A la hora de rendir cuentas a Hacienda, como cada año, las personas y sociedades civiles empresariales (pero no las Sociedades Limitadas, Anónimas y Cooperativas), deben presentar su declaración de la Renta correspondiente al Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE), que este año se realiza sobre el ejercicio económico de 2010.

Pero si estas empresas no llevan una contabilidad oficial donde recojan sus ingresos, compras y gastos, lo que se denomina habitualmente como su cuenta de explotación, tienen la posibilidad fijada por Hacienda de acogerse a la estimación por módulos o a la estimación directa simplificada.

Diferencias entre la estimación por módulos y la Estimación Directa Simplificada

En la estimación por módulos, a la hora de realizar la declaración del IRPF, se estiman los beneficios obtenidos por la empresa basándose para ello en unos datos de fácil comprobación como pueden ser el número de trabajadores, la superficie que tiene el local donde se ubica la empresa y otros datos objetivos.

Estos datos objetivos se fijan en función del tipo de actividad a que se dedique la empresa y serán usados para estimar el beneficio que teóricamente puede haber obtenido la sociedad a lo largo del año y eso será lo que declararán a Hacienda.

Pero existe otra fórmula posible para hacer la declaración de la Renta, la denominada estimación directa simplificada. Con ella, la empresa pretende reflejar la situación real de su negocio, pero la hará de una manera simplificada. Así establecerá sus resultados económicos correspondientes a ese año fiscal, y los reflejará en su declaración de la Renta.

Quiénes se pueden acoger a la estimación por módulos

Para poder acogerse a esta fórmula de pago del IRPF, la empresa deberá averiguar si la labor a la que se dedica aparece en la lista de actividades publicada por Hacienda, denominada Relación de actividades incluidas en la modalidad de estimación objetiva por módulos en el ejercicio 2011.

Estas empresas aparecen identificadas en esta relación por el número de epígrafe correspondiente al Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE).

La gran ventaja a la hora de acogerse a la fórmula de declaración por módulos, es que así, la empresa no tiene por qué preocuparse de llevar al día los libros donde aparece su cuenta de explotación.

Además el hecho de acogerse a la declaración por módulos elimina la tan temida, inspección fiscal, que únicamente solo podrá comprobar si la empresa ha declarado todos los componentes exigidos para su tipo de negocio.

Pero la gran desventaja de este sistema, es que tributará por beneficios supuestos, independientemente de cuáles sean los beneficios reales. Y es que, probablemente, al comenzar su negocio, los beneficios, casi con toda seguridad, serán bastante inferiores a los que aparezcan en su declaración.

Para poder acogerse a este sistema no es necesario pedir que le incluyan en él, pues al darse de alta en Hacienda como nueva actividad, se la aplicarán de forma automática.

Por eso, aquellos que no desean declarar por módulos deberán realizar una renuncia expresa, aunque si se arrepienten, y luego ven que les resulta mejorar declarar por módulos, podrán hacerlo transcurridos tres años.

Forma de calcular los módulos

En función del área o epígrafe en que se encuentre incluida la empresa, se fijan una serie de factores a tener en cuenta a la hora de calcularlos.

Entre ellos figuran la cantidad de asalariados que trabajan en la sociedad, la superficie del local, la electricidad que se consume, la potencia de los automóviles que utiliza la empresa, el número de mesas en el caso de los bares y restaurantes o el número de camas, si se trata de hoteles.

En muchas de estas actividades se calcula también el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido), que percibe el empresario, incorporado en 1998. Por ello, es imprescindible que los empresarios guarden todas las facturas de su negocio.

De esta suma se deducen todos los impuestos por valor añadido (IVA) pagados por el concepto de "compras normales", ya que Hacienda fija un mínimo a pagar, cantidad que expresa en tanto por cien sobre el estimado que haya recibido. Ello permite, que se pueda restar el IVA que corresponde a inversiones de ese mínimo fijado.

En el caso del comercio minorista, estas sociedades no deben ingresar nada a Hacienda, ya que reciben las facturas de sus suministradores con un recargo en el IVA que aplican estos (el denominado de "equivalencia").

Deducciones y negocios que pueden declarar por módulos

Sobre los rendimientos fijados en los módulos se permiten deducir a las empresas, las amortizaciones de lo que hayan invertido, con unos porcentajes anuales muy favorables.

Estos son del 40% cuando se trata de equipos informáticos, herramientas o maquinarias; del 35% si corresponden a elementos de transporte; del 5%, si la inversión es en edificios y del 15%, en el caso de inmobilizado inmaterial (marcas, patentes...)

Además permite fijar un descuento según el número de asalariados. Este asciende a un -10% si se tiene contratado un asalariado, del -15% si son hasta tres los trabajadores, -20% si son hasta 5 los asalariados de la empresa, porcentajes que ascienden en función del número de asalariados), aunque hay que tener en cuenta, que los que se hayan dado de alta como autónomos, no son considerados asalariados.

También pueden deducir por módulos aquellas empresas que tengan varias actividades, ya que en ella computarán los signos recogidos en cada epígrafe de cada una de las actividades correspondientes.

Asimismo se pueden acoger a este tipo de declaración los denominados negocios de temporada. Y es que los módulos se calculan en función de la parte del año en la que se ha trabajado, tanto en lo correspondiente al IVA como a la Renta, aunque en el caso del IRPF, existe un recargo para quienes hayan trabajado menos de medio año.