Mantener los senos firmes con el paso de los años no es tarea fácil. Solo con dedicación y cuidados conseguiremos retrasar los efectos del tiempo y de la gravedad.

Las tendencias de la moda apuestan por un busto alto, firme y voluminoso. Para conseguirlo necesitamos cuidarlo a fondo, porque el seno es frágil, al estar rodeado de una fina piel y depender su estado de la masa glandular sobre la que se asienta.

La fragilidad del pecho y las distintas formas del busto

El pecho no está sujeto a ningún músculo o ligamento lo que hace que sea todavía más vulnerable y cuenta, únicamente, con dos puntos de sostén, los músculos pectorales que van desde los hombros hasta el centro de la caja torácica y la piel que los recubre.

  • Su forma y volumen varía de unas mujeres a otras, porque dependen del tejido fibroso y adiposo de los que está revestido. Unos asemejan su forma a la de una manzana, al ser más anchos y planos, mientras que otros se parecen más a una pera, por ser más finos y puntiagudos.
  • Los pechos en forma de pera son los que primero manifiestan los síntomas de flacidez, que se acelera por la falta de ejercicio, las dietas drásticas y la escasa atención. Otros factores, como la edad, los embarazos, la lactancia y los cambios bruscos de peso también determinan sus modificaciones.

La función del pecho y los cambios de volumen por la lactancia y las dietas

En realidad se trata de un órgano exocrino destinado a la lactancia. Su desarrollo comienza en la pubertad, evoluciona durante el embarazo preparándose para amamantar, y después del parto sus tejidos remiten y su forma se restablece, aunque en este proceso puede quedar más pequeño, menos firme y con alguna estría, si no se ha tratado con una crema específica y reafirmante para el pecho.

Este cambio de apariencia se debe, más que a la lactancia en sí, a las grandes diferencias de volumen a las que se ve sometido, por eso hay que tener en cuenta que también pueden afectarle los regímenes bruscos de adelgazamiento. En estos casos conviene extremar los cuidados y aplicar productos cosméticos especialmente formulados para evitar la flacidez y la aparición de estrías.

Problemas del pecho en la menopausia

Otro periodo conflictivo para el pecho es la menopausia.

  • Con la ausencia definitiva de la menstruación, los ovarios dejan de producir estrógenos y como consecuencia los tejidos de la mama se retraen y la glándula se atrofia ocasionando la caída (ptosis) y disminución de volumen.
  • Estos problemas pueden paliarse con los tratamientos hormonales compensativos que se suelen aplicar en esta etapa, pero que debe prescribir el ginecólogo después de realizar un estudio personalizado.

El peligro de la flacidez del busto

Los estudios realizados al respecto indican que únicamente un cinco por ciento de las mujeres llega a los 35 años con el pecho perfecto. Y pasada esta edad todas acusan en mayor o menor grado la flacidez. Se va produciendo una caída del seno, que afecta más a los piriformes -con forma de pera- que a los que tienen forma de manzana, por estar más ampliamente implantados sobre los pectorales.

Para prevenir esta ptosis es importante cuidar al máximo los dos únicos sostenes sobre los que se asienta el pecho: la epidermis y la masa muscular. Hay que acudir a la cosmética y al ejercicio específico para fortalecer la zona antes de que la caída supere los dos dedos de desplazamiento en el surco submamario, pues llegado a ese extremo, solo la cirugía del pecho podrá atajar el problema.