El misoprostol (Cytotec) se emplea en el tratamiento y la prevención de úlceras gástricas y duodenales, sobre todo las asociadas a la utilización prolongada de AINE,s como el ibuprofeno o el naproxeno, entre otros. El misoprostol reduce la producción de secreción ácida y protege la mucosa que recubre el estómago.

Sin embargo, medicamentos como Cytotec, son mucho más conocidos por sus propiedades abortivas que no por su utilización original en el tratamiento de las úlceras. En muchos países de Latinoamérica se emplea para la interrupción voluntaria del embarazo, que siempre debería hacerse bajo supervisión médica para prevenir los riesgos que conlleva este proceso.

El misoprostol actúa contrayendo los músculos lisos del útero y provoca la expulsión del contenido. Es evidente que en ningún caso debe administrarse misoprostol para tratar una úlcera cuando se está embarazada.

El misoprostol presenta escasos efectos secundarios, lo que unido a su mayor disponibilidad, su reducido precio, su estabilidad y su elevada eficacia, lo convierte en un medicamento ampliamente utilizado en toda Latinoamérica, con excepción de la Guayana francesa, Surinam y Paraguay. Por su parte, Colombia, Brasil y Perú solo lo tienen aprobado para uso obstétrico.

El aborto y las estadísticas

Por más opiniones que puedan existir al respecto, lo cierto es que en ningún caso el aborto pueda considerarse un hecho aislado cuya incidencia no deba preocuparnos. Antes al contrario; según estimaciones que datan del año 2000, se calcula que en el mundo se practicaron 46 millones de abortos, de los que 19 millones fueron ilegales. De estos 19 millones, un 95% pertenecen a países en vías de desarrollo, y el 99% de las muertes que se produjeron también tuvo lugar en estos países. Estas cifras tan alarmantes tienen su explicación en las restricciones legales, las trabas administrativas y financieras, así como la carencia de profesionales capacitados. En el caso concreto de Latinoamérica se observa una desproporción muy acusada, en cuanto a las complicaciones derivadas del aborto ilegal, entre las mujeres residentes en zonas rurales y con escasos recursos económicos.

En Latinoamérica, según datos de 2008, se produjeron 4.4 millones de abortos. Lo más alarmante es que el 95% de estos abortos no alcanzaron los estándares mínimos requeridos de seguridad.

El misoprostol es el medicamento más utilizado en Latinoamérica, sobre todo en Colombia, México, Brasil, Perú o Ecuador. Aunque esta circunstancia ha comportado un incremento de la seguridad, no es menos cierto que las cifras siguen presentando una realidad muy preocupante, con cerca de un millón de mujeres hospitalizadas debido a las complicaciones y entre un 10 y un 20% de mujeres que no reciben la atención médica necesaria. Las muertes maternas debido a los abortos inseguros, según las cifras de la OMS, alcanzan el 12%.

Dosis de misoprostol

Las investigaciones demuestran que el uso combinado de misoprostol con mifepristona es el tratamiento más adecuado para la interrupción del embarazo durante el primer trimestre, sin embargo, debido a la escasez de la mifepristona, es más habitual la utilización del misoprostol como medicamento único.

La OMS llevó a cabo un estudio con el objeto de determinar el mejor uso de misoprostol con más de 2.000 mujeres. La dosis empleada fue de 0.8 mg. a intervalos de 3 a 12 horas, con vía de administración vaginal y sublingual. La conclusión fue que a intervalos de 12 horas debe utilizarse la vía vaginal, mientras que a intervalos de 3 horas los dos son efectivos, sin embargo, y sobre todo por la vía sublingual, a dosis más cortas se producen más efectos secundarios, como diarrea, dolor, náuseas o fiebre.

Otros protocolos llevados a cabo por expertos sobre la dosificación adecuada para cada caso, por vía intravaginal, aportan los siguientes datos:

Hasta 56 días se podrán administrar un máximo de 3 dosis de 800 microgramos (mcg.) cada 24 horas.

Hasta 63 días las opciones serán de 2 dosis de 800 mcg. cada 24 horas, 3 dosis de 800 mcg. cada 48 horas, o bien 3 dosis de 1.000 mcg. cada 24 horas.

Uso, seguridad y efectos del misoprostol

Aunque no hay suficientes estudios comparativos para establecer unos parámetros precisos en cuanto a eficacia y seguridad, la información disponible apunta a que el misoprostol, con respecto a su combinación con mifepristona, es algo menos efectivo, tiene más efectos secundarios y el procedimiento requiere más tiempo. No obstante, y como ya se apuntó, debido a las dificultades de obtener mifepristona, unido al bajo costo y amplia disponibilidad del misoprostol, hace que su utilización esté ampliamente extendida. En cualquier caso la efectividad del misoprostol en la inducción del aborto alcanza el 84% dentro de las 24 horas.

El misoprostol también se emplea en el tratamiento de abortos espontáneos incompletos, provocando contracciones y sangrado que, en el caso de ser muy severo, requerirá una dosis adicional para regular el flujo sanguíneo y detener la hemorragia. Los estudios de la OMS al respecto sobre las tasas de aborto inducidas por misoprostol, concluyeron que solo el 17% requirieron un tratamiento quirúrgico posterior; una circunstancia con cierta controversia, ya que se cuestiona si estas intervenciones realmente son necesarias. Otras investigaciones apuntan a que buena parte de los abortos incompletos suelen completarse tras la primera menstruación.

Probablemente, el dato más positivo que se puede extraer, es que un 84% de las mujeres que se hayan sometido al tratamiento de inducción al aborto mediante el misoprostol no habrán tenido que recurrir a otros métodos más invasivos e inseguros que puedan poner en peligro sus vidas.

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