Las danzas indígenas se encuentran ligadas al ritual o las creencias y forman parte del acervo cultural de un pueblo porque es posible observar en ellas una gran cantidad de simbolismos estéticos y teológicos. El venado denominado como "mazatl" en náhuatl, fue venerado como deidad principalmente entre yaquis, mayos, coras y huicholes, entre otros pueblos.

Significado de la danza

Existen diferencias entre los diversos grupos que bailan esta danza tanto en instrumentos, cantos, movimientos como en simbolización; en los cantos tarahumaras, por ejemplo, se habla de que sus letras se refieren a peticiones para poder curar enfermedades o agradecimientos por obtener cosechas abundantes; en los demás pueblos indígenas esta danza se encuentra relacionada con la naturaleza, con la caza y con la creación.

Los personajes que se representan en esta danza, son el venado y los pascolas o cazadores que dan muerte al mismo. En términos generales, se demuestra la admiración o tributo que tienen los indígenas por los movimientos gráciles del venado y a la belleza de sus cuernos; la danza es una petición a la deidad (venado), para que se entregue como alimento, como abrigo y dada su generosidad, éste se entrega, evolucionando así su espíritu.

Vestimenta

Para la danza del venado se usa una cabeza disecada de venado adornada con cintas de colores, mascadas o flores naturales, sobre la cabeza del danzante, que a su vez lleva amarrado un pañuelo blanco hasta la altura de los ojos; un collar elaborado con semillas y cuentas; en la faja le cuelgan pezuñas de venado, capullos de mariposas secas y el calzón es de manta corto, amarrado debajo de la rodilla.

Las sonajas son guajes ahuecados, que son rellenas de semillas o pequeñas piedras de río y el danzante lleva una en cada mano. El torso del bailarín que representa al venado, va desnudo, también se encuentra descalzo y se cubre los puños con pañuelos.

Música e instrumentos

La música se ejecuta con tambor, flauta de carrizo, raspadores y jícaras. El tambor es hecho con un parche de piel de venado o de vaca. Una de las jícaras es sumergida a medias en un recipiente con agua y la otra se apoya en la tierra.

Sobre ellas colocan una vara con incisiones y raspan sobre ella con otro pedazo de madera marcando el ritmo de la danza. Los ejecutantes de la música, también cantan en su propia lengua y es lo que podríamos denominar como una auténtica música folclórica mexicana.

Los yaquis y la danza del venado

La mayor parte de los mexicanos identificamos la danza del venado como un complejo ritual propio de indígenas de Sonora y Sinaloa (yaquis y mayos); entre las etnias sonorenses encontramos a los yaquis quienes se caracterizan por cuidar con esmero sus tradiciones, mismas que pasan de generación en generación.

La danza del venado de los yaquis es un ritual previo a la caza del animal que se llama maaso yiihua -en lengua yaqui- y describe la vida y muerte de este animal sagrado; se afirma que los yaquis cazan a los venados cansándolos, porque corren tras de éstos, hasta que caen agotados. Para su danza ellos utilizan flautas y tambores, mientras un hombre baila imitando los movimientos del cuadrúpedo.

Observar las danzas en su ámbito natural

Es importante observar las danzas en su ámbito original, porque lo que regularmente conocemos, son las danzas ya estilizadas ejecutadas por reconocidos grupos de profesionales o bailarines, de aquí la importancia de reencontrar el simbolismo que encierra una danza en su origen verdadero y digamos "natural", tratando de viajar a los lugares donde los indígenas conservan sus bailes casi sin modificar, desde sus ancestros.