La ley antitabaco es cada vez más radical y apela a la necesidad de una vida más saludable e higiénica, libre de humos.

Sin embargo, dejar el tabaco no es nada fácil y eso lo saben muy bien los fumadores, sobre todo aquellos que han intentado dejarlo varias veces y han vuelto a caer de nuevo en las garras del cigarrillo.

Los métodos tradicionales son los chicles de nicotina, los parches o la abstinencia. Pero la mayoría no son suficientemente útiles para vencer una sustancia que engancha a millones de personas diariamente.

Sin embargo, se están popularizando otras terapias alternativas o complementarias que se utilizan para paliar esta adicción.

Psicología on line

Una de ellas, desarrollada por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), consiste en un tratamiento a distancia para dejar de fumar. Se trata de un programa gratuito de autoayuda para abandonar el tabaco en el plazo teórico mínimo de un mes.

La asistencia psicológica on line se caracteriza por el anonimato del paciente y está financiada por el Ministerio de Ciencia e Innovación como proyecto de I+D+i. Los interesados acceden al programa a través de una página web puesta en marcha al efecto, que se complementa con comunicaciones a través del correo electrónico y mensajes de móvil.

Además, los participantes no deben estar siguiendo ningún otro tratamiento para dejar la adicción, ya que se ofrece un seguimiento individual y no requiere recurrir a fármacos.

El programa también evalúa la situación sociodemográfica y personal del fumador por medio de un cuestionario, en el que se le pregunta la edad, el sexo, cuántos cigarrillos fuma y si consume otras sustancias adictivas y drogas, entre otros datos.

Los tratamientos consisten en indicaciones sobre cómo actuar cuando aparecen las ganas de fumar, cómo controlar la ansiedad y técnicas de relajación. El usuario podrá también calcular cuánto gasta en tabaco y cómo disminuye el consumo.

Hipnosis

La hipnosis es otra de las terapias que se están poniendo de moda para afrontar esta adicción. Estas sesiones de hipnosis tienen una duración de entre una y dos horas y utilizan la relajación.

Además se basan en la repetición de palabras que evocan conceptos e ideas, que son asumidos por el inconsciente, y que nos predisponen de forma negativa hacia el tabaco o hacia el hábito de fumar, haciendo que disminuya la ansiedad por encender un cigarrillo e incluso llegando a hacer que el tabaco nos provoque repugnancia y sensaciones negativas.

Teniendo en cuenta que hay personas que habitualmente llegan a fumar hasta cuatro paquetes diarios, si dejaran el tabaco llegarían a ahorrar unas 8.760 € en sólo dos años.

Al trabajar la hipnoterapia sobre el subconsciente de las personas adictas, el terapeuta entrenado puede hacer sugerencias y motivarles para que cambien sus patrones de comportamiento. Además, se sabe que la hipnosis para dejar de fumar ha sido eficaz para un sinfín de fumadores que no habían tenido éxito con otros métodos.

La hipnoterapia también es menos difícil que otras terapias existentes para dejar de fumar, especialmente para algunos fumadores que no tienen la fuerza de voluntad necesaria para hacerlo, y para quienes -dependiendo de la cantidad de nicotina a la que sean adictos- puede ser muy difícil dejar el vicio y, más aún, lidiar con los síntomas de la abstinencia de nicotina.

Medicina tradicional china

La terapia de reemplazo puede funcionar para algunas personas, pero muchos encuentran que todavía ansían la nicotina, aun después de probar el chicle de nicotina, los parches, las pastillas o los inhaladores.

Otra alternativa natural es recurrir a los tratamientos de la medicina tradicional china, como la acu­pun­tu­ra o la auriculoterapia, que también ofre­cen ex­ce­len­tes re­sul­ta­dos.

Se trata de tratamientos no agresivos, basados en la es­ti­mu­la­ción de pun­tos de acu­pun­tu­ra­, con di­ver­sos ele­men­tos tales como mi­cro-agu­jas, se­mi­llas, mi­cro-es­fe­ras de acero, oro o plata o mi­cro-ima­nes, que ayu­dan a ali­viar los sín­to­mas de abs­ti­nen­cia de ni­co­ti­na.

En cualquier caso, y sea cual sea la técnica que se utilice, lo importante es abandonar un hábito que causas miles de muertos cada año y que perjudica la salud de los que rodean al fumador.