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Decálogo imprescindible para un buen promotor de la lectura

Decálogo - Rebeca Martín García
Decálogo - Rebeca Martín García
La labor del fomento de la lectura en la actualidad va más allá del soporte tradicional del libro. ¿Desde dónde y con qué se puede promocionar la lectura?

A la hora de promover la lectura un verdadero especialista no puede quedarse simplemente en el libro. Tiene que intentar, siempre, ir más allá. Porque como dice Germán Sánchez Ruipérez, reputado editor y mecenas de la literatura infantil y juvenil, “es posible leer el arte, leer la historia, leer la ciencia” (palabras pronunciadas en el discurso de agradecimiento con motivo de su investidura como Honoris Causa por la Universidad de Salamanca). Hay lecturas en todas partes, y un buen promotor literario tiene que estar perfectamente capacitado para encontrarlas, discriminarlas y transmitirlas correctamente al lector adecuado.

Distintos tipos de lectura para la sociedad actual

Vivimos en la era de la tecnología y más que nunca estamos expuestos a muy distintos tipos de lecturas. Por ejemplo, no es lo mismo leer en papel que hacerlo a través de la Web. En la Red de redes, un lector se enfrenta a nuevos formatos de texto, nuevos propósitos para la lectura y nuevas maneras de interactuar con la información. La persona que medie entre el libro y el lector tiene que manejar este recurso y poder aprovechar todas las posibilidades que ofrece.

Internet y la lectura

Internet es un libro en el que la palabra escrita convive con otros lenguajes, con imágenes en movimiento e incluso con música; es un cuaderno en el que puedes escribir sus propios textos; una carta que se reenvía constantemente de forma rápida e interactiva; una conversación trasladada al plano escrito, facilitando la interacción social; y es la gran enciclopedia, un fenómeno de difusión de información enorme que permite resolver las preguntas del lector a tan solo un clic. Por tanto, Internet es un recurso para aprovechar al máximo a la hora de promover la lectura. Pero además, existen muchos otros.

Diez premisas básicas para un buen promotor de la lectura

Hay literatura en todas partes, está claro. La labor de un profesional en el fomento del acto de leer está en localizar esas fuentes, escoger las que mejor responden a sus intereses y utilizarlas de la forma que estime conveniente. Noticias de actualidad, reflexiones en los tablones del Tuenti, graffittis callejeros y tantos otros ejemplos que nos ayudan a demostrar la importancia de abrir bien los ojos para promocionar la lectura de una forma accesible, actual y atractiva. Y es que un buen promotor…

  1. 1. Lee el periódico todos los días, al menos una edición en papel y otra digital. Se fija en la agenda cultural para estar bien informado de los eventos que tienen lugar en su ciudad, da igual si son de mayor o menor envergadura. Le interesan las novedades de los centros culturales y las actividades propuestas por bibliotecas. Estar informado es un derecho y un deber para todos los interesados en la cultura.
  2. 2. Consulta entre cinco y diez blogs de literatura infantil y juvenil de forma semanal. Se interesa así por novedades editoriales, ejlos de actividades de promoción, eventos de LIJ, concursos… Tiene presencia activa en las redes sociales, donde recibe información de interés profesional, e intercambia con otros interesados en la materia sus recomendaciones y/o propuestas. Fábrica Cultural, Ediciona, El Tiramillas, … son sólo algunos ejemplos de sitios web de interés.
  3. 3. Maneja mucho vocabulario: sinónimos, extranjerismos, el lenguaje de la calle y expresiones de la actualidad, entre otros. Así está capacitado para dar siempre respuestas adecuadas, independientemente de la pregunta formulada. Como decía Petrus Jacobus Jaubert, “buscando las palabras se encuentran las ideas”.
  4. Lee la calle, es decir, se fija muy bien en todos los carteles, presta atención a los graffittis, flyers, anuncios de fiestas, campañas institucionales… La cultura popular es un gran ejemplo para encontrar manifestaciones artísticas y literarias que no siguen el canal de difusión tradicional. Y uno nunca sabe dónde va a encontrar la inspiración.
  5. Combina distintos tipos de soportes de lectura: navega por Internet con soltura y domina algunos programas informáticos básicos. Puede confeccionar sus propias presentaciones, convertir libros al formato electrónico, manejar una tableta gráfica y retocar sus fotos. Además, está al tanto de la programación televisiva y de los estrenos de cine. No podemos olvidar que el origen de muchas películas está en los libros.
  6. Habla bien. Alto, claro y vocalizando, sin utilizar ni palabras sonantes ni frases inconexas. Se preocupa por expresarse correctamente usando siempre sujeto, verbo y predicado. Habla despacio. Utiliza mucho la sonrisa. No tiene miedo a desenvolverse ante el público, porque está seguro de expresarse con corrección.
  7. Cuida los libros. Los trata como propios aunque sean de la biblioteca. Los forra con cuidado. No dobla sus páginas ni los subraya. Los coloca. Los mima. Y es que para los amantes de la lectura los libros son un tesoro inapreciable que invita a conocer y a viajar sin moverse del sillón.
  8. Disfruta asistiendo a espectáculos culturales. Ya sea teatro, una visita a una exposición o la presentación de un libro. Controla los espacios en los que la cultura está a la orden del día. Lo sabe por el periódico o por su círculo de amigos.
  9. Cuenta cuentos, muchos y de muchos tipos distintos, en cualquier circunstancia o situación. Tiene cuentos preparados para pequeños y para mayores, y no le hace falta tener el libro delante para contarlos. Cuentos que ya sabe de memoria porque no se los puede sacar de la cabeza, como algunos de los incluidos en Cocina Rápida para Tortugas (Pepe Serrano. Ed. Nalvay, 2010) o Cuentos a la orilla del viento (Fundación Theodora, 2010).
  10. Es un modelo a imitar. Porque no podemos olvidar que, como dice Emili Teixidor,Contagiar el deseo de leer es como contagiar cualquier otra convicción profunda: sólo se puede conseguir, o mejor intentar, sin imposiciones, por simple contacto, imitación o seducción” (artículo publicado en La Vanguardia Digital, Enero 2005).

A modo de resumen

La lectura es una disciplina que no puede separarse de otras manifestaciones artísticas y/o culturales. Por tanto, es tarea del mediador entre el “libro” (en todos sus formatos) y el lector buscar, seleccionar, evaluar, procesar y reelaborar sus lecturas, aplicando estas habilidades y mejorándolas en cada situación. Sólo así convertirá el acto de leer en un proceso activo, actualizado y atractivo para cualquier lector.

Rebeca Martín, Rebeca Martín

Rebeca Martín García - Me llamo Rebeca Martín García, dos apellidos poco comunes en la estepa castellana. Soy de Salamanca, ciudad de la que me ...

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COMENTARIOS

10-mar-2011 9:33
Invitad@ :
¡Qué ilusión me hecho verme citado en un decálogo tan interesante! Mil gracias.

Pepe Serrano.
1 Comentario:
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