Al empezar una relación, ambos dan lo mejor de sí y en especial el hombre se muestra muy amable, considerado y amoroso. La mujer se siente apreciada y querida, por lo tanto se muestra dulce y complaciente.

Del amor al desamor

Pero con el paso del tiempo y con la seguridad de tener el amor de la pareja, aumenta la confianza en el trato; entonces el enamoramiento empieza a ceder para dar paso a la realidad, a lo que cada quien tiene realmente para dar en la relación. En ese momento llega la desilusión para algunas parejas.

Por lo general es la mujer quien más se afecta con el cambio, porque sus expectativas al empezar la relación son muy altas, mientras que el hombre se involucra con una visión menos idealista.

Seguir con él para no estar sola

Una mujer que permanece en una mala relación, aludiendo al viejo refrán que reza “más vale malo conocido que bueno por conocer”, lo que está haciendo es dejase dominar por el miedo a lo nuevo, se está negando la oportunidad de vivir experiencias gratificantes.

Quedarse junto a un hombre que la maltrata, ya sea física o emocionalmente (o tal vez ambas), no es para nada sano. Esperar a que ocurra el milagro y “él cambie”, es una actitud ilusa. Es dejar la responsabilidad del propio bienestar, en manos de otra persona; la verdad es que cada quien es responsable de su propia felicidad y si está admitiendo el maltrato, quien debe cambiar es ella.

Cuándo una relación es dañina

Una relación disfuncional puede estar marcada por violencia física, verbal o emocional, o por comportamientos controladores o de celos excesivos; sin embargo la agresión directa no es la única forma de maltrato, también son dañinas las actitudes de indiferencia y menosprecio.

La primera reacción ante el problema es la negación. El amor se convierte en apego y le cuesta ver la situación con objetividad, minimiza los problemas, se culpa por las reacciones de él y hasta justifica su actuar.

Ella misma puede reconocer que está en una situación dañina, porque se siente angustiada, temerosa de lo que su compañero pueda hacerle y al mismo tiempo temerosa de perderlo y quedarse sola. No importa si aún no es víctima de una agresión física, igual debe evaluar la situación que le incomoda.

Por ejemplo, si un esposo llega muy tarde en la noche y no le importa que la mujer se sienta sola, si cuando lo necesita nunca puede contar con él, no puede programar ninguna actividad juntos porque él no está disponible, al extremo de no querer viajar con ella al funeral de su madre; y al abordarle estos temas, él le argumenta que puede hacer sus cosas sola, que no lo necesita, entonces es hora de que ella también que se convenza de que no lo necesita.

La importancia de quererse a sí misma

La mala relación provoca que la afectada se sienta intranquila, preocupada, triste y culpable. Se preguntas en qué falló, baja su autoestima y puede llegar a la depresión. Contradictoriamente desea ser respetada, al tiempo que permite el maltrato.

El primer paso para esperar respeto de parte de los demás, es la propia valoración y autorespeto. Si bien es cierto que los conflictos de pareja tienden a bajar el nivel de autoestima de quien está siendo lastimado, especialmente la mujer, también cabe anotar que recuperar el equilibrio emocional no es un trabajo que debe asumir ella sola, como si se tratase de una carga más.

Es sano buscar ayuda

La recuperación de la confianza en sí misma, su autoestima y salud emocional en general, es un proceso que toma tiempo y se logra paso a paso; par ello se puede contar con la ayuda de un profesional en sicología, con lecturas de autoayuda, un consejero de la comunidad religiosa a la que asiste, pero sobre todo tomando consciencia de que es ella quien finalmente decide lo que quiere para su vida. Debe pensar que antes de conocerlo pudo vivir sin él, y ahora también puede hacerlo.

Mejor bueno por conocer… que malo conocido

Una vez resueltos los conflictos internos, entonces sí se puede intentar trabajar sobre la relación de pareja si lo que se desea es continuar en ella, pero obviamente, bajo nuevas condiciones. De no querer seguir con la pareja actual o no encontrar en él la respuesta esperada, de todas maneras habrá logrado lo más importante que es su propio bienestar y la seguridad en sí misma. Ahora está lista para involucrarse en una relación sana, en circunstancias de respeto, comunicación y afecto.