
- Decorar con cuadros alineados - M.Montero
Todo el mundo puede decorar con clase y elegancia su propia casa siguiendo unas reglas básicas que combinen elementos ya disponibles como: muebles, pintura de paredes, alfombras,cuadros y telas, si lo que se persigue no es sólo recibir los mejores elogios, sino disfrutar de la estética.
Para convertir la vivienda en un hogar con estilo, en lugar de en un espacio en el que se ha depositado el mobiliario de un gran almacén, no hace falta ser un manitas, solo hay que seguir unas elementales pautas.
Reunir los muebles del mismo color de la casa
Independientemente de que se cuente con muebles antiguos de caoba o de sencillo aglomerado, lo verdaderamente importante es combinarlos en la misma gama de colores, ya que resulta muy difícil conseguir una decoración elegante si se unen en una misma habitación muebles de color pino y de color blanco, por ejemplo.
Lo lógico es seguir una pauta de colorido similar, algo así como: salón con muebles marrones oscuros (wengué o caoba), dormitorio de los niños con muebles blancos (lacados o pintados por uno mismo), y dormitorio principal con muebles beige (pino o mimbre).
Amueblar diferentes estilos con lógica y protagonismo
Aunque fusionar diferentes estilos de mobiliario puede resultar muy original, deben respetarse siempre los conjuntos. Así, situar una colección Thonet en una zona destacada le añadirá valor, pero diseminarla, mezclando las sillas con el comedor de aglomerado, la mesa con unos sillones Reina Ana, y el tresillo con una mesita de mármol, la empobrecerá por completo.
Tampoco debe ubicarse un bargueño en un recibidor donde solo se vea de pasada, si es la mejor pieza de la casa. Se disfrutará el doble y deslumbrará más a las visitas, en el salón.
En cuanto al comedor, a pesar de ser el mobiliario que menos tiempo diario se usa (o casi nunca si se opta por comer en la cocina), en numerosos hogares se situa junto a un ventanal, en detrimento del sofá. Por lógica, mesa y sillas deben colocarse en la zona con menos luz natural, para que durante el tiempo de asueto -mucho más prolongado que el de la comida-, se pueda disfrutar de mayor luminosidad y de vistas al exterior.
La decoración recargada, ni práctica ni elegante
No hay nada menos atractivo que una casa en la que no queda libre un solo rincón, ya que los objetos verdaderamente decorativos pierden protagonismo por culpa de otros accesorios prescindibles. Asimismo, a la hora de limpiar no es igual hacerlo con una decoración Feng Shui, que teniendo que recolocar interminables adornos.
Una sencilla consola con un jarrón y un hermoso cuadro sobre ella, situados en un rincón, destacarán mucho más que esa misma zona atiborrada de muebles, puntillas, figuras o cojines.
Y, si el problema es, que a lo largo de la vida la casa va acogiendo todo tipo de objetos procedentes de regalos o de herencias familiares, los que menos atraigan pueden donarse a instituciones benéficas que les saquen provecho. Por esta misma razón no es aconsejable hacer regalos para la casa, pues no hay que presuponer que el que lo recibe tiene el mismo gusto que uno.
Las telas discretas, las verdaderas protagonistas
En principio, es más sencillo decorar con buen gusto si los textiles de una habitación –que pueden encontrarse a muy buen precio en mercadillos- son de colores discretos y de estampados pequeños, que si resultan muy exageradas.
También es básico combinarlas en la misma gama entre los distintos componentes del mobiliario. Así, un sofá con un estampado marrón y amarillo quedará magnífico con cortinas, paredes, cojines y alfombras en una gama del beige al castaño, pasando por los ocres o con un discreto toque dorado pálido.
Y es que, las telas son tan socorridas, que si la superficie de una mesa se ha deteriorado, pero las patas siguen siendo bonitas, puede renovarse completamente tan sólo con cubrirla con un buen tejido y un cristal encima. De la misma manera, las puertas de un armario pueden renovarse adhiriéndoles una tela, bien con cola especial bien con cinta de doble cara.
De igual modo, utilizar cretona plastificada de buena calidad para la cortina de la ducha y para hacerle un faldón al lavabo, mejorarán espectacularmente un cuarto de baño pasado de moda.
Los cuadros y pinturas, no en cualquier sitio
Los cuadros deben situarse o bien agrupados por temáticas, con marcos idénticos que formen un dibujo entre sí (rectángulo, triángulo…), o bien individualmente encima de una chimenea o en una zona especialmente delimitada de la pared.
Asimismo, para ampliar la estancia y destacar por si solos, conviene dejar una pared entera -o un gran espacio de alguna- completamente vacía, ya que diseminar los cuadros por toda la habitación, sin relación alguna entre ellos, puede recordar a una tienda de marcos o que se han aprovechado los clavos de los anteriores inquilinos tras la mudanza.
Otra ayuda importantísima, si son numerosos y diferentes entre sí, es simular su colocación en el suelo para comprobar el efecto antes de colgarlos, y respetar una alineación superior recta. Para que no queden huecos entre los distintos tamaños se colocarán de manera que dos pequeños ocupen el mismo espacio que uno grande, por ejemplo.
Y salvo que se goce de la amistad de un pintor reconocido, las pinturas de los amigos deben relegarse a zonas discretas.
