Después de la quietud medieval y del dominio de la religión, Europa vive un periodo de cambios relacionados con el desarrollo de la burguesía, del comercio y del mundo urbano. Es en este entorno que el hombre recupera el pensamiento racional y revisa su papel en el mundo.

El Renacimiento como concepto

En el desarrollo del concepto "Renacimiento" destaca el trabajo de la historiografía liberal. J. Michelet lo usó por vez primera con carácter científico, considerándolo antítesis de la quietud medieval. Posteriormente, Jacob Burkhard, en "La cultura del Renacimiento en Italia", defiende que el movimiento se inspira en la Antigüedad, tanto en el arte como en el uso de la razón. Además, señala la aparición de una nueva corriente de pensamiento: el Humanismo.

La matización historiográfica de la tesis de Burkhard puso de relieve los elementos que enlazan el Renacimiento con la Edad Media. No se duda en situar su origen a mediados del s. XIV, en base a la obra de autores como Petrarca (1304-1374) que propuso que el espíritu de la Roma Clásica permanecía en el pueblo italiano y que era posible hacerlo renacer.

Otros autores observan elementos renacentistas en Francisco de Asís, Carlomagno u Otón I. Por otro lado, Sapori lo sitúa a mediados del s. XII, momento en el que en las ciudades italianas surgieron las bases de modelo burgués.

En definitiva, Italia vive desde primeros del s. XV el Quattrocento y la plenitud del periodo a caballo entre el s. XV y XVI. En este contexto, destaca la obra de Pico Della Mirandola, "Discurso sobre la dignidad del hombre" (1486), considerada el manifiesto humanista-renacentista.

El Humanismo, una nueva forma de plantearse el mundo

El Humanismo es el movimiento intelectual que se desarrolló durante el Renacimiento. Se caracteriza por su antropocentrismo frente al dominio medieval de Dios, la admiración por la Cultura Clásica y la búsqueda de la verdad mediante la razón y el estudio personal.

El origen de la ideología se remonta a finales del s. XIII, en el norte de Italia. En concreto, Petrarca (1309-1374) y Boccaccio (1313-1375) estudian los fundamentos del pensamiento clásico y, a través su obra, lo difunden.

En la 1ª mitad del s. XV se revisó el concepto historia y su función. En este contexto, Bruni abandonó la simple reseña de datos para indagar en sus repercusiones sociales. El Humanismo también afectó a la Filosofía e impulsó la revolución científica con intelectuales como: Copérnico, Vesalio, Miguel Servet, etc. En el campo de las ciencias políticas destaca, por encima de todos, Maquiavelo.

La cultura renacentista-humanista en Italia

El Renacimiento es un movimiento italiano pero se distinguen dos tipos: el florentino y el del resto de Italia.

Florencia fue la cuna del Humanismo y del Renacimiento. Salutati (1331-1406) defendía que los estudios humanísticos podían utilizarse con fines políticos como servicio civil. Fue maestro de una generación de florentinos que consolidaron su ideología y fomentaron el estudio de los clásicos. Así, lo que se conoce como Humanismo Cívico Florentino pretendió mediante la razón mejorar la vida de los ciudadanos y defendió la independencia política frente a la tiranía. El proceso de recuperación de textos fue una aportación básica del Humanismo en lo que a la génesis del Pensamiento Moderno se refiere.

El desarrollo artístico e intelectual de Toscana se vio favorecido por el mecenazgo de la familia Médicis. Patrocinaron la obra de los artistas e intelectuales más interesantes de la época: Ficino (creador de la Academia de Florencia), Pico Della Mirandola, Brunelleschi, Donatello, Boticelli o Leonardo Da Vinci.

Si el Humanismo florentino fue cívico y surgió en un contexto político propicio, el que se desarrolló en los otros estados italianos fue cortesano e influenciado desde Toscana. Roma fue durante los decenios centrales del s. XV sede del Humanismo bajo el mandato de varios papas que fueron mecenas de: Bramante, Rafael o Miguel Ángel. También Nápoles fue un importante foco renacentista bajo el mecenazgo de Alfonso V de Aragón (1442-1458), modelo de príncipe ilustrado.

La cultura renacentista-humanista en Europa

El Renacimiento europeo tiene en común que fue importado de Italia. Los mecenas y artistas de los siglos XIV y XV consideraron indispensable viajar a Italia para formarse culturalmente. El Humanismo europeo se diferencia del italiano por su mayor orientación ético-religiosa frente a la preocupación por la estética de Italia.

En los Países Bajos el Humanismo aparece ligado a las universidades y es de carácter ético-religioso. Destaca la obra de Erasmo de Roterdam (1466-1536). Su obra" Adagios" es una colección de obras clásicas comentadas y" Elogio de la locura" es una crítica a la Iglesia, preludio del rechazo protestante posterior.

Pese a la oposición de la escolástica de la Sorbona, en Francia, el Humanismo acabó difundiéndose gracias a intelectuales como Jaques Lefèvre (1455-1537).

En Inglaterra el Humanismo se difundió desde Oxford y Cambridge y, por otro lado, Enrique VIII patrocinó figuras como Colet y Thomas More (1478-1535) quienes consideraban que Humanismo y Fe podían conducir a Dios.

A España llegó a mediados del s. XV a través de los contactos que la Corona de Aragón mantenía con Italia y Castilla con Flandes. Destacan las figuras de Nebrija (1444-1522) y Juan Luis Vives (1492-1540) quien con una posición cristiana se interesó por problemas sociales y políticos.

En los Países Germánicos se difundió impulsado por la imprenta desde Colonia y Basilea y, además, desde las universidades.

En todo caso, este proceso puso las bases del desarrollo intelectual y tecnológico del mundo europeo, fundamento de su razón de ser.