Cuando éramos pequeños e imaginábamos cómo seríamos a la edad en que nuestros padres se casaron, nos parecía que a los 25 o a los 32 uno ya era una persona mayor. Pero pasó el tiempo, empezamos a cumplir años y las expectativas infantiles se dieron la vuelta como un calcetín. ¿Quién no se ha mirado al espejo, al menos una vez, incapaz de creerse que tiene la edad que marca su DNI?

Famosas y guapas con más de 40

La parte buena: hoy, los personajes y celebrities de 40 años para arriba ya no son lo que eran. Una larga lista de famosos ha demostrado que a los 40, los 50, los 60 ¡y hasta los 70! se puede seguir derrochando sex appeal y vitalidad, y que el hecho de que el calendario marque las cuatro décadas cumplidas no implica que la vida se detenga. Así de poéticamente lo dijo Ingrid Bergman: “Envejecer es como escalar una gran montaña; mientras subes las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena". ¡Aparta, Miley Cyrus, que tapas el paisaje!

¿Ejemplos? Por docenas. Demi Moore (46) presumiendo de jovencísimo marido. Sarah Jessica Parker (44), imbatible como icono de soltera (de ficción) glamourosa. Sofia Loren (75) posando para el Calendario Pirelli a los 73. Nicollete Sheridan (44) cual belleza rubia de Mujeres desesperadas. Madonna (50), reciente madre adoptiva. O Ana Rosa Quintana, que dio a luz a sus gemelos a la edad de 48 años. Ninguna de ellas tiene nada que envidiar a una Marilyn Monroe veinteañera.

Modernizar el diccionario

Y precisamente la revista AR, de la que Ana Rosa es editora, lleva un año liderando una particular cruzada: desde sus páginas invitan a todos los lectores a que utilicen las palabras “cuarentañero/a” y “cincuentañero/a”, con el objetivo de que se conviertan en términos de uso común y acaben por ser incorporados al diccionario de la Real Academia Española.

¿Por qué? Quintana lo explicaba en su revista con tanta lucidez como humor: “Uno pasa de treintañero a cuarentón, y eso significa que casi te puedes retirar de la circulación, ponerte un moñete, vestirte de negro y criar nietos. Las personas que tienen 40 y 50 años ahora son como las que tenían 30 hace apenas dos décadas: nos casamos, tenemos hijos, comenzamos carreras profesionales… El lenguaje debe adaptarse a la vida, y en esto ha cambiado radicalmente. Por eso los cambios lingüísticos como éste son imprescindibles”.

Los medios de comunicación y el lenguaje

O como lo explica la directora de la revista, Cristina de Alzaga: "La Academia afirma que ellos se limitan a recoger palabras que la gente utiliza (motivo por el que se incluyó, por ejemplo, la palabra “almóndiga”); así pues, empecemos a usarlas en los medios y a solicitar desde éstos la necesidad de cambiar términos trasnochados y peyorativos. No hay más que ver la diferencia entre decir soltera y decir solterona

Claro que hay quien no está de acuerdo, como la cantante Alaska, que reivindica lo de “cuarentón/a” porque, asegura, al apropiarse del término se le quita la connotación peyorativa que suele conllevar (como ocurre con muchos homosexuales que han adoptado de buen grado la palabra "maricón"), en especial cuando se refiere a las mujeres. Sin embargo, la nueva acepción va calando en el lenguaje y, en especial, en los medios de comunicación dirigidos al público femenino.

Joven de espíritu

Y un ejemplo sensacional de mujer “cienañera” extraordinariamente joven de espíritu: la neuróloga italiana Rita Levi-Montalcini, Premio Nobel de Medicina en 1986, que recientemente cumplió los 100 años y sigue trabajando a diario en su laboratorio y apoyando proyectos de investigación realizados por mujeres. La científica asegura que es ridículo obsesionarse con el envejecimiento y que, aunque su vista y su oído se han debilitado, su cerebro funciona ahora mejor que cuando era joven y tenía que luchar contra el rechazo de su padre para estudiar Medicina y con el del gobierno de Mussolini, que la expulsó de la universidad por ser judía.

Pero ella montó un laboratorio de investigación genética en su dormitorio y luego se marchó a Estados Unidos, donde le fue concebido el Nobel… a los 75 años de edad. Hoy en día, esta dama librepensadora vive consagrada a defender su Decálogo Antirracista y defiende la necesidad de reformar el sistema educativo para adaptarlo a la revolución digital.

¿Para cuándo una campaña que reivindique un sinónimo de “madrastra” más propio del siglo XXI?