La dermatitis es una inflamación que aparece en la piel a causa de algún agente irritante y que, a veces, puede ir acompañada de infección. El grado de la inflamación puede variar dependiendo de la pigmentación, vellosidad y sequedad de la propia piel, así como de la edad, el sexo, la estación del año, la higiene personal o el historial de enfermedades o alergias en la piel del afectado.

La prevención, empezando por la propia higiene personal, es un aspecto esencial y, sin duda, más sencillo que el tratamiento de algunos tipos de dermatitis.

Causas de la dermatitis

Las causas desencadenantes de la dermatitis son muy variadas y dependerán del tipo del que estemos hablando. Entre las más habituales podríamos citar las que siguen:

  • La dermatitis puede aparecer debido a la alergia a ciertas sustancias, bien sea por contacto o por ingestión. Las alergias, asimismo, también presentan una considerable variedad. Puede darse alergia a las plantas, a los productos químicos del hogar o del trabajo, a los medicamentos o a los metales. En este apartado podrían incluirse también las alergias causadas por las picaduras de ciertos animales.
  • La alergia a ciertos alimentos, como el chocolate, pastas, grasas animales o bebidas alcohólicas, puede desembocar también en dermatitis.
  • El calor, cuando va unido a la utilización de prendas excesivamente ajustadas, puede dar lugar a eccemas y sarpullidos.
  • Otras veces las alergias aparecen con la combinación de ciertos factores ambientales y una predisposición genética.
  • El estrés puede también ser un factor relevante, bien para desencadenar una dermatitis o bien para agravarla.

Tipos de dermatitis

Existen distintos tipos de dermatitis. Entre los más comunes están:

  • Dermatitis atópica: afecta en mayor medida a personas que ya cuentan con antecedentes familiares. Suele aparecer en la infancia, donde se presenta con mayor severidad y va remitiendo a partir de los 4 años, aunque con brotes esporádicos a lo largo de la vida. El síntoma más característico es el picor. Como medidas preventivas se recomienda evitar cambios acusados de temperatura, algunos productos como jabones, los tejidos sintéticos o cambios emocionales bruscos.
  • Dermatitis seborreica: la dermatitis seborreica provoca la descamación de la piel. Afecta más a menudo el cuero cabelludo. Se trata de un proceso crónico en el que pueden darse brotes más severos, con tendencia a empeorar en otoño e invierno en las lesiones de cara y cuero cabelludo, y en verano cuando las lesiones están localizadas en los pliegues. La tendencia es que la enfermedad tienda a mejorar con el paso de los años, aunque puede agravarse en ciertas circunstancias, como el estrés emocional.
  • Dermatitis de contacto: la inflamación aparece cuando la piel entra en contacto con ciertas sustancias. Se distingue entre fototóxica, fotoalérgica e irritativa de contacto.
  • Dermatitis perioral: se trata de un tipo de dermatitis que aparece en la boca formando pequeñas pupas blanquecinas que posteriormente provocan descamación.
  • Dermatitis del pañal: tal como indica su nombre, este tipo de dermatitis se da en los bebés debido al uso de pañales. Suele presentar eritema que en ocasiones va acompañado de descamación.
  • Dermatitis numular o microbiana: en este caso el causante de la dermatitis es una bacteria, generalmente el Staphylococcus aureus.
  • Dermatitis herpetiforme: se presenta como una erupción en la que se aprecian protuberancias y ampollas que ocasionan un gran picor. El tratamiento antibiótico puede ayudar a la mayoría de afectados.
  • Dermatitis de estasis o gravitacional: este tipo de dermatitis se localiza en las piernas y se debe a la mala circulación de la sangre. Las personas de piel oscura tienen una mayor predisposición a padecerla.

Síntomas de la dermatitis

Los síntomas más destacables de la dermatitis son el picor, la sequedad de la piel, inflamación, erosiones o ampollas que exudan con el rascado y piel engrosada cuando los eccemas se cronifican.

Es importante no rascarse las lesiones (aunque a veces es inevitable). El rascado produce pequeñas heridas que pueden infectarse, complicando la curación de la dermatitis.

La dermatitis puede aparecer de forma continua, en episodios intermitentes y hacerlo a cualquier edad. También puede desaparecer y no volver a sufrir nunca una recaída.

Tratamiento de la dermatitis

El tratamiento de la dermatitis es distinto para cada caso. Algunos tipos responden muy bien al tratamiento y otros, en cambio, no tienen cura.

Los corticosteroides, normalmente en crema, son muy efectivos para calmar los síntomas y evitar romper las ampollas con el rascado. En los casos más graves pueden administrarse pastillas por vía oral, ya que son más potentes.

Dermatitis y la alimentación

La alimentación es un aspecto destacable a la hora de minimizar o evitar algunos casos de dermatitis. Hay alimentos aconsejables como los cereales, la verdura fresca, la fruta, el aceite de oliva o el pescado azul. Otros alimentos es mejor evitarlos. Entre ellos las carnes grasas, el chocolate, los fritos, los alimentos precocinados, condimentos picantes o el huevo crudo. En algunos casos también puede ser necesaio prescindir de los lácteos. Tabaco y alcohol, como en tantos otros casos, están igualmente contraindicados.

Remedios naturales para la dermatitis

Los remedios naturales también constituyen una alternativa que conviene tener en cuenta. Uno de los más valorados es el aloe vera, que se aplicará directamente sobre la zona afectada. El tomillo puede emplearse por sus propiedades antisépticas. El diente de león, en forma de compresas aplicadas en el área afectada, y baños de agua caliente con sal, también pueden ser remedios efectivos. En el caso de los niños, la vitamina B6 y el aceite de onagra han demostrado ser eficaces.

Aromaterapia, oligoterapia y homeopatía constituyen otros remedios naturales que pueden prestar un buen servicio para combatir las dermatitis.