La mayoría de las mujeres hemos sido criadas con la ilusión de convertirnos en madres algún día. Aguardamos esa etapa en nuestras vidas con cierto temor ante lo desconocido pero deseosas de ver nuestro milagro de vida. Nos han dicho que no hay amor en el mundo como el amor de una madre, que es un amor insuperable, incondicional e indescriptible.

Sentimientos encontrados

Tremenda sorpresa nos llevamos algunas cuando luego de aguardar nueve meses para conocer a ese ser que se supone cambiará el significado de la palabra amor en nuestro diccionario mental y emocional cuando por fin lo tenemos en nuestros brazos y… ¿Dónde está ese amor a primera vista? ¿Dónde esta esa química instantánea que vemos en las películas, en los testimonios de otras madres? ¿Qué está pasando conmigo? Nadie me había hablado antes de este tipo de sensación, acaso ¿seré yo la única que se siente tan extraña al lado de esta criatura? No me quiero quedar sola ni un segundo con ella. Ya es tarde para arrepentirme.

Entonces, te sientes vulnerable, desprotegida, piensas que si no puedes cuidarte a ti misma mucho menos vas a poder cuidar a ese ser tan frágil. Pasa una semana y te vas sintiendo peor, estás desanimada, nada te apetece, te levantas de la cama, hablas lo necesario, comes lo necesario, te limitas a existir durante las horas del día y llegada la noche te acuestas llena de ansiedad porque sabes que solo cerrarás los ojos por unas pocas horas ya que la criatura comenzará a llorar. Siguen pasando los días y el panorama no mejora.

Indicios de la depresión postparto

De pronto y con poco aviso te encuentras de cara a una depresión postparto. No es fácil verbalizar, escribir ni describir lo que se siente pasar por tal situación.

Al encontrarnos en este laberinto que parece no tener salida, lo primero que debemos asimilar es que el amor de madre para muchas de nosotras no es amor a primera vista, sino un amor que va creciendo con el tiempo. Es completamente normal sentirnos extrañas, inseguras estando al lado del nuevo bebé, después de todo la mayoría de las relaciones se fortalecen con el tiempo y no de un día para otro.

Es importante percatarnos que no somos malas madres por sentirnos de esta manera y que no somos las únicas que pasamos por esta montaña rusa emocional. Tenemos que hacernos justicia y darnos tiempo para probarnos ante nosotras mismas. Entender esta realidad nos hace relajarnos un poco y nos abre paso para ir creando un vínculo con nuestro bebé que va creciendo cada día más.

Afortunadamente hoy día las mujeres que pasan por depresiones postparto cuentan con varias opciones para salir adelante y dejar atrás ese amargo capítulo. Esto debido a que existe una mayor comprensión de que es una condición clínica que puede ser tratada exitosamente por los profesionales de la salud. Opciones tales como grupos de apoyo, terapias y medicamentos son las más populares.

Enfrentando la depresión postparto

Lo importante es no ignorar las señales de alerta tales como pérdida de apetito, insomnio, irritabilidad severa, fatiga excesiva, falta de apetito sexual, cambios anímicos severos, dificultad para establecer un vínculo con el bebé, retraerse de familiares y amigos, falta de interés por la vida, pensamientos de hacerse daño a sí misma o al bebé. Una vez comiencen a manifestarse estas señales, la ayuda debe buscarse a la mayor brevedad.

Ganando la batalla

Definitivamente la depresión postparto es un trago amargo para la mujer que la está viviendo pero lo importante es sacar la fuerza suficiente de nuestro interior para levantarnos, buscar la ayuda que esté a nuestro alcance, ya con este paso tenemos la mitad de la batalla ganada. La otra mitad de la batalla la ganamos cuando comprendemos que en algún momento esto pasará y que no somos las únicas que hemos entrado y salido de este abismo para poder contar nuestra historia y ofrecer palabras de aliento a otras mujeres que están pasando por la misma situación.