En el verano, el cabello requiere algunos cuidados especiales. Para contrarrestar los efectos del sudor y lo graso, es conveniente lavarse el cabello todos los días. En días de playa, el lavado es un rito cotidiano, después del sol hay que eliminar no sólo restos de aceite o cremas protectoras, sino también arena y otros agentes irritantes, como la sal, que por ósmosis tiende a deshidratar el pelo y los folículos pilosos.

Cómo proteger el cabello de los rayos ultravioletas

El primer paso es la prevención. Todos los días, antes de salir de casa, se debe aplicar un protector de rayos ultravioletas. En la ciudad es preferible usar fórmulas de efecto opaco, como los aceites secos; mientras que los aceites brillantes o leches, que son más hidratantes, se prefieren para el mar o la montaña.

Los productos para el cabello más convenientes son los que tienen antioxidantes, como licopenos, flavonoides, riboflavina y vitamina C, y los que contienen thalitan, oligosacárido extraído del alga Laminaria digitata, que contiene magnesio y manganeso. Estas sustancias estimulan la actividad de la tirosina, enzima implicada en la síntesis de la melanina, y tienen, además, efectos protectores sobre los fibroblastos de la piel y sobre el folículo piloso.

Otros productos aconsejables para quienes tienen poco cabello y necesitan una mayor protección del cuero cabelludo son las espumas solares con nanofibras, las cuales garantizan protección de la carcinogénesis solar.

Cómo cuidar el cabello

En cualquier ambiente, los champúes deben ser delicados y protectores, que respeten la película hidrolipídica del cuero cabelludo y que equilibren el pH ácido del cabello, como los productos a base de ácidos de las frutas. En la playa, es importante el uso de un sombrero que permita que el cuero cabelludo respire. Los gorros ligeros de algodón o los sombreros de paja, protegen un 20-30% de los rayos solares. Para una protección más segura, se prefieren los sombreros realizados con telas tratadas especialmente para proteger del sol.

Cómo dañan el cabello los agentes externos

Los rayos ultravioletas producen un estrés oxidativo en todo el cabello, desde el folículo piloso hasta las puntas, además de atacar a las células, disminuyen la cantidad de cabello y anticipan la caída del mismo, con efectos evidentes después de 2-3 meses de la exposición.

El aire acondicionado o los acondicionadores de aire desestabilizan las células de queratina presentes en el cabello, provocándole el resquebrajamiento y reduciendo su poder de protección. Así los cabellos, sobre todo los más largos y con tendencia a ser secos, pierden brillo y son más propensos a florecerse (presentar dobles puntas).

Estructura del cabello

  • Cutícula externa: está constituida por células sin pigmentos, dispuestas como las tejas de un techo, que cumplen la función de protección.
  • Corteza: formada por células pigmentadas, ricas en melanina, que se ligan entre sí formando filamentos de alfa queratina.
  • Médula
  • Microfibrillas: formadas por protofibrillas unidas unas a otras por una matriz de alto contenido de azufre.
  • Protofibrillas: formadas por tres fibras helicoidales de queratina.

Ciclo de vida del cabello

La vida del cabello comprende tres fases:

  • Anagen (2-7 años): cabello en pleno crecimiento, con formación de nuevas células. En el hombre dura de 2 a 4 años y en la mujer de 2 a 7 años. El cabello crece un centímetro por mes.
  • Catagen (7-15 días): en la matriz, las mitosis disminuyen hasta desaparecer. El bulbo asoma a la superficie y se prepara para la etapa siguiente.
  • Telogen (5-6) semanas: es la fase de reposo. El cabello puede permanecer sujeto, pero después de un cierto período cae por la pérdida de agarre y por el empuje del nuevo cabello.
Los agentes atmosféricos y el poco cuidado del cabello comprometen la belleza de la cabellera. Para la salud del cabello en general, se recomienda usar champúes a base de aloe, jojoba o aceites de semillas; una o dos máscaras pre-champú por semana; aplicar bálsamos, sin llegar a las raíces; evitar el uso del secador de pelo; hidratar correctamente el cuerpo e ingerir frutas y verduras.