En el último mes de cada año, la naturaleza parece muerta, muchos animales hibernan y el clima concita a buscar el calor del hogar y la intimidad familiar. En ese contexto, el espíritu humano suele orientarse al recogimiento y a la introversión.

Realizar el balance de pérdidas y ganancias en todos los planos de la vida es una actividad cómoda para las personas con salud mental pero los predispuestos a las conductas depresivas al poner los acentos en los aspectos negativos contribuyen a complicar sus sentimientos de desesperanza, minusvalía, tristeza y fracaso.

La depresión en invierno puede presentar complicaciones adicionales que precisan de diagnósticos más rigurosos, porque según los expertos, en muchas personas radicadas en el hemisferio norte la insuficiencia de luz solar puede provocar trastornos hormonales causados por la glándula pineal, la cual de noche segrega una hormona llamada melatonina que tiene propiedades sedantes.

Teoría de las depresiones

En el ámbito de la psicopatología, la depresión es una enfermedad común pero grave, cuyo síntoma habitual es un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. La baja autoestima se asocia a la depresión, al igual que arrebatos repentinos de ira y falta de placer en actividades que normalmente hacían feliz al paciente, como la vida sexual, entre ellas.

Cualquier persona puede sufrir depresión sin importar su edad, estatus socioeconómico o género, aunque la prevalencia en las mujeres es del doble respecto a los varones. En términos amplios este trastorno emocional puede padecerse por múltiples razones como propensión biológica, condiciones ambientales, problemas no resueltos, exigencias de la vida actual y, en pocas palabras, por dificultades que parecen no tener solución a la vista.

La depresión es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período de tiempo prolongado. Aunque las privaciones y las pérdidas no siempre conllevan a depresiones persistentes e incapacitantes, excepto en personas predispuestas a sufrir trastornos del humor. El deprimido suele estar preocupado por pensamientos profundos de culpabilidad e ideas autoofensivas.

Las personas con depresión severa no pueden expresar normalmente sus emociones (aflicción, alegría, placer, etc.); en casos extremos, el mundo aparece ante sus ojos como descolorido y sin vida. El pensamiento, la comunicación y otras actividades sociales pueden hacerse más lentas, hasta cesar todas las acciones voluntarias.

Cabe advertir que la depresión reactiva se produce de modo temporal ante ciertos eventos ingratos en la vida. El caso sin precipitantes aparentes es denominado depresión endógena.

Tipos de depresiones

Entre los trastornos depresivos más comunes sobresalen por su severidad la depresión grave y la distimia.

La depresión grave incapacita al paciente y le impide desenvolverse con normalidadLos síntomas interfieren con su capacidad para dormir, estudiar, trabajar, comer y disfrutar de las actividades que antes le resultaban placenteras.

El trastorno distímico (o distimia) se caracteriza por sus síntomas de larga duración (dos años o más). Por ser menos graves, pueden no incapacitar al paciente pero sí impedirle desarrollar una vida normal o sentirse bien.

Otras formas de trastorno depresivo muestran características diferentes a las descritas anteriormente o pueden desarrollarse bajo circunstancias únicas. No existe consenso entre los investigadores para caracterizarlas. Entre éstas se incluyen:

Depresión psicótica.- Tiene lugar cuando una enfermedad depresiva grave está acompañada por alguna forma de psicosis, tales como: ruptura con la realidad, alucinaciones y delirios.

Trastorno bipolar.- Llamado también enfermedad maniaco-depresiva, no es tan común como la depresión grave o la distimia. Se caracteriza por cambios cíclicos en el estado de ánimo que van desde la euforia (manía) hasta humor muy abatido (depresión).

Trastorno disfórico premenstrual.- Toma cuerpo en síntomas depresivos que ocurren una semana antes de la regla y desaparecen después de menstruar.

Depresión posparto.- Aunque la mayoría de las mujeres se preparan con entusiasmo para la “llegada” de su bebé, después de dar a luz, alrededor del 50% no sienten la felicidad que habían imaginado y experimentan sentimientos de tristeza y angustia que pueden considerarse normales, sin embargo, dos de cada diez sufren depresión posparto.

Trastorno afectivo estacional.- Las bases biológicas de este trastorno son complejas. Se asume que se origina a partir de la falta de exposición a la luz, que genera una intrincada interacción entre factores genéticos, neurotransmisores y los sistemas endocrino e inmune. A diferencia de otros tipos de depresión, se ha planteado que los trastornos estacionales no son causados por factores psicológicos y/o sociales, aunque estas tensiones suelen agravarlo.

Tratamiento oportuno de las depresiones

Las personas con una enfermedad depresiva casi nunca buscan tratamiento por iniciativa propia. Si el sentimiento de depresión no desaparece pronto, los familiares o amigos deben asumir el deber de animar al paciente a buscar la necesaria ayuda profesional. El desenlace clínico con un tratamiento oportuno, casi siempre es suficiente para superar el padecimiento.