De la decepción al amor en "Te quiero poco, y todo lo demás"

Cecilia Pertusi, Ximena Seijas y Sonia Kovalivker - Florencia Karakachoff, gentileza Carolina Alfonso
Cecilia Pertusi, Ximena Seijas y Sonia Kovalivker - Florencia Karakachoff, gentileza Carolina Alfonso
Un corazón roto es la excusa para analizar errores y significados en el espinoso camino que lleva a la verdadera redención. Una muy buena oda al amor.

Un excelente dúo conformado por Ximena Seijas y Cecilia Pertusi, con música en vivo de Sonia Kovalivker, se reúne los sábados a las 21 en El camarín de las Musas. Bajo la radiante dirección de Juan Arena abordan exquisitamente un texto de Adriana Gómez Piperno (dramaturgia) sobre la filología del amor, las distancias del desamor y las cantidades en los sentimientos.

Más que amor o desamor, el argumento de la palabra y el encuentro

Desde pequeñas historias hasta grandes tragedias han sido interpretadas, escritas, relatadas en torno al tema más universal: el amor. Quizá sea esa la meta final de los seres humanos, porque si hay algo que los une a todos es el deseo de sentirse amados y amar. Pero, ¿qué sucede cuando de esa persona de quien se está enamorado emanan palabras confusas que ponen en gris lo que era blanco o negro?

“Una parafernalia de pensamientos encadenados. Uno tras otro, atados con la fuerza de la incoherencia”, así expresa Juana el vacío en que se sumerge su recientemente aniquilado espíritu. Un corazón víctima de una sangrienta matanza consumada con un tan sencillo como ambiguo “Te quiero poco”. Sesiones de terapia, grupos para encontrar pareja en Internet y salidas con amigas, la sumirán en una espiral de confusión durante la eterna búsqueda de aquello que todos quieren: amor.

Y a través del análisis y la indagación de significantes y significados, Juana (Ximena Seijas) intenta restablecer el contacto con su esencia. Sucediéndose una escena a la otra, se viaja con ella con mágica fluidez, atravesando mares de chocolate, coloridas metáforas y abrumadores razonamientos sobre mediciones de sentimientos. Y todo bajo el embriagador influjo del piano de fondo.

Un corazón atormentado busca su “yo” entre comedia y desazón

Dolorosamente real, la soledad es común denominador en los tiempos modernos. Internet, salas de chat, teléfonos móviles y, sin embargo, entre tantos medios de comunicación prevalece el aislamiento. Se subsiste en una realidad virtual donde nadie se compromete, ahogándose el deseo de construir una pareja: un escenario donde todos temen, mientras sus corazones se mienten promesas al oído. El amor se desvanece, muchas veces como consecuencia del miedo a arriesgarse y la falta de voluntad.

Y aquello es lo que padece Juana: su alma partida no es más que la consecuencia directa de la actual tendencia al desamor. Y así ingresa en un submundo, gracioso y conmovedor, donde busca su identidad, a esa Juana perdida en su deseo de amar. Su crisis existencial la lleva a frecuentar a una terapeuta (Cecilia Pertusi) que la acompañará en su dolorosa lucha por encontrarle un sentido a una ambigua realidad.

La psicóloga transmutará de profesional a amiga, a caballero y a pareja en el arduo transitar de Juana en busca de la verdad. Y los ambientes se suceden, mutando del consultorio al bar y del hogar al supermercado. Excelentes actuaciones, tan armoniosamente conjugadas que sobresale el equilibrio conjunto. Y todo coronado por la musicalización en vivo de Sonia Kovalivker que, entre actos, canta los pensamientos encadenados de Juana, seduciendo al espectador con sutil naturalidad.

Crítica de Te quiero poco, y todo lo demás

Impecables actuaciones y una excelente armonía conjunta, brillantemente lograda por Juan Arena. La música, las imágenes, los recuerdos al chocolate, las risas, los pensamientos y las lágrimas encarceladas en la mirada, una suma poética. Los detalles en los cambios de actos se esfuman tras el halo de tentación, ensoñación y embrujo en el escenario. Un delicado equilibrio entre sensibilidad y dolor, dulzura y amor. Real pero novedosa, una propuesta romántica y liberadora.

Te quiero poco, y todo lo demás logra con deliciosos condimentos llevar del desgarrador abandono a la maravillosa glorificación del amor. Una excelente alternativa para conmoverse, reír y enamorarse.

Ariadna Crupi, RZ

Ariadna Crupi - Curiosa e inquieta desde chiquita se apasionó por la escritura en todas sus formas. Disfruta investigando acerca de ...

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