Fue Málaga, la playa de la Malagueta, el escenario para la demostración operativa prevista. A medida que se acercaba la hora de la exhibición miles y miles de personas se iban congregando en la zona, prestas a no perderse el espectáculo.

Así, la playa se transforma en un país imaginario en guerra, donde una facción insurgente ha capturado a unos observadores de Naciones Unidas. España, implicada en la misión, recibe autorización para realizar una operación de rescate.

Empieza la operación

La misión se inicia con el reconocimiento de la zona por un helicóptero, SH-60 “Seahawk”, de la Armada, el cual tras revisar el área da paso a un SH-3D “Sea King”, el cual lanza al mar 8 comandos submarinistas de la Armada, los cuales empiezan a ganar la costa a nado por ambos flancos de la playa, simultáneamente y precedida por el cazaminas “Segura”, que barrena la costa en busca de minas. La fragata “Álvaro de Bazán” se acerca a la orilla y empieza a bombardear con su cañón de 127 mm los asentamientos rebeldes dispuestos en la playa. Apenas concluye el bombardeo y una patrulla de la EZAPAC del Ejército del Aire desciende sobre la playa en paracaídas tras haber saltado de un avión CN-235.

Llegados a tierra los paracaidistas se libran de sus campanas y se dirigen a un punto de reunión, desde donde dirigirán el ataque aéreo de F-18 y Harrier de la Armada, que acaban de despegar de la cubierta del portaaviones “Príncipe de Asturias”.

Desembarcando en la playa

Es este momento los buceadores de la Armada llegan a la costa y empiezan a señalizar con humo el lugar donde desembarcará una sección de infantes de marina, usando lanchas Supercat lanzadas desde la “Álvaro de Bazán”, cubiertas por un helicóptero Hughes 500. Las lanchas varan en tierra y los infantes de marina saltan a la carrera dirigiéndose con sus armas en ristre, fusiles G-36, al campamento insurgente. Los reactores se lanzan al ataque para cubrir el asalto y realizan una pasada a baja cota sobre el campo enemigo, primero los F-18 y luego los Harrier habrían barrido el objetivo. Al ataque se suma un helicóptero Tigre, que apoya el asalto de los infantes de marina quienes ya cruzan fuego con los terroristas.

Asalto helitransportado

Paralelamente a ese asalto, dos helicópteros Cougar se posan en la playa, de ellos saltan sendas secciones de legionarios de la X ª Bandera, Tercio “Alejandro Farnesio” 4º de la Legión, que se lanzan en masa y disparando contra el campamento insurgente por otro flanco. Los insurgentes tratan de defenderse, pero una nueva pasada de Harrier y F-18 aniquila la última resistencia. Infantes de marina y legionarios lanzan el ataque final, los infantes penetran en una de las tiendas de los insurgentes y rescatan a los cuatro rehenes, a los que controlan y hacen unas preguntas de seguridad para confirmar su identidad, al tiempo que los legionarios toman el campamento y capturan al resto de terroristas, 5 insurgentes habrían muerto y cuatro son apresados.

Ataque mecanizado

Con el Tigre patrullando los cielos, una formación acorazada del Tercio entra en escena equipada con carros Centauro y vehículos VAMTAC, los prisioneros son embarcados en los vehículos y evacuados mientras un cañón L-55 Light Gun de la Legión abre fuego para repeler un contraataque de otro supuesto asentamiento rebelde, situado a unos kilómetros a este supuesto asentamiento se dedican las atenciones de los reactores que realizan su última pasada de ataque.

Evacuación y escape

Aniquilado el enemigo y rescatados los cautivos se inicia la evacuación. Los Cougar vuelven a posarse en tierra y recogen a los legionarios y de la cubierta del “Príncipe de Asturias” despegan helicópteros Sea King, que evacuan a los paracaidistas de la EZAPAC. Un AB-212 recoge a un rehén y varios infantes y los evacuan mediante la técnica del Spy Rip, con lo que quedan colgando en los aires sujetos por arneses.

Un helicóptero Súper Puma del Ejército del Aire se posa en la playa y recoge al único herido en la operación, un legionario alcanzado en el asalto al campamento, y lo evacua por aire. Paralelamente el resto de rehenes e infantes de marina embarcan en las Supercat y se exfiltran a toda máquina. Un helicóptero Hugues 500 realiza una última pasada y el cazaminas “Segura” comprueba que la evacuación de todo el personal es completa, con lo que de hecho concluye la operación.

Fin de la misión

Es solo un simulacro y realizado con la idea de demostrar las capacidades operativas de las FAS y que de ser real no se haría de esta manera, pero de ser una situación autentica habría concluido con el rescate de los rehenes, la muerte de 5 terroristas, la captura de otros cuatro por el coste de un solo soldado herido. 60.000 personas han sido testigos en vivo de ello.