La temporada de River Plate ha sido nefasta y la posibilidad del descenso se veía venir, sobre todo tras haber perdido el primer encuentro de la promoción frente a Belgrano de Córdoba por 2-0.

La Regla AFA denominada Ventaja Deportiva, por la cual a un equipo de primera categoría le basta con empatar, para no descender, no sirvió de nada a los bonaerenses, ya que no pudieron pasar el empate a uno en el partido de vuelta.

Fuerte inicio de River Plate

El caso es que el partido no pudo empezar mejor para River, ya que a los cinco minutos había marcado el primer gol de su equipo, justo después de la primera jugada polémica del partido, ya que el árbitro Sergio Pezzota acababa de anular un gol a los de Belgrano.

Poco después, Pezzota se volvió a equivocar no concediendo un claro penalti de Turús al propio Pavone, que podría haber colocado el 2-0 en el marcador, resultado que habría servido a River Plate para mantenerse en primera.

Las contras mortales de Belgrano

Los de Córdoba se mantuvieron fieles al estilo empleado en el partido de ida, con una buena defensa y rápidos contragolpes con los que tratar de hacer daño a los de Buenos Aires.

Así llegó el gol del empate en el Monumental, en el minuto 62, conseguido por Farré, tras aprovechar un rechace dentro del área.

Pavone falla un penalti

Apenas cinco minutos depués del gol de Farré, River Plate tuvo la oportunidad de recortar distancias a causa de un penalti cometido por Tavio, tras empujar a Caruso dentro del área. El encargado de lanzarlo fue Pavone, pero su realización fue defectuosa, con un disparo flojo y al centro de la portería, que atrapó el guardameta Olave.

De ahí hasta el final del partido, los futbolistas de River cayeron en una total desesperación, de forma que terminaron descendiendo a la categoría B, quedando eliminados por el tercer clasificado de dicha división, el Belgrano de Córdoba, un hecho histórico que siempre quedará ahí, como leyenda negra de uno de los equipos más importantes de toda Sudamérica.

El descenso de River Plate provoca el caos

Que un equipo de esta importancia, en el que han jugado futbolistas de la categoría de don Alfredo Di Stéfano o Enzo Francescoli, por poner dos ejemplos ilustrativos, descienda de categoría, es todo un palo. Sobre todo porque es uno de los diez equipos del mundo con más socios, lo que da una idea de su entidad.

Como la posibilidad del descenso era real, tras el 2-0 de la ida, el dispositivo de seguridad fue enorme, previendo las posibles consecuencias de un mal resultado. Se desplegó hasta un 30% de la policía de Buenos Aires para cubrir el partido.

Aun así, no se lograron evitar incidentes muy graves, que ocasionaron decenas de heridos y algún fallecido. La policía utilizó mangueras de agua fría a presión, las cuales no lograron dispersar todos los problemas, los cuales continuaron durante la noche.

Es una pena que en el fútbol sucedan este tipo de cosas, pero en muchas ocasiones, la decepción se torna en ira, lo que deviene en consecuencias irrecuperables. Ahora toca reflexión, prudencia y trabajo, tanto por los hechos violentos como por los deportivos.