El pleno del ayuntamiento aprobó ayer, 29 de febrero, el alquiler de unos terrenos para el cultivo de cannabis. Se trataba de un proyecto llevado al consistorio hace seis meses por la Asociación Barcelonesa Cannábica de Autoconsumo (ABCDA), que ahora podría ver la luz tras su aprobación en el consistorio tarraconense. Esta asociación tiene 5.000 socios y sus fines son terapéuticos, muchos de sus miembros son consumidores por prescripción médica. También reconocen su lado lúdico, aprovechando la alegalidad vigente que permite el cultivo para el autoconsumo.

Marihuana o cannabis

Cáñamo índico, usado como estupefaciente. Es la definición de cannabis en el diccionario de la Real Academia de la lengua española (RAE). En la misma definición aparece el problema. La marihuana o cannabis fumada produce efectos narcóticos y eufóricos, considerándose una droga “blanda”.

El famoso “porro” de los años ochenta formó parte de una cultura underground y el consumo en España se disparó generándose el mismo debate que ya se había producido en otros países. Finalmente en España la legislación dejaba abierto el consumo y la posesión de cannabis en cantidad razonable para el “autoconsumo”. Sus propiedades curativas le vienen de lejos, en muchas culturas antiguas ya se usaba con este objetivo y con fines “mágicos-religiosos”. Ahora ayuda a los enfermos de cáncer (mitiga dolores de la quimioterapia) y a los de fibromialgia (dolores musculares agudos).

La crisis económica se salva con marihuana

El pueblo de Rasquera (Tarragona) es otra víctima más de la crisis de financiación que padecen los municipios españoles, con una deuda próxima al millón y medio de euros, la idea de alquilar estos terrenos para plantar marihuana supondría una vía de escape a la crisis, ya que promete crear unos 40 puestos de trabajo y recibir 1.336.000 euros en dos ejercicios anuales; es decir, saldar prácticamente su deuda.

La localidad catalana está dividida. A unos ciudadanos les pesa la posible ilegalidad del proyecto y a otros les pesa más la dureza con la que la crisis está golpeando la vida cotidiana del pueblo, que no tienen financiación ni para mantener los servicios básicos municipales y que sufre, como el resto del país, las penalidades de un alto desempleo.

Cultivo de cannabis aprobado en pleno

El pleno del ayuntamiento de Rasquera tuvo que celebrarse en el centro cultural y cívico de la localidad, ya que la expectación suscitada por tan polémica (y original, todo hay que decirlo) propuesta hizo pequeña a la sala de juntas del consistorio, entre público y prensa. Al final con el voto positivo de los cuatro concejales del equipo de gobierno, de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya), y el negativo de los tres regidores de CiU (Convergència i Unió), el proyecto se aprobó anoche, 29 de febrero.

Bernat Pellisa, alcalde de Rasquera, para contestar a las críticas de la oposición ha anunciado otra asamblea en el pueblo la semana próxima donde especialistas terapéuticos, abogados y médicos explicarán mejor y con más precisión técnica el proyecto a los ciudadanos y a los medios de comunicación.

Ausencia de informes jurídicos

La oposición al gobierno municipal de ERC, encabezada por Bernat Farnós de CiU, ha solicitado "una consulta vinculante", asegurando que este proyecto que ha consentido el equipo de gobierno es "una iniciativa innovadora que roza el límite de las actividades no lícitas", además de denunciar la ausencia de informes jurídicos.

Desde el gobierno catalán se advierte que ha dado instrucciones a la policía para que haga un seguimiento y proceda si existiesen, tras consultas jurídicas, indicios de ilegalidad en la iniciativa municipal. Si finalmente la operación se cumple, cada año el municipio recibiría 650.000 euros en concepto de renta por el alquiler de la plantación de cannabis.