Richard Bach no nació escritor. Durante gran parte de su vida fue piloto del Ejército del Aire y mecánico de aviones y surcó los aires con la misma habilidad e ingenio por la que viaja con su imaginación y dentro de la mente humana.

Volar es vivir

Su amor por la aviación es clara en su producción literaria, no sólo en la conocidísima Juan Salvador Gaviota, sino en obras posteriores como Uno o Crónicas de los hurones 2. En el aire, Puente hacia el infinito. De hecho el primer contacto con la escritura lo tuvo trabajando, y también dirigiendo, la revista Flying.

Así, en toda su obra hay un viaje o un vuelo como recurso metafórico o hilo conductor. Para él "la aviación era su religión" y guía de una espiritualidad desbordante en su obra. Bach no entiende la vida sin volar, la literatura sin volar y en fin todo movimiento está incluido en el aleteo o planeo de la máquina voladora.

Bach, el ansia por recorrer la naturaleza

Quizás el vuelo real, de alguna manera, haya creado en el autor el ansia por recorrer la naturaleza humana, usar el viaje para iniciar el descubrimiento de uno mismo, por expandirse y volar por los cielos de la introspección, por otro lado, amplios y generales que atañen a todo hombre y mujer.

Curiosamente, Bach usa de dos métodos para llevar a cabo esta tarea: por un lado, la reflexión profunda a través de un viaje complejo; y por otra, la fábula sencilla apta para todos y que se toma como un soplo de aire. Esto también lo recoge de su vida donde realizó vuelos funcionales, trabajos mecánicos e incluso realizó espectáculos acrobáticos.

Tampoco hay que olvidar que en muchas ocasiones ha vertido elementos biográficos en su obra.

Valientes hurones

En las crónicas se presenta un viaje de placer y conocimiento, en clave sencilla. Forman parte de una etapa muy posterior a su gran éxito Juan Salvador, ( éxito tal que en 2008 saca una nueva edición) La serie comienza en el año 2002 y termina en el 2005 con una compilación en un solo volumen.

Sin ninguna pretensión Las crónicas de los hurones aparece como una serie de cuentos que bien pueden considerarse juveniles, pero que resultan accesibles y entretenidos de 12 años a 99, como los juegos de mesa, con ilustraciones al uso, hechas por el propio autor y con sentido en cierta medida didáctico.

La serie de los hurones actualmente se compone de cinco títulos:

  1. En el mar
  2. En el aire
  3. En la escuela o Con las musas
  4. En la granja o En el rancho
  5. Vidas curiosas. Las aventuras de las crónicas del Hurón

Una obra que destaca el valor del trabajo en equipo

El primer libro Crónicas de los hurones I. En el mar trata de la fuerza de voluntad, el trabajo en equipo y el amor de un grupo de hurones cuyo trabajo es salvar la vida a los animales que se encuentran en peligro en el mar. Recurre a una historia de héroes y elige a unos animales que nunca se suelen asociar al mar, lo que incremente el coraje de los personajes por sí mismos.

En el mundo de los hurones no se puede dar la vida nada que por lo que se quiere y no hay nada más bello que dar la vida por otro. No existen ni rivalidades, ni envidias, ni sexismos. No molestan subtramas innecesarias como el romance o la competitividad. Ni siquiera se puede ver un antagonista, tan sólo las fuerzas de la naturaleza que ponen a prueba a las pequeñas criaturas.

Hay que mencionar que además de ser un libro "blanco" y "educativo", apenas cuenta con más de 160 páginas y se lee en un suspiro.