Llegó el esperado debate entre los dos candidatos con más opciones de sentarse en el sillón presidencial del ejecutivo español. Un debate previamente pactado entre los dos protagonistas y presumiblemente sus respectivos gabinetes de campaña electoral, coartando de ese modo, todavía más si cabe en estos espectáculos televisivos, la posibilidad de extraer algo en claro de las ya de por si enrevesadas palabras de los políticos.

Una vez más, los candidatos con menos posibilidades han quedado completamente excluidos del show. El tercer partido en discordia, IU, celebraba un mitin a la misma hora que se emitía el "circo" electoral televisado por las cadenas españolas, en señal de disconformidad, cabe suponer, con la ya habitual medida arbitraria de no incluir más partidos que el PSOE y el PP.

Con todo, y dando ejemplo de austeridad, este "Real Madrid-Barça" en clave política se celebraba sustentado con una importante inyección económica: 550.000 euros son el coste de un debate en el que ninguno de los tres protagonistas cobra un céntimo. El destino de esta vergonzante cifra en los tiempos que corren fueron a parar al escenario, conexión de internet, alquiler del Palacio de Congresos y, cómo no, al catering. Es decir: la parranda. Imprescindible cuando de políticos españoles se habla.

Inicia el debate Mariano Rajoy

Le tocó esta vez al candidato popular comenzar con su presentación, aludiendo al militar fallecido en Afganistán esta semana y expresando sus condolencias, cosa que también hizo Rubalcaba.

Por lo demás, como prácticamente todo el debate, ambas presentaciones se centraron en motivos económicos, uno defendiendo y el otro atacando, pero sin ofrecer verdaderas alternativas de cambio profundo. Pero esto ya se sabía y además carece de importancia: según los expertos, la imagen representa el 70% en cuestión de lo que el público valora. es decir, que elegimos al más guapo; al que mejor habla. Así va España.

Primeras intervenciones de los dos candidatos

Nuevamente, el asunto se centró en la economía (la primera parte del debate estaba pactada así), con un Rubalcaba que defendió la gestión del gobierno socialista, y achacó la crisis a motivos puramente ajenos externos. Rajoy, naturalmente, consideró que la gestión del PSOE los últimos 8 años era la causante de la desgraciada situación en España.

Rubalcaba insistió en la posibilidad de que su oponente rebajara las prestaciones de desempleo en caso de ganar las elecciones, y que aclarase su posición frente a los problemas de la PYMES, y Rajoy de nuevo defendió la inversión, el recorte de gasto público y la gestión de un gobierno competente como fórmulas fundamentales para salir de la precaria situación actual.

Debate sobre política social

¡Qué cambio con otras épocas! Antiguamente, con el dinero boyante, todo se centraba en las medidas sociales tomadas por unos y otros. La parte dedicada al otrora espacio estrella se centró nuevamente en la economía, con un Rubalcaba preocupado (al menos aparentemente) en la sanidad y en la educación, y un Rajoy que volvía a recalcar las desigualdades sociales creadas en el período socialista y en la importancia de atender correctamente las pensiones dentro de la legalidad.

Nuevamente Rubalcaba se mostró más agresivo que su rival popular en esta "yenca" (izquierda, izquierda, derecha, derecha...) televisada, quizás de forma preclara, al atisbar la superioridad, sobre el papel, de Mariano Rajoy en cuestión de intención de voto.

Aparecieron por fin las desafortunadamente habituales gráficas con colorines, reclamo para pájaros bobos, unas ascendentes y otras todo lo contrario, según las maneja uno u otro. El líder socialista preguntó una y otra vez por el programa de Mariano Rajoy, quien se abstuvo de mostrar dibujitos con rayitas, quién sabe si por respeto a la inteligencia del pueblo llano.

Materias a petición popular

Con una ambigua denominación, una miscelánea de temas eran abordados en esta etapa. Rubalcaba era de nuevo quien interpelaba a su adversario sobre temas como el matrimonio homosexual, diferencias entre sexos, divorcio, eutanasia, sistema electoral y el tema de las listas electorales cerradas. Ninguna conclusión clara, naturalmente.

Bueno, una: Rajoy, al parecer, hace footing dentro de la limusina, puesto que según él, "patea por españa".

A diferencia de otros tiempos, escasa (y benigna) referencia al terrorismo en este bloque. Ninguna al 15M, movimiento que ha congregado a cientos de miles de personas el año que se nos va. Por supuesto, la corrupción no existe. Como en el poema, son blancos; níveos. Materias pactadas por ambas partes para engatusar más hábilmente al pueblo español.

Árdua elección cae sobre las espaldas de los ciudadanos españoles para separar el grano de la paja, por mucho que las decisiones se toman la mayor parte de las veces en la cuna.

Quiera Dios que el pueblo llano decida, aunque sea por una vez, correctamente.