El paciente Javier Venegas Ríos tenía una vida normal y en prosperidad, lamentablemente una molestia apareció en un testículo, y al no ceder ni con medicamentos, el urólogo sugirió la cirugía exploratoria con presencia de patólogo para determinar las causas de la molestia.

Detección temprana del cáncer

El médico procedió y extrajo un testículo que presentaba un pequeño y doloroso abultamiento, se mandó a analizar, y el resultado fue contundente: carcinoma embrionario testicular de 1,5 cm de diámetro. Los análisis clínicos iniciales practicados el 25 de Julio de 2006 mostraron una medición de alfa fetoproteínas de 199 y una medición de Sub-Unidad Beta Cuantitativa de 285, cuando los indicadores normales de la Unidad de Patología Clínica son de 0 a 20 para el primero y 0 a 10 para el segundo.

En agosto del 2006, el paciente mostró mediciones de AFP de 589,4 y Beta de 810 con riesgo de metástasis al tórax. Se determinó que el paciente tomaría 4 quimioterapias por cinco días cada 21 días, iniciando la primera el lunes 28 de agosto de 2006 y terminando el último ciclo el 11 de noviembre de 2006.

El regreso del cáncer

Después de obtener resultados exitosos con la quimioterapia y entrar al periodo de remisión, durante los años 2007 a 2009 el paciente se mantuvo estable. Desafortunadamente los estudios de noviembre de 2010 obligarían al paciente a regresar al tratamiento.

Con ánimos de encontrar algún error de laboratorio, el paciente se hizo nuevos análisis el 3 de enero de 2011, y la Unidad de Patología Clínica confirmó los resultados negativos con niveles AFP de 1,29 y 271 para la Sub-Unidad Beta Cuantitativa.

El 8 de enero de 2011, el paciente con 26 años de edad se sometió a un estudio PET, que observó un conglomerado ganglionar con intensa concentración del radiofármaco localizado a la altura de la boca del estomago y a la derecha del tórax. El estudió concluyó que su aspecto metabólico y tomográfico era altamente sospechoso para enfermedad neoplásica.

De vuelta a la quimioterapia

De esta manera, el paciente acudió a las instalaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social, y el 19 de enero del 2011 sus mediciones de AFP registraron un 0,8 y sus mediciones Beta 168,2. El día 24 de enero inició la primera quimioterapia y para el día 28, el paciente salió por su propio pie.

Después de la primera sesión de quimioterapia del 2011, el paciente regresó el día 2 de febrero de 2011 y sus estudios clínicos mostraron niveles de AFP de 2,9 y Beta de 353.9, por lo que el médico dictaminó que la quimioterapia no surtió efecto y que podría deberse a un posible daño de la médula, derivado del primer tratamiento con quimioterapia, por lo que decidió postergar el tratamiento para evitar mayores riesgos debido al bajo conteo de plaquetas.

El inicio de la terapia alternativa

Con estos resultados tan desalentadores y presa de la desesperación, el paciente decidió adquirir 5 cajas de chabacanos importados de Chile y comenzó a consumir 3 semillas de chabacano por hora durante 10 horas al día.

¿Cómo se consume la semilla del chabacano contra el cáncer?

El hueso del chabacano contiene en su interior una semilla o pepita muy similar a una almendra, por lo que tiene que abrirse con un martillo para poder consumir la semilla masticándola cuidadosamente.

Después de consumir más de 30 semillas por día, el paciente volvió a practicarse exámenes clínicos el 18 de febrero de 2011 y sorpresivamente sus indicadores AFP fueron de 1,5 mientras que los Beta de 7,8, es decir, dentro de los rangos normales.

Los efectos del chabacano

La sorpresa de su médico (no enterado del tratamiento alternativo) fue mayúscula y determinó que contrario a su afirmación inicial, la quimioterapia sí hizo efecto, y además disminuyó las sesiones de quimioterapia de 4 a 3.

El 21 de febrero inició la segunda quimioterapia y los resultados de los siguientes análisis programados para el 18 de marzo de 2011 muestran una medición de AFP de 2,0 mientras que la medición Beta es de 0,0.

El 23 de marzo de 2011 inició la tercera y última sesión de quimioterapia, y los análisis practicados el 8 de abril de 2011 muestran mediciones de AFP de 2,4 y Beta de 0,5.

Últimos estudios

A partir de este momento el paciente entró a un periodo de estudios donde sus niveles se mantuvieron en valores normales muy cercanos a 0, y es importante destacar que durante todo el tiempo desde el 2 de febrero de 2011 el paciente consumió 3 semillas de chabacano por hora durante 10 horas al día; sin embargo durante el mes de junio, por problemas de disponibilidad y tiempo, el paciente limitó drásticamente su consumo de semillas, y para los últimos exámenes existentes en el expediente clínico realizados el 4 de julio de 2011 la medición de AFP es de 2,0 y la de BETA llegó a 5,9.

Al observar estos resultados el paciente decidió no dejar más las semillas de chabacano, ya que cree firmemente que las semillas tuvieron mucho que ver en su espectacular recuperación.

A pesar de que los elementos disponibles impiden presentar este caso como una curación del cáncer por medio de una terapia alternativa más allá de toda duda razonable, sí permite presentar el caso como una alternativa eficaz, y relacionar un cambio espectacular en las mediciones BETA con el inicio de un hábito de consumo de semillas de chabacano. A final de cuentas, serán los lectores en situaciones difíciles los que decidirán si optan por esta terapia alternativa, ya que hay poco que perder, y mucho que ganar.