
- Portada de 'Dentro de la noche' - Dolmen Editorial
El miedo es una de las emociones humanas más incontrolables y por ese motivo no es fácil dominarlo en una historia de ficción. El primer álbum del tinerfeño Eduardo González, Dentro de la noche, habla precisamente del miedo y de la oscuridad. Y se convierte, con un guión espléndido y un dibujo muy atractivo, en una obra que maneja a la perfección los códigos del género. Y señala a González como un autor a tener muy en cuenta de ahora en adelante.
Eduardo González, autor tinerfeño
Dolmen publica Dentro de la noche, dentro de su línea Siurell y al precio de 14 euros. El libro reúne once historias cortas, contadas desde el mismo prisma pero independientes entre sí, que empezó a dibujar hace cinco años sin la pretensión de que formaran un álbum. González, nacido en Santa Cruz de Tenerife y licenciado en Bellas Artes, es conocido por sus ilustraciones y tiras cómicas para el diario La opinión de Tenerife. Y ahora también como autor de cómics.
Dentro de la noche es una obra fresca, excepcionalmente bien contada y muy bien dibujada e iluminada en un rico blanco y negro, una agradable sorpresa editorial para el final de 2011. “En este cómic vais a encontrar una narración sobria y excelente, un dibujo que acompaña de manera íntima al argumento y un argumento de género terriblemente eficaz”, dice el también autor de cómics Quim Bou en la introducción de este libro. Y es una descripción que encaja con lo que esconde en sus páginas.
El miedo y la noche como bases temáticas
Eduardo González hila sus historias con una base temática, el miedo y la noche, y no por lo que cuentan de forma concreta o por sus personajes, muy variados entre sí. Esta novela gráfica apela a las sensaciones del lector, busca generar desasosiego con su narración. Y lo consigue precisamente por la sencillez del planteamiento, por anclarlo en la vida real, con personajes verosímiles y dejando que sea el lector el que juzgue qué es lo que ha pasado realmente.
La estructura se repite en las once historias de seis páginas cada una. En cuatro páginas, un primer personaje cuenta un suceso que tiene aspectos paranormales o fantásticos. En una quinta página, otro testigo de los hechos añade datos importantes. Y la historia finaliza en una sexta página, con una sola viñeta, que más que formar parte del relato de una forma lineal sirve de remate, de conclusión, de expresión emocional de lo que realmente ha sucedido en las páginas anteriores.
La mirada hacia la oscuridad desde la portada
Con la portada del libro, González anticipa lo que busca con esta obra, una mirada hacia la oscuridad, ese lugar en el que nunca sabemos lo que va a suceder porque no podemos verlo. No en todas tiene como objetivo el autor generar miedo, pero sí una sensación de incomodidad, un escalofrío en la espalda. Y eso sí lo consigue en todas y cada una de las historias que contiene el libro.
Es un acierto indudable que González haya optado por el blanco y negro para su debut en el mundo editorial. Si el mundo que quiere desentrañar es el de la oscuridad, cualquier otra elección habría desvirtuado en cierta medida sus objetivos. No el guión, completo en todo momento y que incita al lector a pensar en el suceso relatado pero también en quién está al otro lado de la entrevista haciendo las preguntas que responden los personajes, pero sí en el dibujo.
Dibujo esquemático y limpio
El trazo de González es muy esquemático y limpio. Lejos de que eso juegue en su contra ante una audiencia que suele recrearse en los detalles de las historias de terror, acrecienta la sensación de miedo en las viñetas en las que se muestran los auténticos horrores. Además, consigue que los rostros de sus personajes transmitan todo tipo de emociones. El dibujo crece muchísimo con la iluminación y el gran dominio de las sombras que demuestra el autor en las apenas 72 páginas que tiene este libro.
Dentro de la noche es un título atípico en el mercado español de cómic, pues la narración de historias cortas no está demasiado de moda y no es fácil de digerir en la lectura de un álbum. Pero González sale bastante más que airoso de ese trance y deja con ganas de más. De más historias de la noche y de más historias suyas, dentro de una carrera en la que ya tiene bastante experiencia pero de la que este cómic hace esperar mucho más en los próximos años.
