En el único debate en televisión de estas elecciones programadas para el 20 de Noviembre, Alfredo Pérez Rubalcaba, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), y Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), comenzaron sus intervenciones dando las condolencias a las familias y amigos del último soldado español abatido en Afganistán, Joaquín Moya.

A partir de ese momento se “abrió la veda” y como cabía esperar –ya que las encuestas dan un alto porcentaje de puntos a Rajoy sobre el candidato socialista- Rubalcaba, que tenía la palabra, “atacó” desde el primer minuto proponiendo medida concretas y acusando a su contrincante de no definir las suyas. Por su parte Rajoy –que se le esperaba a la defensiva, sereno y sin necesidad de arriesgar, por la amplia ventaja en las encuestas- contraatacó recordando al candidato del PSOE la mala gestión de su gobierno durante esta legislatura, del cual él formaba parte hacía tan sólo unos pocos meses.

Rajoy entonces detalló de manera minuciosa las dos últimas legislaturas en la que ha gobernado el Partido Socialista, estando tan embelesado en su discurso que, por dos veces, casi llama a su opositor Rodríguez Zapatero (actual presidente de España). ¿Lapsus verdadero o intencionado? Sea como fuere, Rubalcaba le contestó irónico que sí, el mismo con quién perdió su último “Cara a Cara”.

Economía y empleo

Rubalcaba hizo una serie de propuestas en su turno de palabra: un acuerdo para el empleo, una reorientación de la economía y una garantía para la protección social. A lo que el candidato Popular no se hizo esperar contestándole que lo que había que hacer era una política totalmente diferente a la que ha venido haciendo el PSOE durante estos últimos años.

Ante la batería de propuestas lanzadas por el socialista, el candidato de Partido Popular le respondió con ironía: “qué mala suerte hemos tenido. Ocho años en el gobierno y se le ocurren ahora, como si hiciese sólo hace media hora, todas las ideas”.

Sobre la recapitalización del subsidio de desempleo, Rubalcaba le preguntó directamente a su contendiente: “¿Va usted a revisar el seguro de desempleo como dijo en Argentina?" Mariano Rajoy se la vio venir y ya se trajo preparado una respuesta para eludir tan ardiente cuestión. El candidato del PSOE se refería a una entrevista realizada al diario de “La Nación” hace unos días. Rajoy respondió que se trataba de un error del autor de tal artículo, que más tarde rectificó en el mismo periódico. Pero Rubalcaba no se dio por vencido y volvió a repreguntar sobre el mismo asunto al candidato del PP. Éste dijo que apostaría por una mayor flexibilidad y después acusó a Rubalcaba de mentir y sembrar insidias.

No obstante el candidato Socialista continuó extendiendo su pronóstico y le inquirió sobre el mismo asunto, si el PP iba a bajar el desempleo, si iba a recapitalizar la prestación, y (añadió), si iba a sacar la PYMES (Pequeñas y Medianas Empresas) de la negociación colectiva. Rajoy aseguró que, si ganaban las elecciones, no bajarían las prestaciones de desempleo como ha hecho el Partido Socialista Obrero Español. Seguidamente se resguardó tras su guión, pidiendo el cambio político.

Rubalcaba no quedó satisfecho con lo respondido por su opositor y le acusó de que cambiaría el sistema de las pensiones, y que iba a sacar a las PYMES de la negociación colectiva. Y le lanzó una nueva pregunta: ¿Qué iba a hacer con el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido)? El contrincante Popular contestó que aplicaría la supresión del pago del IVA previo al cobro de las facturas y las ayudas del ICO (Instituto de Crédito Oficial) a los empresarios. A continuación le reprochó al gobierno socialista aquellas medidas adoptadas que no llevaban en su programa electoral, como la supresión del cheque bebé, la congelación de las pensiones o el recorte del sueldo a los funcionarios del 5%.

Políticas sociales

Rubalcaba empezó su discurso en este segundo bloque refiriéndose a que, con el PP, la sanidad pública y la educación pública no estaban garantizadas. Rajoy se defendió apoyando claramente la necesidad de un sistema público de pensiones, sanitario y educativo, así como el apoyo a las personas dependientes. Y acusó por enésima vez a los socialistas, de realizar los mayores recortes sociales de la democracia.

Y de nuevo se hostigaron, esta vez por el problema de las Diputaciones, sobre si suprimirlas o no, asunto que ya se abordó el verano pasado. Los dos líderes se enfrentaron, inesperadamente, en ver quién defendía mejor a los habitantes de los pueblos pequeños.

Llegaron al tema de la homosexualidad de puntillas. Sin embargo el líder y candidato del Partido Popular se mantuvo firme en sus convicciones en llamar “unión de hecho” en vez de matrimonio a las uniones entre personas del mismo sexo. Dejando claro, además, que el PP no retiraría ante el Constitucional el recurso contra la ley de matrimonios gays.

No obstante, entre tanto rifi rafe, los dos candidatos estuvieron de acuerdo en algo tan importante para este país como es el terrorismo, sobre todo después del tan esperado “alto del fuego y de la violencia” anunciado por la banda terrorista ETA.

Las despedidas

Alfredo Pérez Rubalcaba, mirando fijamente a cámara, remarcó más bien sus características personales: “Ante las adversidades no me echo atrás, no me arrugo, no soy pasivo. Hay dos posibles gobiernos. Podemos salir de la crisis sin que nadie quede atrás”.

Por el otro lado, Mariano Rajoy, asimismo mirando a cámara, si bien intercalaba su mirada con su guión dijo: “España necesita un cambio y lo necesita con urgencia. Necesitamos una oportunidad para recuperar lo que nunca habíamos de haber perdido. Tenemos que trabajar juntos para cambiar el paro por el empleo. No será fácil. Es más, sé que será difícil” anunció.

Aunque todavía faltan unos días hasta el 20-N, la suerte está ya echada. Qué gane el mejor.