Democracia orgánica es la autodenominación del régimen franquista. De acuerdo con este concepto, la representatividad se encontraba en los órganos del Estado (familia, sindicato y municipio) y no en los votos de los ciudadanos, de modo que el ejercicio de cualquier derecho individual se veía sometido a las decisiones tomadas por las corporaciones sociales anteriormente citadas, en las instituciones religiosas y eclesiásticas y en el partido único en el ámbito político. El modelo económico era el corporativismo, consistente en un modelo común de los distintos fascismos históricos del siglo XX.

En este escenario el sufragio estaba restringido, limitado sólo a la elección de una persona por parte de los procuradores. El argumento que esgrimía Franco era que el sistema político corporativista que había aplicado con mano de hierro durante la dictadura, era la solución que permitía que, sin la intervención de los partidos políticos, los españoles pudiesen participar en la vida política a través de sus organizaciones naturales. Era también una forma de reafirmar los caciques locales que encabezaban las corporaciones tradicionales, y que se imponían sin proceso electoral alguno.

De hecho, a pesar de tratarse de un simulacro de democracia, este sistema de gobierno no pasaba de ser un mero intento de disfrazar la dictadura haciéndola más atractiva de cara al exterior, ya que el régimen de Franco vivía bajo la presión internacional ejercida por una Europa que vivía ya en democracia.

Democracia liberal

La democracia liberal consiste en una democracia representativa donde la capacidad de los representantes electos para la toma de decisiones está sujeta al Estado de Derecho. Los derechos y libertades ciudadanas están recogidos en el texto constitucional que establece regulaciones y restricciones para toda la ciudadanía y es la base de la democracia ya que garantiza el derecho a la vida, a la integridad física, a la intimidad, a la propiedad privada y a la libertad de expresión, asociación y culto. Independencia judicial e igualdad ante la Ley.

Diferencias radicalmente opuestas

A diferencia de la democracia orgánica, las democracias liberales tienen un trasfondo de carácter tolerante y plural: las distintas ideas sociales y políticas conviven en paz, incluso aquellas que tienen una connotación más extrema. Además, todas ellas tienen derecho a competir para conseguir el poder político, siempre sobre la base de la democracia.

Otra diferencia importante consiste en que las democracias liberales celebran elecciones periódicas en las cuales, los grupos políticos pueden presentarse con las mismas oportunidades de conseguir el poder. El poder se consigue, pues, obteniendo el mayor número de votos de la ciudadanía, emitidos sobre la base del sufragio universal.

Un aspecto clave de la democracia liberal es el concepto de oposición leal, inexistente en la democracia orgánica de Franco. Durante el régimen franquista no había posibilidad de ejercer oposición y el imperativo del partido único era una imposición. La existencia de distintas formaciones políticas en las democracias liberales permite cambios regulares de gobierno.

La mayor parte de los analistas políticos cree que el período de transición de la dictadura a la democracia en España debe enmarcarse entre la muerte de Franco en noviembre de 1975 y las primeras elecciones democráticas del mes de junio de 1977. Esto se considera así porque la Constitución define España como una monarquía parlamentaria y precisamente estos dos elementos se consiguieron durante este período: la monarquía en noviembre de 1975 y el sistema democrático representativo el junio de 1977.

Una democracia consolidada

Desde ese momento y hasta hoy, el proceso de consolidación de la democracia en España es un hecho, asentado sobre las siguientes razones:

  • Está consolidado el sufragio universal para la ciudadanía mayor de edad;
  • Se vota en referéndum;
  • Se toma en cuenta la iniciativa popular;
  • Es adopta la determinación que ha escogido la mayoría, aunque existan distintas propuestas;
  • Existe la división de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial;
  • Las normas de convivencia, derechos y deberes, están reguladas en el texto constitucional consensuado por los distintos partidos políticos y con el voto positivo de la mayoría expresado en las urnas;
  • El derecho a votar y ser votado en las elecciones es el mecanismo para conseguir el poder por parte de los grupos políticos;
  • La existencia de distintos partidos que defienden ideologías diversas, es otro factor que determina una democracia consolidada y que funciona con normalidad.
En España el texto constitucional garantiza los derechos mínimos de libertad de expresión, asociación, culto, derecho a la propiedad privada, a la propia vida y la vigencia de los derechos humanos incluidos en el marco institucional de protección a las minorías.

La democracia marca la forma de convivencia y de organización social que impera hoy en España, en la cual se establecen relaciones más justas entre sus miembros, ya que toda la ciudadanía es igual ante la ley.

En lo que a la promulgación de leyes se refiere y atendiendo al hecho que España es una monarquía constitucional, el rey promulga las leyes, convoca y disuelve las cortes generales, propone y cesa al presidente del gobierno, declara la guerra, etc., siempre desde un punto de vista de árbitro, sin asumir la responsabilidad de sus actos, los cuales deben ser avalados por el poder ejecutivo o por el legislativo.

A modo de conclusión puede afirmarse que en España, treinta y cinco años después de la muerte del dictador Franco, se cumplen los ejes básicos que definen la democracia en el ámbito teórico y que ésta estando ya consolidada, se encamina hacia un futuro sin excesivas amenazas.