La variedad de fósiles que salvaguarda la Tierra en sus entrañas es amplia en tipología aunque escasa en número por las peculiares características que se necesitan para que un resto se convierta en fósil. Los huesos son el tipo más hallado porque son los que fosilizan mejor pero hay otros como icnitas (huellas), coprolitos (excrementos), y huevos encontrados en diversos estados (enteros, en cáscaras, con embriones).

Huevos gigantes

Las casualidades son una de las formas más habituales de encontrar fósiles. Las obras han sido muchas veces los agentes principales de la posibilidad que los fósiles afloren a la superficie. Este es el caso del descubrimiento de los huevos de dinosaurio más grandes conocidos hasta hoy. Unas obras de construcción de un camino en la región de Chechenia (Rusia), cerca de la frontera con Georgia en la cadena montañosa del Cáucaso, han sacado a la luz en abril del 2012 varias decenas de huevos fosilizados.

Este hallazgo de unos 40 huevos encontrados hasta ahora ha sido comunicado por Said-Emin Dz habrailov, geólogo de la Universidad de Chechenia y difundido por la agencia de noticias Reuters. Este investigador afirma que puede haber más debajo de la tierra y que en principio son los de mayor tamaño encontrado hasta la fecha ya que su tamaño fluctúa de 25 centímetros hasta un metro de longitud. Parecen pertenecer a dinosaurios del Jurásico aunque habrá que esperar a un estudio pormenorizado para determinar la especie a la que pertenecen.

El hallazgo ha levantado la polémica entre rusos y chechenos, enfrascados en una guerra desde hace años por la independencia de esta región, que ha salpicado el descubrimiento. La paleontóloga rusa Valentina Nazarova pone en duda su existencia porque dice que los dinosaurios jamás habitaron las montañas del norte del Cáucaso. Los investigadores chechenos aseguran la veracidad del hallazgo dejando para el futuro el estudio de los restos.

De momento la verdad queda en el aire a la espera de saber si verdaderamente son fósiles de huevos de dinosaurios o sólo es propaganda política en aras de buscar beneficios propios. El tiempo será quien dictamine si son los huevos de dinosaurio más grandes jamás encontrados o una simple nota de prensa sin valor paleontológico.

Huevos fósiles

Dejando la incógnita del hallazgo en Chechenia, los huevos fósiles son uno de los restos más importantes para la Paleontología por aportar muchos datos sobre reproducción y cuidado de la prole de estos reptiles mesozoicos.

El mundo occidental, incluidos los Estados Unidos de América, en 1920 empezaba a despuntar en su interés por la ciencia entre la que sobresalía la incipiente Paleontología. La búsqueda de los antepasados del hombre y los hallazgos de dinosaurios hacían de esta ciencia la estrella del momento.

Las expediciones científicas se preparaban para aportar nuevos hallazgos con los que desvelar los misterios del mundo prehistórico. En 1920 partió una de estas expediciones, la de Roy Chapman Andrews al desierto del Gobi en Mongolia. Camiones y camellos formaban un gran expedición que partía en busca de lo desconocido.

En 1923 hallaron los primeros huevos de dinosaurios que asignaron al Protoceratops. Descubrimiento de gran importancia porque demostraba que los dinosaurios, que eran reptiles, se reproducían ovíparamente, aunque hasta ahora no se había encontrado prueba de ello.

Hallaron una treintena de huevos por lo que pensaron que varias hembras de esta especie de ceratópsido utilizaban el mismo nido para la puesta. Cada huevo medía unos 20 centímetros de diámetro y las crías recién nacidas medirían 30 centímetros de largo. Al hallarse cercano a los fósiles de Protoceratops se asignó a esta especia la puesta, idea vigente hasta no hace mucho. Durante muchos años se pensó que Oviraptor se alimentaba de huevos del Protoceratops y su nombre, etimológicamente ladrón de huevos, así lo demuestra. La prueba parecía ser el hallazgo de un esqueleto de Oviraptor en un nido de Protoceratops con su cráneo aplastado lo que parecía demostrar que el ceratópsido había sido el causante en el acto de defender su nido frente al ladrón. Pero en 1993 un cuidadoso estudio del nido halló un pequeño embrión de Oviraptor. Los paleontólogos Mark A. Norell, J.M.Clark, y L.M. Chiappe fueron los descubridores del error de asignación y en 2001 presentaron un trabajo exponiendo sus conclusiones, siendo la principal que el Oviraptor estaba empollando su nidada en vez de robar los huevos [Norell, M. A., J. M. Clark, and L. M. Chiappe. An Embryo of an Oviraptorid (Dinosauria: Theropoda) from the Late Cretaceous of Ukhaa Tolgod, Mongolia. American Museum Novitates 3315 (2001), 17 pp.].

Se han encontrado agrupaciones de nidos de Protoceratops con posterioridad indicando la posibilidad que se agrupaban en manadas como muchos herbívoros actuales o incluso formando parte de grupos familiares más homogéneos. Las crías de 30 centímetros al nacer serían alimentadas por los progenitores hasta ser capaces de hacerlo por sí mismas.

Otro hallazgo clave para los huevos fósiles fue el descubrimiento del paleontólogo Jack Horner en 1978 en el que halló un nido del pico de pato Maiasaura, etimológicamente reptil buena madre, en Montana en los Estados Unidos. Horner demostró con el descubrimiento que los dinosaurios ornitópodos cuidaban a sus crías de forma paternal hasta bastante después de la eclosión de las crías. Descubrimientos posteriores avalan esta tesis de Horner, como por ejemplo el hallazgo de nidos de Saltasaurus (lagarto de Salta). Este saurópodo patagónico argentino tendría un comportamiento similar con las crías al de Maiasaura y anidaría en grandes colonias como hoy hacen los pingüinos.

Por último es interesante volver a la mención de Oviraptor que vivió en la actual Mongolia hace 65-70 millones de años al final del Cretácico y que fue descubierto en el acto de empollar los huevos. Este hecho abrió la hipótesis que este ornitópodo poseería alguna capa aislante de plumas o de tejido que mantuviera sus huevos calientes.

La Paleontología crecerá en el futuro por el descubrimiento de más fósiles entre los que destacan los huevos sin duda alguna como se ve reflejado en esta historia singular.