
- Una imagen del planeta con corazón de hielo - ESO
Aunque con un nombre un tanto impersonal, el planeta GJ1214b se presenta ante la comunidad científica como una puerta abierta de par en par a la siempre apasionante búsqueda de mundos habitables. Se trata, en realidad, de un exoplaneta (ubicado fuera de los límites de nuestro sistema solar) que orbita alrededor de una pequeña estrella (una enana roja) que se encuentra a solamente 40 años luz de distancia con respecto a la Tierra.
Sabemos de la existencia de GJ1214b y de sus principales características gracias al trabajo de un grupo de astrónomos dirigido por David Charbonneau, del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica en Cambridge (CfA), que descubrió su existencia el 16 de diciembre de 2009, y que acaba de publicar un artículo al respecto en la revista Nature.
En él se explica que este exoplaneta tiene una masa de unas seis veces la de la Tierra, y que aunque su superficie parece ser muy caliente, hay serios indicios que apuntan a que posee un núcleo compuesto principalmente de hielo formado a partir de la congelación de agua. Además, está rodeado de una gruesa y densa atmósfera.
Similitudes con la Tierra
GJ1214b es, en realidad, el segundo exoplaneta descubierto con características similares a las de la Tierra (el primero fue el planeta Corot-7b) y tiene un radio 2,7 veces superior al de nuestro mundo. No llega, sin embargo, al tamaño de algunos gigantes más familiares para el ser humano, como Urano o Neptuno.
Hasta el momento han sido identificados más de 400 planetas extrasolares (exoplanetas), pero solamente estos dos pertenecen al tipo "Tierra", definición que exige que el cuerpo celeste en cuestión tenga una masa comprendida entre una y diez veces la terrestre.
El exoplaneta ahora descubierto se diferencia de Corot-7b en que su radio es mucho mayor, lo que hace pensar que mientras el segundo presenta un centro rocoso y cubierto probablemente de lava, las tres cuartas partes del interior de GJ1214b estarían compuestas por hielo. El resto sería hierro y silicio.
Altas temperaturas
El planeta con el corazón de hielo orbita su estrella una vez cada 38 horas, a una distancia de sólo dos millones de kilómetros, lo que significa que está 70 veces más cercano a su estrella de lo que está la Tierra respecto al Sol. "Estando tan cerca de su estrella madre, el planeta debe tener una temperatura en la superficie de alrededor de 200 grados, demasiado caliente para que el agua sea líquida”, explica con claridad David Charbonneau. En concreto, la temperatura del planeta puede oscilar entre los 120 y los 282 grados centígrados.
De forma muy gráfica, Charbonneau explica que esa temperatura no llega a ser mucho mayor porque la estrella que orbita es muy pequeña: “Si el Sol es una bombilla de 1.000 vatios, esta estrella es una bombilla de tan sólo 3 vatios”, asegura. Esto lo diferencia sustancialmente de la mayoría de los 413 planetas extrasolares encontrados hasta la fecha, que presentan superficies que hierven a miles de grados centígrados.
También la densa atmósfera del planeta resulta sorprendente. Los astrónomos compararon el radio medido de GJ1214b con los modelos teóricos de los planetas y encontraron que el radio observado superaba las predicciones de los modelos, por lo que llegaron a la conclusión de que existe algo más que la superficie sólida del planeta bloqueando la luz de la estrella: una atmósfera circundante de 200 kilómetros de espesor.
Esperando una reacción química
“Esta atmósfera es mucho más gruesa que la de la Tierra, por lo que la alta presión y la ausencia de luz haría imposible la vida tal y como la conocemos”, mantiene Charbonneau. Pero incluso así, las condiciones de este planeta siguen siendo muy interesantes "ya que pueden permitir que se produzca alguna compleja reacción química”.
Esta reacción sería posible desde el momento en que las características de GJ1214b hacen posible que posea una atmósfera de hidrógeno y helio, circunstancia que le podría proporcionar la suficiente presión en la superficie para mantener agua líquida, incluso a temperaturas tan elevadas.
Por lo tanto, GJ1214b representa para los científicos la primera oportunidad de estudiar una atmósfera formada recientemente que envuelve un mundo que orbita otra estrella. Según manifiesta Xavier Bonfils, otro de los miembros del equipo que ha descubierto el exoplaneta, “el planeta está tan cercano a nosotros que será posible estudiar su atmósfera aún con las actuales instalaciones”.
El buscador de planetas
Otra de las curiosidades que rodean al planeta con el corazón de hielo es el método con el que se ha descubierto, ya que no ha sido un enorme observatorio el primero en localizarlo, sino una batería de ocho pequeños telescopios situados en Mount Hopkins (Arizona) y de tamaño parecido a los que utilizan muchos astrónomos aficionados. Este descubrimiento se enmarca dentro del proyecto MEarth, que sigue a alrededor de 2.000 estrellas de baja masa para buscar tránsitos de exoplanetas.
Finalmente, para confirmar la naturaleza planetaria de GJ1214b y obtener su masa, los astrónomos necesitaron toda la precisión del espectrógrafo HARPS (Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión), instalado en el telescopio de 3,6 metros de ESO en La Silla, Chile.
El descubrimiento del planeta con el corazón de hielo supone otro nuevo y apasionante paso de la Astronomía moderna. Es muy probable que, finalmente, nunca se encuentren rastros de vida en GJ1214b, pero aún así sus características brindan a los investigadores la oportunidad de seguir haciendo camino hacia un futuro no tan lejano en el que el conocimiento de nuestro universo (y aun de otros) tendrá unos horizontes mucho más amplios.
