La piel es un órgano que refleja todo lo que ocurre en el organismo: revela posibles problemas que, si se resuelven, mejoran tanto la salud como la belleza. Porque además un buen cutis resalta el cabello, ilumina los ojos y la mirada, ayudando a disimular las arrugas.

Cada síntoma que presenta la piel es indicio de un problema, que puede variar desde un simple cansancio hasta algún malestar orgánico que deberá tratar un profesional. Mientras se soluciona el problema orgánico, se recomienda recurrir a los trucos y recetas de belleza adecuados para cada caso.

Alicia Mondani, autora de "Cuestión de Piel", señala algunos síntomas y prevenciones para el cuidado adecuado del cutis.

Piel y sistema nervioso

  • Ojeras: si se tienen naturalmente, el cansancio las acentúa. Lo mejor es dormir lo suficiente, pero si se busca una solución con maquillaje, hay dos maneras de disimularlas: cubreojeras de un color similar al de la piel o base de maquillaje fluida un poco más clara que la aplicada en el resto del rostro.
  • Rasgos rígidos y tensos: el estrés laboral y profesional deja marcas en el rostro. Una solución son las compresas un poco más que tibias, una especie de “sauna facial” que acelera la circulación, produciendo una renovación del color de la piel y la vitalidad de la epidermis. También puede acostarse en el piso durante 15 minutos y con las piernas elevadas, para favorecer un acceso más rápido de sangre al rostro.
  • En cuanto al maquillaje, se recomiendan los colores claros (beige, rosado, durazno satinado) y se descartan los rubores marrones. Nada de rouge violáceos y marrones ni sombras negras (excepto que sean en poca cantidad y bien colocados). Conviene armonizar rosas y tostados, verdes, grises y lacres suaves. Para dar un toque de luz y brillo a la mirada, hay que colocar un punto de sombra dorada no muy brillante, en el centro del párpado superior y al borde de las pestañas. Al final del día, después de sacarse el maquillaje, se recomienda rociar el rostro con una loción de colágeno y algas. También pueden usarse productos tensores que se aplican antes del maquillaje o mezclarlos con la base. Alisan la piel y, además, son tratantes.

Piel y sistema hormonal

  • Congestión y enrojecimiento de nariz y mejillas: en general se deben a desórdenes hormonales relacionados con la menopausia. Si transita este período, conviene consultar al médico. Pero en pieles frágiles, finas y sensibles, puede suceder a cualquier edad. No hay cosméticos que solucionen esto. Conviene usar productos no grasos, casi líquidos, refrescantes y humectantes, y base de maquillaje diluida con loción o líquido tensores para emparejar el color. Si el enrojecimiento llega hasta los párpados, debe consultarse a un dermatólogo.
  • Párpados hinchados: suele ocurrir por la retención de líquidos. Si el síntoma es permanente, conviene consultar también a un dermatólogo. Mientras tanto, beba mucha agua y consuma verduras y frutas frescas por la mañana. En cuanto al maquillaje, sí a los rubores amarronados, que pueden usarse también como sombra. No a los colores definidos y brillantes, porque destacan los párpados hinchados.
  • Piel gruesa y deshidratada: es probable que la causa sea un mal funcionamiento de la glándula tiroides. En este caso, la consulta al médico debe ser inmediata. La piel gruesa puede suavizarse con una crema microexfoliante muy suave, de uso diario, que produce una descamación progresiva. Además, hay que reforzar la humectación. En lo que hace al maquillaje, se recomiendan las rosas, que iluminan.
  • Manchas marrones: salen antes o después de los embarazos, como respuesta a los cambios que experimenta el cuerpo, y a veces por la ingesta de anticonceptivos orales. En contacto con el sol se oscurecen y en invierno se aclaran. En algunas mujeres también sale una sombra sobre el labio superior. Hay que usar pantalla solar en verano y microexfoliantes en invierno. Para disimular hay maquillajes específicos, inclusive resistentes al agua.

Piel y sistema digestivo

  • Piel muy grasa: el exceso de oleosidad en cara y cabello (sin la aparición del acné) es causado por problemas en el hígado. Cuando se sugiere una dieta baja en grasas para acompañar los tratamientos de acné y seborrea, no es para disminuir la cantidad de granitos, sino para mejorar el estado general de la piel y aminorar el nivel de grasitud. Además del cuidado en las comidas, es bueno limpiarse el rostro con lociones sin alcohol y aplicar un abrasivo detersivo suave hasta 3 veces por semana, no más de 10 minutos. Humectar únicamente con líquidos concentrados y lavar el cabello con un champú con proteínas.
  • Piel opaca y grisácea o amarillenta: en la mayoría de los casos se debe a un mal funcionamiento de los intestinos. Primero hay que empezar con una dieta rica en vegetales y frutas, jugo de pomelo en ayunas, muchísima agua mineral y levadura fresca (se recomienda tomar 25 gramos diluidos en un vaso de agua, todos los días). En lo que hace al cuidado externo, se pueden usar máscaras de levadura o con derivados de frutas, microexfoliantes tres veces por semana y un suave masaje al colocar las cremas. En cuanto al maquillaje, convienen los beige rosados y rubor rosado para mejillas y parpados.