo, la salud y la violencia. En este texto: El trabajo y la salud.

La mujer en el trabajo

Aun con las grandes ventajas que ha representado para la supuesta autonomía económica que le ha brindado la inclusión en el mundo productivo a la mujer, siguen existiendo brechas muy amplias de desigualdad en este sector. Los puestos directivos o decisores, son en su gran mayoría desempeñados por hombres, los salarios y empleos menos remunerados y más precarios en cuanto a derechos y beneficios son los que están a mayor alcance para la población femenina.

Los casos de abuso, violencia y hostigamiento se dan en mayor número en la población femenina. También se debe tomar en cuenta la doble jornada a la que se encuentra sujeta la mujer, de nuevo, por el vínculo que sostiene con su papel de madre, de esposa y de administradora del hogar y de los cuidados de la familia. No importa las horas laborales que haya desempeñado, la mujer al terminar su labor productiva, debe seguir con su labor reproductiva y continuar su doble jornada laboral en el hogar.

La salud en la mujer

Este es otro de los sectores más importantes para el desarrollo humano y social que se encuentra en gran deuda todavía con mayor afectación a la mujer. Entre muchas deficiencias que existen en el sector salud hacia toda la población, en particular destacan con mayor desventaja y afectación a la mujer por dos motivos principales.

Mayor demanda de servicios de salud

Debido a que la mujer es la principal proveedora de los cuidados a la familia en presencia, ausencia o sustitución de las carencias o la falta de cobertura en el ofrecimiento de servicios de salud por parte del Estado; y, debido a que la mujer suele sufrir mayores deficiencias en su salud por sus diferencias biológicas en comparación con el hombre, es que la mujer se convierte en un mayor agente de demanda de estos servicios en comparación con el sexo masculino.

Esta circunstancia hace a la mujer más vulnerable, pues cuando la cobertura de estos servicios no llega a satisfacer las necesidades de su familia, será ella quien sufra de manera más directa las consecuencias de la falta de la atención médica y de salud.

Sin profundizar en terrenos más escabrosos, como las grandes afectaciones a las que se encuentran sujetas las mujeres por su doble jornada laboral, en relación también con salud ocupacional y riesgos de salud que implican sus diferentes papeles remunerados y no remunerados. La permanencia y prevalencia de enfermedades graves que afectan en mayor número a mujeres que a hombres como el cáncer, o de infecciones como el sida, que no son mayormente afectadas que los hombres, sin embargo, encabezan la lista como personas contagiadas por su pareja.

La deuda con los derechos reproductivos y sexuales

Esta es la gran deuda que el mundo, la sociedad y los gobiernos tienen con la mujer. Y es que la afectación esta vez no necesita un punto de referencia para saber si la mujer es en mayor o menor medida afectada en comparación con el hombre.

Está claro que la mujer biológicamente por su papel reproductivo y de maternidad no solo necesita de mayores cuidados de salud, antes durante y después del proceso reproductivo biológico, sino que al ser su cuerpo el medio para que sea llevada a cabo la concepción, gestación y parto del producto, el derecho sobre decidir sobre su propio cuerpo no solo se hace más complejo, sino que también se politiza.

Los servicios de salud y la desigualdad de género

Y es que aparecen una serie de razonamientos y actores civiles, políticos, sociales, jurídicos y religiosos que creen tener derechos para ejercer un derecho de decisión sobre un cuerpo ajeno. Sin abundar en terrenos más polémicos debe quedar claro que la deuda del sector salud hacia la mujer en este sentido, se encuentra vinculada en mayor medida con la falta de servicios de atención médica, de prevención y de educación, tanto en materia sexual como reproductiva.

La atención médica no debe estar sujeta únicamente al momento en que ya se ha dado una concepción, sino antes con medidas preventivas, de cuidado y de planificación familiar, durante y después del embarazo.

En cuanto a la salud sexual, no debe ser única y exclusivamente vinculada con la reproducción. Deben existir servicios de salud, prevención y educación sexual para evitar enfermedades de transmisión sexual, así como de infecciones como el sida. Además de ser una parte fundamental para llevar una vida sexual satisfactoria y responsable con la posibilidad de planificar la familia y evitar embarazos no deseados, sobre todo en adolescentes.