Debido a que la nicotina es una de las drogas más adictivas, el fumador, después de determinado tiempo sometido al tabaquismo, y de comprobar por sí mismo el daño que le ocasiona el tabaco, que es precisamente donde se halla esta droga, se enfrenta a la gran disyuntiva que no es sino la necesidad de renunciar al hábito de fumar para mejorar su salud, y la incapacidad de lograrlo a causa de la terrible adicción.

El tabaco llega a convertirse en parte de la vida del fumador; éste lo vincula a la comida, a la bebida, al sexo, a su estado de ánimo, considerándolo como algo inseparable, imposible de olvidar.

Sin embargo, la única manera de desintoxicar el cuerpo de la nicotina es dejando de fumar. Muchos lo intentan; se alejan del hábito para, luego de un tiempo, retomarlo con más fuerza. Las recaídas son aún peores.

El escritor norteamericano Mark Twain dijo: "Dejar de fumar es fácil; yo lo he hecho mil veces". De acuerdo a estas palabras, parece que no alcanzó a dejar de fumar definitivamente.

¿Por qué dejar de fumar y mantenerse sin fumar es tan difícil para tantas personas?

Muchos fumadores no pueden superar, luego de renunciar al tabaco, los molestos síntomas de abstinencia que causa la nicotina.

Síntomas de abstinencia que causa la nicotina

Al dejar de fumar surgen los síntomas de abstinencia en el fumador, que son los que lo pueden impulsar a tratar de recuperar la nicotina perdida en su cuerpo, o sea, a fumar otra vez.

Algunos síntomas de abstinencia son los siguientes:

  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Irritabilidad.
  • Frustración.
  • Intranquilidad.
  • Aumento repentino del apetito.
  • Boca y garganta resecas.
Después de algunas semanas sin fumar, estos síntomas serán más fuertes, y es cuando el exfumador deberá apelar a su fuerza de voluntad para ganarle la batalla a la droga, luego de superar las primeras etapas de abstinencia que son las peores, hasta que los síntomas vayan desapareciendo con el tiempo -meses, años-. Precisamente, es el crucial momento cuando el fumador deberá concienciar que son más las motivaciones para dejar de fumar que para continuar fumando.

Motivaciones para dejar de fumar

Los beneficios o recompensas que recibirá el fumador al dejar de fumar serán motivaciones permanentes que este habrá de considerar. Entre ellas están las siguientes:

  • Vivir más y mejorar la salud.
  • Reducir la posibilidad de sufrir de un cáncer, un ataque al corazón u otras enfermedades.
  • Si está embarazada, aumentar la posibilidad de tener un bebé saludable.
  • Recibir mayor aceptación de las personas que lo rodean porque estas dejarán de recibir los nocivos efectos del humo del tabaco.
  • Ahorrar mucho dinero.
  • Mejor aliento.
  • Desaparecerá el olor a tabaco en su cuerpo.
  • Desaparecerá el color amarillento de los dedos y uñas de sus manos.
  • Recuperación del aire necesario para realizar actividades cotidianas.
Sin embargo, en muchas ocasiones, fuertes motivaciones de tipo fortuito son las únicas que impulsan al fumador a dejar de fumar de manera definitiva. Se conocen testimonios:

Luis Rodríguez, de Las Palmas, se fumaba aproximadamente treinta cigarrillos diariamente. Hace tres años estuvo al borde de la muerte luego de un ataque cardíaco y desde entonces se vio obligado a dejar de fumar. "Si no abandono el cigarro, me mata, pero debo reconocer que era tal mi vicio, que si no llego a sufrir el ataque, no lo hubiera abandonado. Hoy me siento mejor física y mentalmente".

Manuel Menéndez, de Miami, fumaba más de veinte cigarrillos al día. Dejar de fumar era para él lo más difícil del mundo, pero el estado de salud de su hijo de quince años un día agravó tras repentina enfermedad, lo cual llegó a preocuparle. "Fue un momento muy duro para mí ver a mi hijo querido tan grave. En ese momento me hinqué ante el cielo e hice la promesa de no fumar jamás a cambio de la mejoría de mi muchacho. Y así fue; desde hace diez años no fumo. Hoy vivo feliz sin la sombra del cigarro. Fue una motivación muy grande lo que me obligó a cumplir tal promesa; si no hubiera ocurrido aquello, acaso hoy yo fumaría... o estuviera muerto".

Recursos para dejar el cigarro

El fumador puede apoyarse en recursos que lo ayuden a abandonar el cigarro. Entre ellos está la ayuda profesional, o la psicológica brindada por los que han logrado dejar de fumar, así como por personas que lo estimen, el cambio de costumbres relacionadas con el tabaquismo, eliminar todo aquello que le recuerde o estimule el deseo de fumar como el alcohol o el café, realizar ejercicios físicos y actividades que lo alejen mentalmente del cigarro. También existen los fármacos como las tabletas y parches de nicotina, que logran en el fumador disminuir parcialmente el deseo de fumar.

A pesar de la efectividad de estos recursos, los mismos no serían eficaces sin la voluntad de la persona. Incluso, algunos como los fármacos a veces no son necesarios. Estos reducen los síntomas de abstinencia, pero además de que cuesta adquirirlos, existe la duda sobre su eficacia a largo plazo, porque no sólo producen efectos secundarios, sino que estos medicamentos con nicotina, continúan administrando la droga en el cuerpo, lo cual no permite eliminar la adicción en su totalidad. Encuestas han demostrado que un alto porcentaje de exfumadores, abandonaron el tabaco sin la ayuda de estos fármacos.

Parece que la mejor manera de abandonar el cigarro es de golpe, de modo drástico, a base de fuerza de voluntad. Y si bien de esta forma se requiere de un mayor sacrificio y conlleva a mayores sufrimientos por los embates de los síntomas de abstinencia, al final, luego del triunfo, el exfumador será un hombre nuevo, con su autoestima regenerada y estará preparado para continuar su vida con orgullo, sin el maligno y mortal yugo del tabaquismo.