Gracias al telescopio espacial Spitzer, un grupo de astrónomos americanos ha descubierto alrededor de Saturno el anillo más grande del sistema solar. Tal es su extensión, que se precisarían mil millones de planetas como la Tierra para poder llenar su circunferencia.

El descubrimiento se publica en el último número de la revista “Nature”, que informa de que el anillo supera ampliamente en tamaño los anillos más grandes conocidos hasta la fecha: Gossamer, alrededor de Júpiter, y el anillo E de Saturno.

Polvo congelado

El equipo de astrónomos, liderado por la profesora Anne Verbiscer, de la Universidad de Virginia, tomó contacto visual con el anillo el pasado mes de febrero. Descubrieron que se trata de un anillo de gigantescas dimensiones, pero de estructura débil, ya que está compuesto por minúsculas partículas de polvo congelado que podrían haberse desprendido de la Luna Febe como consecuencia de impactos cósmicos todavía sin determinar, aunque se maneja la hipótesis de la colisión de algún meteorito.

Una de las peculiaridades del anillo recién descubierto es que cuenta con una inclinación de 27 grados respecto al plano en el que se presentan el resto de anillos, razón por la que los investigadores la relacionan con Febe.

Detectado por la luz infrarroja

Antes del descubrimiento, se pensaba que Saturno poseía siete anillos principales, cuyos nombres tienen las letras de la A a la E, y otros borrosos, sin nombre concreto. La existencia del nuevo anillo (que algunos científicos sospechaban) no había podido ser determinada hasta la fecha porque su difusa estructura apenas refleja la luz solar, y sólo el sistema infrarrojo del telescopio Spitzer ha podido detectarlo.

Este telescopio forma parte de un observatorio espacial se halla en la actualidad a 107 millones de kilómetros de la Tierra orbitando alrededor del Sol. Fue lanzado por la NASA el 25 de agosto de 2003 desde el Centro Espacial Kennedy y se aleja de nuestro planeta a razón de unos 15 millones de kilómetros por año.

Extremadamente gélido

Según las primeras investigaciones, el anillo de polvo es tremendamente frío, ya que alcanza los 193 grados bajo cero; está situado a unos 5,95 millones de kilómetros del planeta y se extiende hacia el exterior hasta una distancia de 11,9 millones de kilómetros.

Sin embargo, las partículas que lo forman son extraordinariamente pequeñas. "Si alguien estuviera parado en el propio anillo, ni siquiera se daría cuenta de su existencia. En un espacio de un kilómetro cúbico, hay entre 10 y 20 partículas" asegura Anne Verbiscer, quien también mantiene que "el anillo es tan débil que los científicos han calculado que si todo el material fuera reunido, llenaría un cráter en Febe de no más de un kilómetro de diámetro".

Misterio a punto de resolverse

El equipo de expertos estadounidenses responsable de la investigación considera asimismo que el polvo que forma este anillo podría ser recogido por otra de las lunas de Júpiter, Japeto, lo que resolvería uno de los grandes misterios de la astronomía: por qué este satélite con forma de nuez presenta dos caras con diferentes tonalidades, una mucho más oscura que la otra.

Los astrónomos sostienen que las partículas más pequeñas de este gran anillo chocan frontalmente con una de las caras de Japeto, lo que consigue oscurecerla. Anne Verbiscer manifiesta de forma muy gráfica, que "las partículas se estrellan en Japeto como insectos en un parabrisas y desvela que el material que cubre la cara oscura de esta luna indican que tiene una composición similar a la de la superficie de Febe".

Más descubrimientos

No es éste el único descubrimiento relacionado con Saturno registrado en los últimos tiempos. Hace poco más de un mes, se dio a conocer que la sonda Cassini ha revelado que los anillos de Saturno presentan protuberancias y no son tan planos como pensaban los científicos, según informaba el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la agencia espacial estadounidense (NASA).

Esas protuberancias pueden tener hasta la altura de una montaña terrestre. "Es como si nos hubiésemos puestos anteojos para tercera dimensión por primera vez", manifestó Bob Pappalardo, científico ligado al proyecto. El pasado 11 de agosto la luz del Sol alumbró de frente los delgados anillos de rocas y hielo, lo que pareció hacerlos desaparecer como cuando se mira de perfil una hoja de papel.

Durante una semana los científicos de Cassini los observaron y pudieron ver las protuberancias expuestas en el perfil de los anillos. Una de las protuberancias descubiertas por Cassini tiene una altura de unos 4.000 metros. "Creíamos que la altura de los anillos no sería superior a la de un edificio terrestre. En cambio, nos hemos encontrado con muros de más de 3.200 metros de altura", señaló Carolyn Porco, directora del equipo de imágenes de Cassini en el Instituto de Ciencias del Espacio.