Si se quiere comprender la filosofía escolástica, más allá de su mala prensa por dedicarse a presuntas cuestiones bizantinas (como el “sexo de los ángeles”), hay que señalar, primero, que se trataba fundamentalmente de estudios eclesiásticos, es decir, orientados a la formación de los clérigos.

La Autoridad y la Escritura como fuentes de conocimiento

En este sentido, la principal fuente de conocimiento será la Sagrada Escritura, cuyo testimonio ocupa el lugar de los hechos en la ciencia. Su argumento fundamental consistirá en la Autoridad, encarnada en la Biblia, la Iglesia, los Santos Padres y los Doctores.

La estructuración “científica” de la teología requirió, y fue consecuencia directa, de una organización académica de los estudios, que se dio en las escuelas, ya abiertas a los seglares, durante el siglo XI. El cambio cualitativo del público al que iban dirigidas las homilías obligó a un cambio cualitativo de los métodos de exposición, que fue la base sobre la que se llegó a sistematizar la teología. Digamos que, como objetivo, la instrucción de los fieles sobrepasó a la devoción.

Reorganización de los estudios eclesiásticos

Desde el momento en que se establecen las cátedras para la formación del clero, con programas determinados y cursos regulares, se hizo necesario proponer un método de enseñanza que, a su vez, se constituyó en el método del saber que se enseñaba. Ya no resultaba adecuado el modo exhortativo, ni el asertivo, ni el oratorio, propios de las predicaciones en los púlpitos.

A esta reorganización progresiva de los estudios, se unió la progresiva recuperación de la filosofía griega, a partir de la Escuela de Alejandría, en el siglo IV. En primer lugar, el cristianismo incorporó a las artes liberales griegas. Después, con la traducción de Platón, se incorporó la Dialéctica. Y, finalmente, la filosofía aristotélica en el siglo XIII.

De este modo, las formas académicas se desarrollaron siguiendo, más o menos, esta línea:

Lecciones, glosas y cuestiones

1. "Lectio". La lección tomaba como base un texto de la Sagrada Escritura. Se trataba de una lectura literal del texto, por parte del maestro, y de su comentario, literal y alegórico. En estos comentarios se fue introduciendo, poco a poco, en primer lugar, la autoridad de los Santos Padres y, en segundo lugar, el recurso a las artes liberales griegas (matemática, física, entre otras) para la aclaración de los textos. De ahí, el origen de los libros de Sentencias, que agrupan las opiniones de los Padres de la Iglesia por temas.

2. "Glossa". La glosa consistía en apoyarse en un texto de “Autoridad” para desarrollar una explicación amplia del mismo en su concepto, “declarando la letra y su sentido”. El “comentario” consiste en un tipo de glosa más amplia y menos ceñoda al sentido literal del texto. La glosa debía ceñirse a “la letra, el sentido y la sentencia”.

3. "Quaestio". Las cuestiones o preguntas podían surgir espontáneamente de las lecciones, por la oscuridad de algún punto, o bien podían ser propuestas por el maestro, como ejercicio. Se trataba de proponer un tema, en forma de preguntas y respuestas (estilo que se mantiene hoy en el Catecismo de la Iglesia Católica) sobre la “aparente” divergencia de opiniones de la autoridades sobre un punto determinado.

Disputas, artículos, florilegios y sumas

4. "Disputatio". A partir de la técnica de la cuestión (exposición, problemas y respuestas), se desarrolla la “disputación”. Esta consiste en un cuestión, en la que hay más de una respuesta divergente al problema. En principio, antes de pasar a la literatura escolástica, eran sólo ejercicios académicos, más o menos, los primeros “concursos de debate” en el contexto de la enseñanza. Se celebraban disputas ordinarias cada ocho o nueve días, según la escuela, o disputas solemnes, con ocasión de las fiestas religiosas. En primer lugar, se proponía una cuestión en torno a la que giraba el debate. Finalmente, la cuestión se daba por zanjada con la respuesta del maestro, o “determinatio”.

5. "Articulus". El artículo compendia las técnicas anteriores. Primero se propone la cuestión a tratar; después, se “agudiza la duda”, con razones a favor y en contra de la cuestión. En tercer lugar, se explica y se responde con la solución propuesta. Finalmente, a partir de esta solución, se refutan las razones contrarias.

6. "Florilegios". Los florilegios constituyen extractos de la Autoridades sobre temas determinados, o, simplemente, en “antología” de dichos autores. Recordemos que por “Autoridades”, se entendía a los Santos Padres y a los Doctores de la Iglesia. Se trataba, simplemente, de intentos de ordenación de una material cada vez más abundante.

7. "Summas". Las Sumas son compendios de cuestiones sobre Teología. Siguen siempre el mismo esquema: primero se propone la cuestión; después se alegan las autoridades a favor y en contra de las respuestas posibles; más adelante se determina la solución y, si se encuentran discrepancias entre la autoridades, se ensaya la conciliación.

La filosofía escolástica, esfuerzo de pensamiento

Por encima de los estereotipos que han llegado a nuestro siglo, la filosofía escolástica, durante la mayor parte de su existencia histórica, es el fruto de un proceso riguroso de investigación. Depuró conceptos sin los que no se entenderían ni la filosofía ni la ciencia actuales y, con su método de preguntas y respuestas, nunca se pudo permitir, objetivamente, ignorar al adversario.

Desde entonces, mucho hemos ganado en conocimientos, pero, en calidad y rigor en el pensamiento, hemos dado muchos pasos atrás; y ya quisiéramos un poco de la racionalidad de la que tan arrogantemente consideramos “la época oscura”.