Técnicamente, la Cuaresma en la tradición católica y algunas ramas protestantes es el periodo de 40 días comprendidos entre el Miércoles de Ceniza -día posterior al Martes de Carnaval- y el Domingo de Ramos, que marca el pistoletazo de salida de la Semana Santa, y que este 2010 se celebra entre el 28 de marzo y el 4 de abril.

Religiosamente, y según la Enciclopedia Católica, la Cuaresma tiene como objetivo "preparar a los hombres para la celebración de la muerte y Resurrección de Cristo. Uno puede efectivamente aliviar el misterio con una mente y un corazón purificado. El propósito de la Cuaresma es de proveer esa purificación desacostrumbrando a los hombres del pecado y del egoísmo por medio de que se nieguen de sus deleites..." .

Se trata en definitiva de un periodo litúrgico en el que "los fieles hacen un esfuerzo para limpiarse el alma de los pecados terrenales y se preparan para la llegada de la Pascua con el fin de estar más cerca de Cristo. Es un periodo de reflexión, de ayuno físico y mental, así como de conversión del católico", tal y como explica el analista bíblico Mark Sauer.

Precisamente, a ese intento de desasirse de los pecados y de "vaciar el alma" se refirió el Arzobispo de Nueva York, Timothy M. Dolan, en su sermón del primer domingo de Cuaresma del 2010 que se celebró en la catedral de Saint Patrick en Manhattan (Nueva York).

Orígenes de la Cuaresma

Más allá de su significado, los expertos coindicen en que la tradición de la Cuaresma data del siglo IV, fecha en la aparece la primera referencia impresa que menciona el periodo de 40 días de preparación para la llegada de la Pascua en un escrito que se atribuye a Eusebio de Cesárea.

La elección del número de 40 días no es "gratuito", como esclarece Sauer, porque "remite al significado de Universo Material que el número 4 seguido de ceros tiene en la Biblia". De hecho, son numerosos los pasajes bíblicos en los que aparece esa cifra, como los 40 días de ayuno que Jesucristo pasó en el desierto antes de comenzar su vida como profeta, los 40 días que Moisés esperó antes de subir al monte Sinaí, los 40 días que Elías caminó hacia Horeb, o los 40 años que los judíos marcharon por el desierto, entre otros.

Pero la Cuaresma no es sólo tiempo de reflexión, sino que va acompañada de ritos como la imposición de la ceniza, el ayuno voluntario, etc, que han ido cambiando a lo largo de los siglos y que hoy en día son muchos los católicos que los practican porque crecieron con ellos, pero realmente no conocen su significado.

Miércoles de CenizaMarca el inicio de la Cuaresma y su significado no es otro que el recordar que la vida en la Tierra es efímera y que la verdadera vida comienza tras la muerte.

El miércoles posterior al Martes de Carnaval se celebra una misa en la que el sacerdote bendice las cenizas obtenidas de quemar las palmas del Domingo de Ramos de la Semana Santa del año anterior. Una vez bendecidas, las impone sobre los fieles marcándoles una cruz sobre la frente al tiempo que dice "Polvo eres y en polvo te convertirás" o bien "Conviértete y cree en el Evangelio".

El uso de ceniza como sinónimo de sacrificio se remonta a los primeros judíos, quienes se cubrían la cabeza con este polvo para algunos rituales, mientras que en los primeros siglos de la Iglesia católica aquellos que querían convertirse y recibir el llamado Sacramento de la reconciliación se ponían ceniza sobre la frente.

El ritual de la ceniza es de imposición eclesiástica ya que "en la Biblia no se hace referencia a esta tradición. Además el practicar esta costumbre no es sinónimo de absolución de los pecados como se cree", aclara el analista Sauer.

Hoy en día, es una costumbre que se sigue practicando en todas las iglesias católicas y aunque no está tan arraigada como en el último medio siglo, es ampliamente conocida. No obstante, bien es cierto que algún despistado y otros que no lo son tanto pueda preguntar en Miércoles de Ceniza aquello de por qué cierta gente lleva la frente marcada con negro, o avisar a alguien que se limpie porque tiene una mancha en la cabeza, que "haberlos haylos".

Ayuno y abstinencia voluntarios

El ayuno -no comer o hacer una comida liviana en un periodo de 24 horas- así como la abstinencia -prescindir de la carne un día- al menos durante el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo son con toda probabilidad las costumbres más arraigadas de las prácticas religiosas de esta época del año.

Son millones los católicos, bien sean practicantes o sólo creyentes, los que se acogen a esta tradición durante estas fechas, una costumbre que "tampoco tiene origen bíblico y que fue instaurada por la Iglesia Católica", señala Sauer, quien asegura que "el hecho de no practicar este hábito no significa que la persona va a acabar en las llamas del Infierno. Es una manera de representar el sacrificio, el arrepentimiento y el recogimiento del católico durante la Cuaresma".

De hecho. algunos sacerdotes no otorgan importancia al hecho de consumir carne o no porque "de lo que se trata es de renunciar a cualquier placer material, como dejar de fumar, no beber alcohol, no mascar chicle, o lo que se considere, como una forma de hacer penitencia y llevar a la conversión de nuestra alma como católicos", revela el analista bíblico.

Aunque no se sabe a ciencia cierta, diversos expertos en materia eclesiástica apuntan a que el origen de la creencia se corresponde con el hecho de que en la Antigüedad la carne era un alimento de lujo que sólo podían permitirse los más adinerados. De ahí, que para las clases altas de aquellos tiempos abstenerse de comer carne era un sacrificio y una manera de nivelarse con los más pobres durante algunos días en ese periodo.

Otras costumbres de Cuaresma

Aunque menos populares, otras tradiciones que acompañan a la Cuaresma están relacionadas con la vestimenta incluso con la gastronomía:

  • Vestir de morado: este color significa penitencia y austeridad litúrgicamente hablando, motivo por el que en ciertos lugares sea una costumbre enfundarse en prendas de este tono en estas fechas.
  • Estrenar una prenda en Domingo de Ramos: en algunas localidades extremeñas y el sur de España es una práctica habitual vestir ropa nueva el día que marca el inicio de la Semana Santa, cuando Jesús fue recibido con palmas a su entrada en Jerusalén. El hecho de estrenar algo es sinónimo de comenzar una vida de conversión y arrepentimiento y dejar atrás los pecados.
  • Gastronomía de Cuaresma: dada la popularidad de la "prohibición" de comer carne durante ciertos días, en estas fechas ganan protagonismo platos como los potajes, las recetas de pescado, con el bacalao como estrella, torrijas, etc.
Sea como fuere, ni la ceniza, ni el ayunar, o el abstenerse de ciertos placeres terrenales son pócimas mágicas para borrar los pecados o convertir al fiel en mejor católico. Si el arrepentimiento, la reflexión y la interiorización no son sinceros, para el creyente no habrá "salvación" que valga por mucha carne que deje de comer o por mucho atracón de potaje que se dé.