Beber, beber y beber. Beber agua para adelgazar, para combatir la celulitis. Beber para mejorar la salud de la piel. Beber para eliminar toxinas. Beber para evitar los cálculos. Beber para reducir el riesgo de cáncer. ¿No era que se bebía agua cuando se sentía sed?

Necesidad de beber agua en abundancia

Según las indicaciones del INRAN (Instituto Nacional Italiano de Investigación para los Alimentos y la Nutrición), para estar bien es necesario beber, al menos, 6-8 vasos de agua al día, teniendo en cuenta que equivalen a 1-1,5 litros de agua. La EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) aporta datos más precisos, incluyendo la humedad contenida en los alimentos, asignando 2 litros para las mujeres y 2,5 litros para el hombre; adultos, con actividad física regular y a temperatura moderada.

En 1999 Zi-Mian Wang, de la Universidad de Columbia de Nueva York, calculó que en un hombre de 70 Kg hay 42 litros de agua: parte en las células (28 litros), parte fuera de las células (14 litros) y 3,1 litros en la sangre. Para generar una gran sed basta reducir en un 1-2% (0,4-0,8 litros) el agua contenida en el cuerpo, mientras el riesgo para la salud comienza cuando se ha perdido el 10% de líquido (4 litros).

¿Por qué beber si no se siente sed?

La sed es un sistema extremadamente eficiente y no hay pruebas de que esforzarse en beber, sin tener necesidad, aporte beneficios para el organismo. Recientemente, la revista British Medical Journal publicó una campaña: “Hidratarse por la salud”, que invita al consumo cotidiano de 1,5-2 litros de agua al día. A esta invitación, el 12 de julio y en el mismo medio, Margaret McCartney demostró que la teoría de los 6-8 vasos de agua al día no tiene fundamentos documentados.

Heinz Valtin, fisiólogo de la Dartmouth Medical School de Lebanon (USA), explica en el American Journal of Physiology, que una campaña que invita a beber podría ser dañina para la salud. Beber en abundancia puede desencadenar una hiponatremia (excesiva dilución de sales necesarias para las funciones celulares), expone al individuo a una intoxicación y a que las personas sientan culpa si no beben en abundancia.

El azúcar aumenta la sed

Según Stanley Goldfarb, de la Universidad de Pensilvania, la teoría de que beber agua adelgaza, no está fundamentada, como tampoco que beber antes de comer reduzca el apetito. Si en lugar de agua se toman bebidas azucaradas, la sed aumenta en un modo no natural: una bebida dulce estimula el consumo de otros líquidos azucarados, con efectos dañinos para la salud. Un aumento en el consumo de azúcares induce a la hipertensión, además del síndrome metabólico, la antesala de la diabetes.

¿Las bebidas dietéticas quitan la sed?

En una conferencia internacional de este año, Hannah Gardener, de la Universidad de Miami, Florida, dijo que el consumo de bebidas dietéticas expone al individuo a accidentes vasculares. No se engorda, pero existen otros riesgos.

Cuáles son los mejores líquidos para consumir

Las bebidas con menos riesgos son los jugos de frutas no dulcificados y los centrifugados de verduras que restablecen las sales minerales perdidas en la transpiración. Son alimentos sanos, con poco contenido calórico. Un vaso de jugo de tomates contiene 40 calorías, mientras que un jugo de naranjas contiene 120 calorías; más del doble. También es beneficioso el no azucarado, que además aporta antioxidantes.

Las exageraciones, las recomendaciones de beber más agua de la que pide el organismo, parece ser un interés, sobre todo, de las empresas productoras de agua embotellada y de los expertos relacionados con ellas.