La Paleontología es una ciencia joven en el tiempo pero que avanza a rápidamente con cada nuevo descubrimiento. Los dinosaurios se van conociendo mejor por los hallazgos que se producen en las diversas campañas paleontológicas. Todavía falta mucho camino, pero hallazgos como el de este nido con restos fósiles de 15 crías de Protoceratops, permiten ir aclarando muchos aspectos de la vida de estas pretéritas especies que poblaron la Tierra.

Mongolia filón de dinosaurios

Desde que Roy Chapman Andrews, ilustre paleontólogo del Museo de Historia Natural de Nueva York, inició en 1920 el camino de las fructíferas expediciones al desierto del Gobi, Mongolia se ha convertido en un gran yacimiento que ha dado multitud de hallazgos paleontológicos. Varias causas explican estos numerosos descubrimientos. Una es que fue una zona donde los dinosaurios florecieron; dos, que debido a la despoblación posterior al convertirse en desierto y estar lejos de la mano destructora del hombre, los yacimientos se encuentran íntegros en su mayor parte con lo que los descubrimientos que se realizan, permiten conclusiones que en otros yacimientos por estar muy en contacto con los humanos no lo hacen. Y tercero, que el propio desierto del Gobi y toda la zona central de Mongolia y China, fueron y son barridas por frecuentes tormentas de arena que son uno de los mejores elementos para resguardar y producir fósiles en perfecto estado de conservación.

Andrews organizó la mayor expedición conocida hasta la fecha incluyendo vehículos a motor y caravanas de camellos que partieron desde Pekín con destino al desierto del Gobi y que realizó importantes descubrimientos. Con estos antecedentes no es de extrañar este nuevo descubrimiento de fósiles en Mongolia.

Protoceratops andrewsi

El hallazgo publicado en la prestigiosa revista Journal of Paleontology presenta un nido de 2,3 metros de diámetro de este ceratópsido con los restos fósiles de 15 crías. El tamaño similar en todos los restos, ha dado a los descubridores la certeza de ser todos de la misma madre Protoceratops andrewsi que vivió hace unos 70 millones de años a.C. en una zona conocida hoy como Tugrikin Shire en Mongolia. Estos paleontólogos afirman que fueron sorprendidos por una gran tormenta de arena que sepultó el nido con las crías dentro, y que aunque podría ser que no fueran todos hermanos, el tamaño y su similitud hacen improbable que esa tormenta arrastrara crías de otros nidos a este, ya que diez de esas quince crías presentan el esqueleto completo y son prácticamente idénticas en todas sus características.

Morfología y hábitos

El género Protoceratops presenta en la actualidad dos especies diferentes que son Protoceratops andrewsi y Protoceratops hellenikorhinus, diferenciadas básicamente en el tamaño aunque algunos expertos ven estas diferencias como consecuencia del dimorfismo sexual y de la edad de los individuos fosilizados. Los primeros restos fueron hallados por Roy Chapman Andrews en el desierto del Gobi en Mongolia en la expedición de 1922 y por ello una especie lleva su nombre.

Su nombre significa primera cara con cuernos y es un género que vivió en el período Cretácico entre 85 y 71 millones de años a.C. en lo que hoy es el continente asiático, especialmente en Mongolia y China central. Pariente de los Triceratops, este ceratópsido no presentaba cuernos como sus primos de otras especies ceratopsianas siendo además el menor en cuanto a tamaño se refiere. Del tamaño de una oveja medía entre 1,5 y 2 metros y 60 centímetros de altura. Estas cifras chocan con las de sus grandes primos como el ya mencionado triceratops, torosaurus, chasmosaurus, y otros. Disponían de una larga y gruesa cola y eran cuadrúpedos.

Herbívoros puros tenían una gran gola en el cuello que servía como protección ante los depredadores y por ser una especie de semáforo sexual al estilo de los animales que presentan cambios de coloración en las paradas sexuales. Esta gola y su pico afilado serían una potente arma intimidadora para las especies que lo depredaban. El pico era la antesala de una fuerte musculatura mandibular y presentaba una gran batería dental, por lo que se presupone que disponía de una gran mordida que le serviría para masticar la vegetación dura de su hábitat.

Se descubrieron además de sus huesos fósiles, huevos en nidos. Este hallazgo confirmó que los dinosaurios eran ovíparos. J.B. Shackelford, el fotógrafo del grupo, fue el primero en encontrar un nido con cerca de 30 huevos que indujo a pensar en un lugar común dónde varias hembras habían puesto sus huevos. Estudios posteriores revelaron que no pertenecían al género Protoceratops, pues en 1933 se descubrió un embrión de Oviraptor entre esos huevos, un celurosaurio parecido al Velociraptor que se alimentaría principalmente de huevos y que sería similar en morfología a los actuales avestruces.

Otro descubrimiento reseñable de este género se produjo en 1971. En este año se encontró en Mongolia un fósil de Protoceratops entrelazado con uno de Velociraptor en una fiera lucha. Ambos, murieron en la pelea por causa de una tormenta de arena o por una duna que les cayó encima sepultándolos.

Se cree que vivieron en grandes manadas como algunos herbívoros actuales, pues se han encontrado muchos restos. La teoría cada vez más extendida es que cuidaban a las crías, y una investigación actual de David Fastovsky de la Universidad de Rhode Island (EEUU), así lo afirma rotundamente. Según este estudio, el tamaño grande de las crías y su avanzado desarrollo respalda la creencia que estos animales permanecían en el nido durante las primeras etapas de su crecimiento y sugiere que los cuidados de los progenitores jugaban un papel importante en ese crecimiento. Sin embargo admiten que aún no hay pruebas concluyentes para demostrarlo. Las crías tardarían 10 años en alcanzar su desarrollo completo y convertirse en adultos independientes de sus madres.

Este descubrimiento viene a completar teorías ya postuladas y habrá que esperar que los paleontólogos sigan encontrando nuevos fósiles que vayan cimentando los conocimientos actuales que permitan presentar nuevas pruebas de cómo eran y como vivían estos interesantes animales prehistóricos.