Los debates electorales en televisión constituyen el acontecimiento mediático más importante de una campaña electoral. La prueba más evidente del interés que despiertan estos eventos políticos son los altos índices de audiencia que consiguen. El primer debate de la historia de la televisión, celebrado en 1960 entre Richard Nixon y John F. Kennedy, tuvo 100 millones de telespectadores.

En España los dos debates de 1993 que enfrentaron a José María Aznar y Felipe González en Tele5 y Antena3 consiguieron respectivamente 9 y 7 millones. Estas audiencias fueron superadas por los cara a cara de 2008 entre Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero, que consiguieron 13 millones de espectadores en el primer debate -el programa más visto en la historia de la televisión en España - y 12 millones en el segundo.

En cuanto a la influencia que tienen en el electorado, aunque las numerosas investigaciones realizadas no aportan conclusiones definitivas, sí parece evidente que los debates influyen en los indecisos atrayéndoles hacia el candidato más carismático.

Pero sin duda el aspecto más importante de estos enfrentamientos de los candidatos ante las cámaras, es el alto riesgo que corren, porque una buena preparación ayuda pero un gesto, una mirada equivocada o el simple nerviosismo, son suficientes para perder un debate.

Una mirada a la historia de los debates

El debate de Richard Nixon y John F. Kennedy es el punto de partida y referencia obligada a la hora de hacer un recorrido por la historia de los debates electorales. Este primer cara a cara sobre el que se han escrito ríos de tinta, lo perdió Nixon a pesar de que quienes lo siguieron por la radio creyeron que había ganado. La televisión aportaba una visión diferente, Nixon acudió al plató con fiebre, mal afeitado y además no quiso que lo maquillaran y terminó sudando en pleno debate. Por su parte Kennedy había preparado concienzudamente este encuentro y ganó tanto el debate como las elecciones.

Otra referencia importante en la historia de los debates se produjo en las elecciones francesas de 1988. Chirac y Mitterrand se enfrentaban en un decisivo cara a cara en el que se pudo comprobar el poder de la imagen. El debate lo ganó Mitterrand a pesar de que el discurso de Chirac era mucho más contundente y completo.

Los primeros debates en España: José María Aznar y Felipe González

El primer antecedente de un debate electoral en España se dio en el programa "La Clave", donde el 1 de octubre de 1982 intervinieron ocho líderes de los principales partidos políticos. Sin embargo, los primeros cara a cara llegaron en la campaña electoral de 1993 con Felipe González y José María Aznar como protagonistas. El encuentro entre los dos políticos tuvo una primera cita en Antena3 y un debate final en Tele5.

El primer debate, en contra de todos los pronósticos, lo perdió Felipe González. El candidato socialista tuvo un exceso de confianza y no lo preparó suficientemente. Además la noche anterior el avión que le trasladaba desde Canarias tuvo problemas y el percance hace que González, ya con dos mítines a sus espaldas, llegue a Madrid a las cuatro de la mañana y no duerma bien.

En el segundo cara a cara todo fue diferente. Aznar centró su intervención en la grave crisis económica que afectaba a España y destacó que había ya 3,3 millones de españoles en paro. Pero González logró acorralar enseguida al candidato del PP y le retó a que leyera lo que decía su programa electoral sobre la protección a los desempleados, "diga usted en qué página habla de desempleo en su programa". Aznar no pudo hacerlo porque en su programa no había ni una línea dedicada a este tema. El líder del PP cometió además un error estratégico: al terminar el debate se fue sin pararse a hablar con la prensa, dando así la sensación de que se iba corriendo porque había perdido.

Los debates de 2008: Mariano Rajoy y José Luis Rodríguez Zapatero

En la campaña electoral de 2004 Rajoy no aceptó debatir con Zapatero, y posteriormente se arrepintió de no haberlo hecho. Por eso, a pesar de que fue necesario un largo y complicado proceso de negociaciones, en las pasadas elecciones Rajoy y Zapatero se enfrentaron en dos cara a cara que organizó la Academia de Televisión en un "territorio neutral". En estos debates los equipos de campaña de PSOE y PP pactaron todo tipo de detalles para garantizar que hubiera un equilibrio total y ningún factor perjudicara a uno de los contrincantes. De nuevo el principal argumento del candidato del PP era la crisis económica, tema al que se añadió la política antiterrorista del gobierno.

En esta ocasión los dos candidatos habían preparado el debate a fondo. Los asesores de Zapatero tenían incluso previstas respuestas a previsibles frases de Rajoy. Pero la preparación exhaustiva de un debate no es una garantía total de éxito. En relación con el terrorismo, Zapatero afirmó que tras fracasar sus intentos de conseguir la paz, sería firme en la persecución de los terroristas y ofrecía, en este sentido todo el apoyo del PSOE al gobierno que saliese de las elecciones. Al reclamar similar apoyo a Mariano Rajoy, éste puso condiciones dando a entender que asumía que el próximo gobierno sería socialista. La reacción de Rajoy fue un grave error y en ese momento perdió el debate.

La campaña del 20N, "Rajoy versus Rubalcaba"

El 7 de noviembre los españoles acudiremos a una cita muy especial. De nuevo dos candidatos se enfrentan ante millones de espectadores para convencer a los indecisos, a los que deciden su voto en el último momento. Los protagonistas de este evento mediático son dos líderes de peso, dos políticos de larga trayectoria y grandes oradores. Pero uno de ellos comunica mejor, conecta mejor con los espectadores. Este único debate es por tanto - más que nunca - una excelente ocasión para ganar, pero también para perder.