"Quien quiera plantearse erradicar la prostitución ha de enfrentarse a su innatismo y a la peculiaridad de ser una explotación con víctimas, en un sentido amplio, voluntarias". Esta desoladora, pero cierta, afirmación de Mª Teresa Giménez Barbat en su estudio "prostitución femenina" ha de tenerse presente en cualquier estudio sobre el tema que se precie de riguroso. Ciertamente, el sentido de voluntariedad ha de, razonablemente, entrecomillarse dada la complejidad de esta práctica que, en demasiadas ocasiones, está unida a la esclavitud y al abuso sobre los más débiles.

Es en este último punto donde la legislación contempla la prostitución como delito; desde el punto de vista jurídico penal, la legislación española no considera la prostitución como constitutiva de delito, únicamente lo son las situaciones relativas a la misma que suponen una limitación de la libertad sexual de la víctima o el aprovechamiento de su situación de debilidad o que favorecen la prostitución de menores o incapaces.

La prostitución femenina en España

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), señala que el negocio de la prostitución es el segundo más lucrativo del mundo, tras el tráfico de armas y antes que el tráfico de drogas. Reporta anualmente unas ganancias de entre 5 y 7 billones de dólares y moviliza a cuatro millones de personas.

  • En España cada día el negocio del sexo genera 50 millones de euros, unos 18.000 millones al año. Una actividad muy lucrativa desarrollada en su mayoría por mafias, cuyas “trabajadoras” son en un 90 por ciento, extranjeras. Los anuncios de contactos que utilizan estas redes generan a la prensa 40 millones al año.
  • La mitad de las mujeres que ejercen la prostitución, lo hacen bajo amenazas, puesto que se encuentran en situación irregular. Según las conclusiones de la última ponencia del Congreso de los Diputados, en 2007, 400.000 mujeres que ejercen la prostitución en España. El departamento confederal de la mujer de Unión General de Trabajadores (UGT) señala que apenas un 5 por ciento lo hace de manera voluntaria.
  • Aproximadamente, el año pasado la Policía detuvo a 500 personas que habían explotado a más de 2.000 mujeres. Solamente, el 10 por ciento de las víctimas son hombres. La mitad de las víctimas tienen entre 23 y 32 años, y el 13 por ciento es menor de edad.
  • La prostitución o esclavitud sexual en nuestro país tiene como uno de los principales beneficiarios a la prensa escrita que recibe grandes beneficios de los anuncios de prostitución. Un firme compromiso de erradicar los anuncios de contactos de la prensa española, adquirió la ex ministra de Igualdad, Bibiana Aído, cuando existía el Ministerio de Igualdad. Sin embargo, el actual equipo de Gobierno, no parece apurar las gestiones legales para prohibir de una vez por todas, los anuncios de contactos.
  • Informes, basados en datos de la Guardia Civil, revela que Madrid, Castilla-La Macha y Valencia son las comunidades autónomas en las que, la Guardia Civil y la Policía Nacional localizaron un mayor número de víctimas. Más de la mitad (el 58,59%) fueron identificadas en clubes de carretera y provenían de Iberoamérica (Brasil, Colombia y República Dominicana, principalmente).

Prostitución masculina

Debido a que el tema ha sido un tabú en el mundo hispanohablante, muchos de los términos para referirse a los prostitutos en diferentes países iberoamericanos han sido tomados de otros idiomas, por ejemplo "gigoló" del italiano y "taxiboy" del inglés. En Cuba se dice "pinguero". En Ecuador se dice "cachero" y "puto".

En España el desarrollo de esta actividad se ejerce de distintas maneras:

  • Internet se ha convirtió en uno de los medios principales para la promoción de la prostitución masculina porque conlleva una cierta protección tanto para el cliente como para el prostituto en comparación con la prostitución callejera.
  • Numerosas publicaciones como revistas o periódicos de tipo gay, eróticos o que promueven los contactos, tienen secciones de anuncios de "escorts", masajistas masculinos, "terapistas" masculinos y otros que en realidad son personas que ofrecen prostitución.
  • Los "taxiboys" son aquellos prostitutos que esperan sus clientes en calles, parques, bares o clubes. Dichos lugares son por lo general identificados como tales y por lo tanto los clientes acuden a ellos en búsqueda de sus servicios, muchos de ellos en coche.
  • Muchos prostitutos buscan trabajar en baños públicos gay o clubes de sexo, pero en dichos lugares la prostitución es prohibida, por lo que hacen contratos de manera secreta con los clientes.

No hay oferta sin demanda: el cliente

  • La mayoría de los clientes habituales y ocasionales explican su debilidad por las prostitutas en función de su timidez, del temor a las mujeres o por otras inhibiciones.
  • La falta de confianza en sí mismos, la baja autoestima, heridas narcisistas provenientes de desengaños amorosos, yacen bajo la explicación que los empuja a los contactos fáciles que la prostitución ofrece.
  • Muchos varones que fundan su misoginia en experiencias conyugales desastrosas, divorcios controvertidos que vinieron a confirmar lo que siempre sospecharon: que las mujeres son. todas ellas, interesadas, despiadadas, egoístas, complicadas e intrigantes.
  • Muchos clientes son empujados a la prostitución, según dicen, porque sus mujeres los someten a una vida sexual insatisfactoria.
El psicoanalista Juan Carlos Volnovich, entiende que "al poner el foco en las mafias, al penalizar a los proxenetas y a las prostitutas, se elude a los clientes y, de esta manera, la sociedad en su conjunto se encarga de aliviar la responsabilidad que cae sobre aquellos que inician, sostienen y refuerzan esta práctica"

Una moja mexicana, Sor Juana Inés de la Cruz, ya afirmaba lo mismo en el siglo XVII con unos atinados versos:

¿O cuál es más de culpar

Aunque cualquiera mal haga:

La que peca por la paga,

O el que paga por pecar?