Como es habitual cada año por estas fechas, las personas físicas y las pequeñas sociedades civiles empresariales deben presentar su declaración de la Renta (el Impuesto sobre las Renta de las Personas Físicas o IRPF), correspondiente, en este caso, al ejercicio económico de 2010.

Para facilitarles estos trámites, el Ministerio de Hacienda ha creado dos alternativas para estos pequeños empresarios o empresas de dimensiones reducidas:

Estimación Directa Simplificada 2010: empresas con ingresos inferiores a 600.000 euros

Este sistema simplificado de presentación del IRPF 2010, pretende reflejar la situación real del negocio que debe rendir cuentas con Hacienda, aunque haciéndolo de una manera simplificada.

Pueden acogerse a esta modalidad de declarar el IRPF, los nuevos empresarios personales, siempre que sus ventas correspondientes a ese año, no superen los 600.000 euros.

Además, paralelamente, debe hacer la liquidación del IVA, es decir, debe ingresar la diferencia entre el IVA que haya percibido el empresario (el que ha recibido de sus clientes) y el que puede haber soportado en ese período (el que ha pagado previamente a sus suministradores).

Requisitos para poder acogerse al sistema de Estimación Directa Simplificada de IRPF

Para poder acogerse a este régimen de declaración del IRPF, el empresario debe enterarse si está incluido en la modalidad de Módulos, si es así, debe renunciar expresamente a ella, ya que si no la Agencia Tributaria la aplicará de forma automática.

Además, el empresario debe haber sido previsor. Es necesario que haya guardado todos los comprobantes de los gastos ocasionados por su empresa, así como de las compras que haya efectuado y también debe de haber preservado las copias de sus facturas de ventas.

Asimismo, está obligado a mantener abiertos y actualizados sus libros de Registros de Venta, de Registro de Compras y Gastos y, en caso de que las hubiera, también del libro del Registro de Inversiones, aunque no es necesario que lleve una contabilidad, considerada como tal.

Como fijar el rendimiento fiscal de la empresa

Para establecer el rendimiento fiscal de esa sociedad en el ejercicio de 2010, es necesario que primero deduzcan de las ventas efectuadas, todos los gastos y las compras que hayan realizado en ese período.

Estos gastos y compras realizadas habrán quedado reflejados previamente en los libros anteriormente señalados. Pero, además, es necesario que hayan guardado todos los recibos y comprobantes correspondientes.

Asimismo deducirán aquellas amortizaciones, que hayan desembolsado, atendiendo a los porcentajes establecidos en una tabla simplificada IRPF, que habrá recibido el declarante. Después de efectuar esa operación, el contribuyente obtiene su Rendimiento Previo Neto.

Aunque, todavía puede deducir de esa cifra, un 5% de ella, en concepto de gastos de difícil justificación, obteniendo así, lo que se denomina Rendimiento de Explotación, que es la cantidad que tributa en el IRPF.

Esta cifra puede ser modificada si el contribuyente ha sufrido una venta o pérdida de un bien inmovilizado durante ese ejercicio, utilizado en el negocio.

Este sistema de Estimación Directa Simplificada es también aplicable a los negocios de temporada, pues como lo que se tiene en cuenta, en realidad, son los ingresos y gastos de la empresa, es indiferente que correspondan a un año entero o solo a parte de él.

Además las amortizaciones pueden aplicarse al porcentaje que se haya establecido para ese año, aunque se trate de actividades temporales.

Cálculo del IVA para el sistema de Estimación Directa Simplificada del IRPF

También en el sistema de Estimación Directa Simplificada del IRPF, se deben tener en cuenta los totales del IVA que el empresario haya recibido de sus clientes, y soportado a lo largo del año, tanto los procedentes de sus proveedores como los pagados por inversiones.

Estas cantidades tienen que haber sido reflejadas en los Libros de Venta, Libro de Compras y Gastos y de haberlas, también el Libro de Inversiones. Aunque en el caso de los suministradores, estos lo habrán cobrado con “el recargo de equivalencia”.

El empresario tendrá la obligación de ingresar el IVA, siempre y cuando el que haya percibido supere al IVA que haya soportado en ese periodo, mientras que en el IRPF, ingresará el 20% del Rendimiento Neto del trimestre.

Por ello, lo que debe tener en cuenta el empresario, a la hora de elegir su sistema de declaración de IRPF, es cuál de los dos modos le conviene más, si el de Estimación por Módulos o el de Estimación Directa Simplificada. Si opta por este último, debe saber que no podrá utilizar el sistema de Estimación por Módulos, hasta pasados tres años.