Las mujeres repetidas veces expresan una verdadera necesidad de comprender todo lo concerniente a las relaciones sexuales. Sin embargo, en ocasiones, ni siquiera el entorno que respecta a las amigas íntimas o familiares más cercanos son conscientes de los asuntos de esta índole.

Una razón es que la mujer se avergüenza de admitir que no experimenta el orgasmo por medio del coito o unión carnal. Otra es el tabú que, aún en la actualidad, genera hablar sobre sexo de una forma desinhibida.

A continuación te presentamos un cuestionario que revela algunos de los interrogantes más frecuentes referentes a la sexualidad femenina.

¿Qué revelan los estudios sobre la sexualidad femenina?

En la mayoría de las mujeres la cópula no basta para alcanzar el orgasmo. Sólo el 30% lo consigue en la forma que nuestras normas sociales definen como acto sexual, o sea, la penetración vaginal del miembro viril. Otro 22% lo experimenta excepcionalmente durante el coito, mientras que un 19% adicional requiere la estimulación manual simultánea del clítoris. El 29% restante no logra el clímax por ningún medio.

En general, los estudios prueban por tanto que la mayor parte de las mujeres necesita la estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo con regularidad.

¿Qué es la anorgasmia o disfunción orgásmica del coito?

Antes de la década de los 70, se utilizaba de manera generalizada el término frigidez para referirse a los diversos trastornos sexuales de la mujer. El término abarcaba desde la falta de orgasmos hasta el desinterés por el sexo y la inhibición de la excitación sexual. A partir de los libros de William Masters y Virginia Johnson ("Insuficiencia Sexual Humana", 1970) y de Helen Kaplan ("La Nueva Terapia Sexual", 1974), para referirse y aludir a las mujeres con dificultades para alcanzar el orgasmo, se comenzó a utilizar el término "disfunción orgásmica" o "anorgasmia" (en la actualidad algunos autores insisten en que sería más propio hablar de "inhibición orgásmica femenina").

El orgasmo durante la relación sexual resulta de la estimulación del clítoris, no de la vagina. Con lo cual, lo que suponía ser una deficiencia femenina frecuente (disfunción orgásmica o anorgasmia), es la respuesta normal a una estimulación inadecuada. No obstante, las mujeres suelen auto boicotearse y calificarse a sí mismas como anómalas o diferentes cuando experimentan dicha situación.

¿Es la masturbación la clave de la sexualidad en la mujer?

Definitivamente sí, y lo es también del comportamiento sexual masculino. El 82% de las mujeres se masturban, y de estas, el 95% logra así el orgasmo de manera regular y fácil.

El concepto socio-cultural aceptado del acto sexual es la práctica del coito. La mujer se siente cohibida y no se atreve a comunicar a su compañero lo que sabe acerca de sí misma.

Por lo tanto, resulta trascendental “enseñarle” a la pareja cómo se quiere ser satisfecho. Descubrir juntos nuevas maneras de explorar el placer sexual -a través de sus zonas erógenas, fantasías, accesorios, posiciones, etc.- puede ser muy satisfactorio para ambos.

Además, lo importante es comprender que resulta impráctico e injusto esperar que el varón sea responsable del propio orgasmo y del de su compañera.

¿Por qué la mujer no pude explicarle a su pareja cómo hacerla disfrutar de la relación sexual?

Principalmente por el conflicto que existe entre lo que ella necesita y lo que la sociedad exige. La mujer siente culpa y vergüenza ante la idea de pedir a su compañero que la estimule manualmente.

También, la dependencia económica, las comparaciones, el temor de perder al hombre o simplemente disgustarlo, mantienen a la mujer en una especie de esclavitud sexual.

¿Qué espera la mujer de la sexualidad?

La mujer espera más del sexo, prefiere practicar la unión carnal dentro de una relación más amplia, que abarque otros aspectos de gran significación para ambos cónyuges. Lo erótico debe integrarse en su vida y no convertirse en algo puramente mecánico.

Romper esquemas, derribar estereotipos e ir en busca de una satisfacción plena es aprender a disfrutar de la sexualidad en cuerpo y mente.

Entonces, ¿para las mujeres no siempre es el orgasmo lo más importarte del acto sexual?

Así es. Significa más relacionarse, interesarse; esto es algo que los hombres deberían comprender e imitar. Las mujeres que no experimentan el orgasmo usualmente disfrutan del goce erótico con igual frecuencia que aquellas que sí lo sienten.

Hace falta redefinir nuestros conceptos acerca de la sexualidad. Ya se trate del hombre o de la mujer, la persona desea compartir algo, dar una parte de sí misma y recibir algo en retribución.